Título: Music of the Spheres
Discográfica:
Universal Jazz & Classics
Lanzamiento:
marzo de 2008

Tras la gran decepción de Light & Shade (Mercury Records, 2005) Mike Oldfield parecía dispuesto a dar un cambio en su música. Cansado de los sonidos computerizados y programados, andaba en busca de un nuevo reto. Pero ¿qué reto se le escapa a un músico con más de treinta años de carrera en solitario, 40 millones de discos vendidos en todo el mundo y unos discos tan diferentes unos de otros? Pop, rock sinfónico, tecno, ambient, chill-out, dance, experimentos inclasificables (Amarok)... ¿Y música clásica? ¡Bingo! Mike Oldfield estaba dispuesto a crear su propia sinfonía clásica íntegra. Una nueva vuelta de tuerca en la tremenda imaginación de este músico, quizá, el único en crear sonidos completamente nuevos con treinta años de diferencia.


 Las primeras palabras de Mike Oldfield sobre su nuevo proyecto llegaron de la mano de la revista Resolution Magazine, en la que se anunciaba que Mike Oldfield había firmado un nuevo contrato discográfico con Universal y su filial de música clásica, Jazz & Classics. Era abril de 2007, y Oldfield aseguraba: «Estoy escribiendo una pieza de música orquestal. Estoy haciendo un demo de toda la obra, con todas las partes MIDI, así que las partes MIDI podrán transcribirse para Sibelius, y una orquesta podrá trabajar en ella. Será todo orquestal, aparte de la guitarra clásica y el piano de cola; yo tocaré ambos instrumentos. Será sobre la ancestral tradición de Halloween, pero no en la visión de las películas de terror de Hollywood. Estoy hablando con el compositor Karl Jenkins (Adiemus) para que colabore conmigo, y espero grabarlo en algún lugar especial, como los estudios Abbey Road nº1, y haremos un concierto en directo. Lo mejor de todo es que tendremos una obra orquestal, por lo que todo el mundo podrá obtenerla y tocarla.»
A finales de abril de 2007, el Daily Mail confirmaba la noticia: «Mike Oldfield está trabajando actualmente en su álbum debut de música clásica, para coro y orquesta, cuyo lanzamiento está previsto para octubre bajo el sello Universal Classics. Con temas musicales y líricos asociados con la ancestral tradición de Halloween, esta poderosa y emocional música encantará a los seguidores de Mike Oldfield, y a muchos más». Sin embargo, sólo un mes más tarde, This is London.co.uk aportaba nuevos datos y esgrimía por primera vez el que podría ser el título definitivo del nuevo disco pues, al final de dicha entrevista, el periodista asegura que el próximo disco se llamará Music of the Spheres. Por otra parte, en la misma entrevista Oldfield aseguraba haber tenido ya una pequeña discusión con Karl Jenkins, el arreglista de música clásica con quien está trabajando, aunque parece tratarse simplemente de un intercambio de opiniones enfrentadas.
A finales de mayo de 2007, esta web arrojaba en primicia una hipótesis para explicar el título del nuevo disco de Mike Oldfiled, antes de que éste lo justificara: ¿Hacía alusión el músico inglés a la bella teoría matemática de la Música de las esferas en contraposición a Halloween? Premio: Oldfield aseguró (casi tres meses después de que lo dijera esta web) que la teoría pitagórica por la cual cada planeta tiene un sonido le inspiró para componer su nuevo trabajo. Es así como se denomina a una ancestral tradición por la que se asegura que los cuerpos celestes no sólo emiten sonidos, sino que éstos son armónicos. Una teoría casi mágica, iniciada en la Edad Media y continuada hasta el siglo XVII. Kircher la llamaba "la gran música del mundo". Los pitagóricos también creían que existían diez registros melódicos. Fue el astrónomo Kepler el que aseguró que existían velocidades angulares en cada planeta que producían sonidos, y que un astro emite un sonido más agudo cuanto más rápido es su movimiento, lo que origina intervalos musicales definidos. Pero Kepler fue más allá e incluso compuso seis temas (uno por cada planeta conocido entonces del sistema solar). En 2004, la NASA descubrió las primeras evidencias puramente científicas de esta teoría de la "música de las esferas": su satélite TRACE, enviado en 1998, para estudiar las tormentas solares, descubrió "sonidos" solares. Los primeros resultados reflejaban que la atmósfera del astro rey "suena" debido a los ultrasonidos en forma de ondas que contiene. Este podría ser el porqué del título del próximo disco de Mike Oldfield. Ya en agosto de 2007, el propio Mike Oldfield lo confirmó oficialmente: "En este mundo, todo tiene pulso o vibración. Este sonido es único en cada cosa viva o inerte. y en sí misma crea una música que no se puede escuchar. Creo que esto tiene una poderosa resonancia en nuestras vidas, y con un efecto profundo. ¿Qué podría pasar si esta teoría la aplicamos a cosas mucho mayores, más poderosas, como todo el Sistema Solar o las galaxias? ¿Cómo sonaría? Musica Universalis es la ancestral teoría por la que cada cuerpo celeste, el Sol, la Luna y las estrellas, tiene una música interior. Es un concepto armónico y matemático derivado de los movimientos de los planetas en el Sistema Solar. La música creada es inaudible para el oído humano. Music of the Spheres es mi interpretación de esta teoría. Cada planeta y cada estrella, incluso todo el universo, tiene música que no se puede escuchar. Esto es como podría sonar si fuera libre. Esta es la música de las esferas." Mike abandonaba así la idea de Halloween sin que nadie supiera por qué ni sin que él mismo diera explicaciones.
Sólo unos días más tarde se confirmaban las sospechas de que en el nuevo trabajo de Mike Oldfield, por primera y única vez en toda su carrera, no habría guitarras eléctricas. ¿Un imposible? No; Mike Oldfield lo justificaba, evidentemente, porque no tienen cabida en un disco completamente clásico. Así lo hizo en una entrevista concedida a una revista de motocicletas. Oldfield aseguraba que quería hacer un disco íntegramente de música clásica, por lo que todas las guitarras serían acústicas y españolas. Y aunque también confirmaba la fecha de salida para octubre, no se cumpliría el plazo.

La paternidad de Mike Oldfield, que tuvo a Eugene en enero de 2008, obligó a la discográfica a posponer el lanzamiento por petición expresa del músico, que quería estar con su mujer en estos momentos, en vez de promocionando el disco La grabación del disco fue en los míticos estudios 1 de Abbey Road con una orquesta y coro completos.


  NOTA DE PRENSA DE UNIVERSAL JAZZ & CLASSICS

Mike Oldfield siempre ha sido afamado por su aportación fuera de lo convencional a la música. A través de su carrera, ha roto constantemente las fronteras musicales, y con Music of the Spheres lo ha vuelto a hacer. Con influencias de Holst y Rachmaninov, así como de Steve Reich y William Orbit, esta pieza es una obra clásica en natural, pero sigue siendo identificable como un clásico Mike Oldfield. Usando una orquesta y un coro completos, y partes de solista de Mike Oldfiled en la guitarra, con la legendaria soprano Hayley Westenra y el renombrado pianista Lang Lang, este es un trabajo con gran carga emocional y musical. Y, si bien la obra fue enteramente concebida, producida y escrita por Mike, para trasladar las ideas a los arreglos para música clásica tradicional, ha contado con el moderno y popular compositor clásico Karl Jenkins.
El título de la obra hace referencia a algo en lo que Mike tiene una firme convicción: toda la música debería representar la espiritualidad o los elementos de otros mundos de la vida: algo más allá de lo mundano y la cotidianidad. En esto ha acertado. Music of the Spheres se épica. Este es el trabajo de un compositor que, sobre todo, puede música bella y sustancial, independientemente del género o de la instrumentación.


  Los colaboradores de Music of the Spheres

Hayley Westenra.
Cantará en On my Heart, el último corte de la primera parte de Music of the Spheres. Esta bella mujer de más bella voz aún, tiene una larga carrera musical, y ha tocado tanto el pop como la música clásica e irlandesa. Andrea Bocelli, José Carreras Bryn Terfel han cantado a dúo con ella.
Esta soprano nació en Nueva Zelanda en 1987 y comenzó a cantar tempranamente. Su voz es delicada y potente a la vez. Un susurro de agua, de cristal, de aire al más puro estilo celta. Una delicia que estremece fácilmente y de la que uno siempre se queda con sed. Con su primer disco, Pure (una mezcla de música clásica, irlandesa y pop), logró el octavo puesto de los discos pop más vendidos en Inglaterra, y el número uno en la lista de álbumes clásicos. Entonces sólo tenía 16 años y ya se había convertido en la artista de música clásica debutante que más rápido ha logrado el número uno de todos los tiempos. Pure fue disco de oro en sólo una semana en Inglaterra, y desde entonces ha logrado un doble platino. En el resto del mundo ha vendido dos millones de ejemplares. En la actualidad, Hayley sigue enamorando con su voz en Celtic Woman, un grupo al que se unió en 2006, y con el que está de gira en 2007. Su corazón también vale su peso en oro, pues es la embajadora de UNICEF más joven del mundo.

Karl William Jenkins
Se ha encargado de ayudar a Oldfield en los arreglos y orquestación de Music of Speheres.
Nació en 1947 en Gran Bretaña. Músico y compositor. Estudió música en el University College y en la Royal Academy of Music. Ha tocado el oboe, el saxofón y los teclados, principalmente en obras de jazz. En 1972 se unió a la banda Soft Machine. Karl ha creado numerosas melodías para anuncios publicitarios de televisión. Más tarde estuvo al frente del innovador proyecto Adiemus, que sacó cinco álbumes al mercado con notable éxito.

 

 


  Cómo se hizo Music of the Spheres
Traducción de la nota de prensa de Music of the Spheres (Universal Classics & Jazz)

 «Todas las orquestas tienen una campana tubular, ¡así que por supuesto que hay una en Music of the Spheres!»
Music of the Spheres (Musica universalis), "Música de las esferas", es un antiguo concepto matemático-filosófico, posiblemente originado por Pitágoras, que asegura que la música está relacionada con los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Este concento considera las proporciones en los movimientos de los cuerpos celestes y la estructura de la Naturaleza en general como una forma de música. Esta "música" realmente no es audible, sino simplemente un concepto armónico o matemático.
Si los primeros compases del nuevo disco de Mike Oldfield, Music of the Spheres, suenan familiares para quienes recuerden su disco de referencia de los 70 (¿y quién no lo recuerda?), su autor no ha tenido la intención de disculparse de ninguna similitud, intención o de todo lo contrario. «Hago secuencias repetitivas de piano», dice recapitulando su firma sonora. «Soy 'el hombre de la repetitiva secuencia de piano'».
Efectivamente, lo es. Pero para millones de amantes de la música, él es más conocido como "el hombre de Tubular Bells". Y no quieren decepcionarse con su nuevo disco, el primero realmente clásico de una carrera de más de 40 años. Completamente grabado con una orquesta en los estudios de Abbye Road, y con el pianista invitado Lang Lang y la estrella vocal Hayley Westenra, Music of the Spheres es una vez más una novedad respecto a las dos docenas de discos precedentes y, sin embargo, es una pieza instantáneamente identificable como un clásico de Mike Oldfield.
Así que dejemos las cosas claras primero. «Estoy seguro de que todo el mundo lo va a escuchar, y la primera cosa que dirán es: ha puesto una maldita campana tubular», ríe entre dientes. «Pero hay una campana en cada orquesta, ¡así que por supuesto que aquí hay una!»
Todo bien hasta el momento. Pero Music of the Spheres no es Tubular Bells IV (aunque se podría haber llamado fácilmente así). Simplemente no preguntes a Mike lo que es: él cree que lo más trascendental de la música llega de un lugar superior. Es el mismo lugar donde John Lennon afirmó que buscaba su inspiración. Lennon describió una vez cómo vivió cuando sentía que era un canal para la "música de las esferas", y que simplemente lo traducía como "médium".
«Me he sentido así durante años», dice Oldfield. «Hay ciertos momentos en los que realmente suena tan bueno como podría ser, algo más grande que nuestra pequeña civilización y toda la creación, algo que es sagrado o divino. No ocurre muy a menudo, pero cuando ocurre, es digno de ser descrito como música de las esferas».
Todo es porque Mike Oldfield siente que hay una fuerza exterior que le guía en sus esfuerzos musicales. «Soy un poco como una comadrona, realmente», bromea. «Intento dar la música al mundo sin más. Si estoy correctamente "sintonizado", simplemente llega».

Sobre el proceso de gestación del disco: «Hace un par de años, estaba preguntándome que hacer,» medita Oldfield. «Pensé que había hecho todo lo que quería. Estaba pensando en la idea de retirarme. Entonces tuve la idea de hacer un gran disco instrumental. Sabía que muchos seguidores cabezones lo amarían. Pero la idea de promocionar y presentarlo hoy simplemente parecía retrógrada.  
Finalmente, Mike encontró la solución a su dilema. Decidió componer la música pero, en vez de tocarla él mismo (tal y como ha hecho desde Tubular Bells en 1973, cuando tocó cada instrumento, como todos saben) dejaría este trabajo a una orquesta.
El resultado es Music of the Spheres, 45 minutos de música que resume todo lo que Oldfield ha venido a significar para los seguidores en una carrera que engloba géneros desde el ambiente y el new age (antes de que ningún término fuera acuñado), música del mundo (ídem), etc.
Él dice que Music of the Spheres es lo contrario a su último disco, Light & Shade, que fue medio chill-out, medio "alto octanaje". «Esta vez pensé, en vez de usar guitarras eléctricas y un mágico estudio, hacerlo con una clásica orquesta real», asegura.
La orquestación la ha arreglado el más popular compositor clásico vivo inglés, Karl Jenkins, quien también aparece en los créditos como co-coproductor. Ambos se conocieron antes, cuando Karl (al mismo tiempo, todavía miembro de la banda experimental The Soft Machine) tocó el oboe en una grabación en directo de Tubular Bells para la cadena de televisión BBC en 1975.
Hoy, ambos trabajan en caminos completamente diferentes: Mike hace su música con un programa de ordenador llamado Logia, mientras que Karl, como los músicos clásicos, usa un programa diferente llamado Sibelius para crear las anotaciones musicales. De alguna manera, han encontrado una manera de hacer ambos métodos compatibles.
El próximo paso para Oldfield es grabar el disco entero con samples de orquesta antes de dárselo a Jenkins y ser regrabado por una orquesta de músicos clásicos en Abbey Road Studios. «A veces», confiesa Oldfield, que deambula dentro y fuera del estudio durante la grabación, «casi rompía a llorar por la belleza de la música».
El paso final es la mezcla: un proceso que Oldfield toma más en serio que muchos de sus contemporáneos, y que puede alterar completamente el sonido de la música. «Mezclar para mí es tan importante para acabar el sonido como la escritura de las notas,» asegura Mike. «Lo que grabamos en Abbey Road sería casi irreconocible ahora».
Como es normal con Mike Oldfield, el resultado es difícil de encasillar. Es un "clásico" con momentos que recuerdan a Sibelius y Holst, pero no es una sinfonía, y otras partes recuerdan más a Steve Reich y Phillip Glass. Es un punto de partida, pero contiene elementos familiares, más notables en el estilo de la guitarra clásica de Mike. En otros momentos, en especial en los destacables pasajes corales, tiene más en común con el propio repertorio de Karl. 
Sea lo que sea, es una colaboración que abre nuevos horizontes para ambos, y una formidable suma al rico y variado catálogo de Mike Oldfield, un enigma de quien sólo la filosofía de ser guiado es una determinación para continuar fiel a su visión.
«La espiritualidad, definitivamente, influye en mi música,» concluye. «Lo más importante es hacer música que refleje que somos parte natural del mundo, pero tenemos esta habilidad para ver otro lado de la existencia, el lado espiritual, y la elegancia natural.»

 

Sobre la vida y obra de Mike Oldfield
Un espíritu inquieto que simplemente no puede dejar de hacer música; Mike Oldfield ha sido durante décadas uno de los compositores británicos más talentosos y exitosos. Y músico. Y productor. Y guitarrista.
Nacido en 1953, Mike Oldfield creció en Reading (el más joven de tres hermanos), y comenzó tocando la guitarra acústica como un joven chico que no podía hacer amigos de su misma edad fácilmente. «Mi guitarra era mi voz», dice en Changeling, su recientemente publicada autobiografía. «Mi forma de comunicación».
Inspirado inicialmente por guitarristas folk como Bert Jaunsch y John Rendourn, ahora él los cita junto a músicos virtuosos del mundo del flamenco (Paco Peña), clásicos (Segovia, Julian Bream y John Williams) y los principios del rock and roll (Hank Marvin). Al mismo tiempo, fue un niño convertido a músico clásico tan pronto como escuchó a Beethoven y a Sibelius. Se pueden escuchar todas estas influencias en los 24 discos que ha hecho en una carrera de 40 años.

 

El éxito llegó cuando aún era un adolescente, con la marca de Tubular Bells, una pieza instrumental que combina una estructura clásica con el rock progresivo instrumental, que vendió 16 millones de álbumes (y cosechó dos secuelas, una versión orquestal y una regrabación).
Desde entonces, la música de Oldfield ha hecho bandas sonoras de películas (Los gritos del silencio, The Killing Fields) rock y pop (Earth Moving), pionera música del mundo (Ommadawn), "New Age" (Incantations), avant-garde" (Amarok), videojuegos (Tres Lunas y Maestro, juegos diseñados por él mismo), música interactiva (The Songs of Distant Earth) y un extraordinario experimento (Guitars) que usa el instrumento titular para hacer todos y cada uno de los sonidos.
Al mismo tiempo, contrarrestó su cara seria con una serie de novedosos grandes éxitos que incluye Don Alfonso, In Dulci Jubilo, Portsmouth, Moonlight Shadow y una regrabación del tema de Blue Peter con su marca de la casa: la guitarra eléctrica.
Tras lograr un aprendizaje en clubs de folk desde los 13 años, Mike formó un dúo con su hermana Sally a los 14, y grabaron un disco bajo el nombre de Sallyangie. Mike formó otro dúo llamado Barefoot con su hermano Terry antes de unirse al grupo del anterior cantante de Soft Machine, Kevin Ayers, The Whole World, a los 16 años, primero como bajista y más tarde como primera guitarra, un período que incluyó frecuentes conciertos en directo con Pink Floyd.
Mike aparece en dos de los álbumes en solitario de Ayers, y tuvo pequeñas apariciones en la Sensacional Alex Harvey Band y la producción musical West End de Hair, mientras trabajaba en su propia composición en su estudio al norte de Londres, a donde se mudó cuando se fue de casa.
Un ambicioso proyecto instrumental como ninguna otra grabación hasta entonces, su maqueta fue rechazada por todas las principales compañías antes de lograr el interés de un joven vendedor a domicilio llamado Richard Branson, que estaba deseando crear su propia discográfica.
Grabado en siete días en The Manor, in Oxfordshire, con el todavía adolescente Mike tocando todos los instrumentos él mismo, Tubular Bells se puso a la venta en 1973 como el primer lanzamiento de la nueva compañía de Richard Branson: Virgin Records. El disco estuvo 279 semanas en las listas de más vendidos de Inglaterra, y fue usado en la banda sonora de El Exorcista (The Exorcist).
Mike siguió con dos discos más instrumentales, el céltico Hergest Ridge (inspirado en su propia casa en la frontera de Welsh) y Ommadawn, en el que se interesó por las influencias étnicas mucho antes de que nadie acuñara el término "Música del mundo", antes de introducir un elemento vocal muy potente en su siguiente trabajo, el prototipo de disco New Age, Incantations.
Así que, ¿qué es Mike Oldfield? ¿Compositor, músico, productor o ingeniero? Él hace una pausa antes de concluir que no es nada de eso: «Soy un técnico», asegura, «un técnico que tiene ideas y las traduce en sonidos».

Nota de prensa originalmente publicada en inglés.
Traducción para MundoMikeOldfield: Héctor Campos


Algo tendrán estas tierras si Mike Oldfield acepta elegirlas como presentación de sus nuevos discos. Su comercialidad sigue estando vigente en un país en el que no importa que Mike anuncie su retirada una y otra vez: sus discos siguen vendiendo. Y los promotores lo saben. Quizá por eso se presentó el jueves 6 de marzo acompañado por Juan Ignacio Bidarte (director del Guggenheim) y por Iñaki Moreno (Director de la Orquesta Sinfónica de Bilbao) en la entrada principal del Museo Guggenheim de Bilbao. Allí, una cincuentena de medios acreditados y algún que otro fan entusiasmado, intentaban captar la pose chulesca del músico inglés con el telón metálico de fondo del innovador museo. Pocos minutos después, ese mismo músico daría la rueda de prensa para promocionar su nuevo trabajo, Music of the Spheres, que saldrá a la venta el 17 de marzo. De momento, Oldfield, que ha compuesto su primera obra completamente clásica, asegura no tener intención de volver a hacer música pop ni rock, pues cree que ambas fórmulas están muertas. La que no está muerta, aunque él mismo se empeñe en detenerla, es su carrera musical: con este nuevo trabajo, Oldfield ha vuelto al candelero mediático.

Pregunta: ¿De quién surgió la idea de presentar Music of the Spheres en Bilbao?
Mike: No fue una elección mía, sino de la oficina española de mi sello: Universal Classics & Jazz. Aunque tengo una gran conexión, por otro lado, con el País Vasco y también con el Guggenheim. Me identifico con lo que representa. La verdad es que tengo la impresión de que me ha estado persiguiendo: en Nueva York fue la primera galería de arte que visité. Siempre ha existido una conexión muy especial entre mi música y la vasca.

Pregunta: ¿Por qué ha hecho un disco tan sinfónico después de tanta electrónica?
Mike: El rock es cada vez más repetitivo y la electrónica es un juguete aburrido. La música clásica ofrece más posibilidades porque está llena de matices y de texturas. 

Pregunta: ¿Cómo se ha entrenado para pasar de tocar la guitarra eléctrica a la española para este nuevo disco?
Soy autodidacta y guitarrista. Estoy muy cómo con cualquier guitarra. Es necesario tener destrezas especiales para tocar la guitarra española. Me encanta este instrumento, lo adoro. Todo lo que tiene cuerdas me encanta.

Pregunta: A lo largo de su carrera sólo nos encontramos con un directo editado oficialmente. ¿Tiene pensado editar este tipo de material?
Iñaki Moreno: Este concierto se grabará. No es un concierto con público propiamente dicho. Es un proyecto especial para su grabación y edición posterior.

Pregunta: Usted tocó aquí en "La Casilla" hace unos cuantos años, y se dice que ese sitio tenía mala acústica hasta que llegó Mike Oldfield. ¿Cómo consigue el sonido de los directos?
Mike: Siempre he cuidado mucho la calidad del directo. Me gusta tocar con el volumen bajo, así es como hay que tocar. El volumen alto distorsiona. El viernes tocaremos todo acústico, "al aire", sólo habrá un micrófono: el de mi guitarra. Va a ser un experimento precioso.

Pregunta: Usted que tiene una auténtica legión de seguidores que le siguen incansablemente, y puesto que este concierto no está pensado para ellos, sino para gente con invitaciones, ¿podría pensar en alguna gira para que los fans pudieran verle en directo?
Mike: Depende de cómo quede mañana. Es sencillo representar la partitura del disco con orquestas locales, como por ejemplo, en Madrid o Barcelona.

Pregunta: [Sobre el piano con el que compuso Tubular Bells]
Mike: Esas notitas las saqué del piano de pared mi abuela, uno de esos que se usaban en los bares. Me hizo mucha ilusión ver el mismo piano, aunque no estaba en los mismo estudios de Abbey Road.

Pregunta: [Sobre el por qué de Music of the Spheres y qué surge antes, si la música o el título.]
Mike: La música, siempre antes.  El título de mis discos es lo de menos, podría haberlo llamado 24 [es su 24º disco en el mercado]. Es una idea que me viene de cuando era adolescente y pensaba en la música como algo global. Podría no haber tenido título, pero hay que buscar un concepto que dé pistas y referencias al oyente. Así que busqué la conexión con la antigua teoría de la música planetaria.

Pregunta: ¿Qué tipo de música le sugiere Bilbao?
Mike: [Dubitativo]. No entiendo la pregunta. [Repiten la pregunta]. Los conciertos que he hecho aquí sonaron muy bien, pero... Musicalmente no me inspira nada en especial. No entiendo la pregunta.

Pregunta: [Sobre el hecho de que sea la primera vez que no usa la guitarra eléctrica en un disco.]
Mike: Cuando recibí las orquestaciones de Karl Jenkins, probé con ella, pero no funcionaba, no era apropiada para un disco clásico. Así que recurrí a la Ramírez, que tiene una sonoridad maravillosa. No ha supuesto ningún problema. Me siento muy cómodo con cualquier instrumento de cuerda.

Pregunta: [Sobre las subastas de sus instrumentos y la posibilidad de que indiquen un nuevo enfoque en su vida o incluso la jubilación]
Mike: Sí, pensé en jubilarme. Es mi 24º disco y llevo 35 años en la música. He hecho mucha música y ya no es mi prioridad. La música ya no es tan importante en mi vida. Tengo otras distracciones, como el mar. Tengo un yate,  y me encanta el mundo del mar, las olas, los océanos. Tengo barcos en Mallorca y paso mucho tiempo allí. Esa podría ser la inspiración para el futuro.

Pregunta: ¿Cuántos ensayos ha habido del concierto?
Iñaki: Sólo ha habido un ensayo con toda la orquesta y Mike presente.

Pregunta: ¿Por qué se ha elegido la voz femenina para el coro?
Mike: Yo quería alguna voz masculina. De pequeño yo era miembro del coro de mi colegio. Sin embargo, Karl Jenkins me aconsejó que por el timbre era mejor usar voces femeninas.


 Bilbao se rinde ante la nueva creación orquestal de Mike Oldfield
Concierto de presentación de Music of the Spheres en el Guggenheim

 Las críticas han sido prácticamente unánimes: magnífico a Mike Oldfield, a su Music of the Spheres y a su concierto de presentación, celebrado antes sólo 200 privilegiados invitados, en el Atrio (el corazón del museo) del Guggenhiem bilbaíno. La Orquesta sinfónica de Bilbao y la Coral de la misma ciudad interpretaron a la perfección la primera y hasta ahora única obra de Mike Oldfield completamente orquestal con exquisita pulcritud y algún que otro cambio por sorpresa (como una campana nueva).
Oldfield, solo en mitad del escenario con su guitarra española, interpretó sus partes siguiendo las indicaciones del director, muy entregado y tremendamente contagioso al hacer vivir la partitura a los músicos. Oldfield, que ya necesita gafas para tocar en directo, esperaba sus partes quitándose los binoculares y mirando al resto de la orquesta haciendo gestos de aprobación y agrado, siguiendo el ritmo con la cabeza en algunas ocasiones.
El sonido, que no estaba amplificado (sino que sonó "al aire") adoleció el lugar elegido, cuya sonoridad no es tan espectacular como su arquitectura. Toda la obra, sin embargo, fue grabada en directo y se comercializará por itunes próximamente, como el propio músico anunció el día anterior en la rueda de prensa.
Hayley Westenra, la jovencísima vocalista solista del disco, estuvo presente e interpretó sus partes con emocionante sentimiento. Una voz prodigiosa que retumbó por entre las paredes del museo hasta llegar al corazón de los impactados receptores.
Hasta que no sonó la última nota, el público no comenzó a aplaudir, y lo hizo durante varios minutos, levantado de sus sillas y haciendo que la orquesta hiciera lo mismo. Mike Oldfield se mojó gustoso en ese baño de multitudes, pero cuando los aplausos comenzaron a decaer ligeramente, aprovechó para guardar su guitarra en su funda, levantarla sobre sus hombre como si fuera un rifle e irse del escenario para no volver a aparecer.
Tras el concierto, se sirvió un coctail a los invitados, que pudieron charlar tranquilamente con algunos de los músicos. El público, no especialmente seguidor del británico, salió del concierto contento, sorprendido por la obra pero reconociendo el trabajo de Oldfield. Los coros y la actuación de Hayley fueron algunos de los datos más destacados para ellos. Unos 50 aficionados también tuvieron la oportunidad de escuchar el concierto en una parte habilitada para ellos, tras ganar diversos sorteos realizados por toda Europa, aunque algunos se quejaron de la casi nula visibilidad que tuvieron. A pesar de todo, todos podrán decir con orgullo que estuvieron en un concierto que, desde ya, forma parte de la historia cultural de este país. Inolvidable.

Desde el Guggenheim de Bilbao:
Héctor Campos

I> Vídeo promocional sobre la grabación y el concierto de Bilbao de Music of the Spheres: