En 1999 toda la humanidad andaba revuelta y nerviosa. Iba a producirse un hecho histórico: el calendario cristiano iba a cambiar todos los dígitos de su año a la vez. Se pasaba así, de 1999 a 2000. Se celebraron fiestas, impresionantes conciertos por todo el mundo, y algún que otro despistado creyó erróneamente que el milenio llegaba a su fin (Mike Oldfield fue uno de ellos).
Y en medio de este revuelo, los fans del músico inglés no salían de su asombro. En poco más de un año, Oldfield había sacado a la venta tres discos diferentes. Este The Millennium Bell pretendía ser la gran obra de Mike Oldfield. El propio música lo dijo: "Va a ser mi mejor disco, un gran proyecto, que repasará algunos de los hechos más importantes del milenio que acaba" Pero lo cierto es que Mike se quedó sin final de milenio (acabó el 31-12-2000) y sin "gran obra". Sí, porque The Millennium Bell dejó un pobr esabor de boca entre sus seguidores. Y no es de extrañar: estamos ante un disco "desordenado", por momentos falso, tremendamente pretencioso y muy justo de calidad en la práctica. Además, Mike vuelve a caer en el tremendo error de tocar música tecno (o parecida). Un error que sus seguidores no han sabido perdonarle.

Fecha de publicación: 26 de noviembre de 1999
Discográfica: WEA UK.
Composición y producción: Mike Oldfield.
Grabado en Roughwood Studios, excepto la sección de cuerda, que fue grabada en un solo día en Abbey Road Studios (Londres).
Otros músicos: The London Session Orchestra, dirigida por Robyn Smith; The London Händel Choir; The Grant Gospel Choir; Nicola Emmanuel, David Serame, Miriam Stockley, Camilla Darlow y Andrew Johnson (coros y voces); Gota Yashiki (percusiones).


Para la presentación de The Millennium Bell se celebró un concierto el día de Nochevieja de 1999 en Berlín. Mike interpretó todo el disco así como otros temas ya clásicos en su discografía. En un principio, este evento iba a ser retransmitido para todo el mundo, España incluída, dentro de una macro-evento musical televisado preparado para dicha fecha. Se calculó una audiencia potencial de 300 milones de personas, pero a ultimísima hora se suspendió, y Mike tocó, pero sin que se retransmitiera por televisión. Eso sí, poco después salió un vídeo y un DVD el concierto.

The Millennium Bell empieza deliciosamente con un villancico moderno. Peace on Earth, que en un principio se iba a llamar Nativity. Esta canción corresponde al año 1 de nuestra era. Destacan los coros y efectos de eco, así como la voz Camila Darlow, que interpreta la sintonía principal. Un tema perfecto para empezar el disco. La guitarra eléctrica de Mike Oldfield acompaña en pequeños fragmentos a la melodía principal, crando un ambiente de belleza extrema. Lo apoteósico llega con el coro que, de fondo, acompaña a Camila. Poco más de cuatro minutos placenteros, evocadores y realmente bellos.

Pacha Mama fue el primer sencillo del disco y el segundo tema del mismo. Para componerlo, Mike se transladó hasta Perú y visitó la cultura inca. Esto le inspiró para componer un corte muy bueno, que comienza con una evocación de su ya mítico Tubular Bells al piano. Las palabras que interpretan los coristas ("Huaca Pacha Mama; Huaca Sacsaywaman; Huaca Yachac Ruma; Huaca Munac Ruma" / "Templo de la Madre Tierra; Templo del Halcón Moteado; Templo del Sabio; Templo del Armado") pertenecen a una antigua lengua autóctona ya en desaparición.
La delicadeza con que empezó el tema, va desapareciendo dando paso a una viloencia salvaje. Destacan poderosamente las fuertes percusiones, tocadas por Gota Yashiki, miembro de Simply Red. Al final de la canción, los impresionantes coros y la percusión potente fabrican un final perfecto para una composición sobresaliente.

Santa María pretende transportarnos hasta el descubrimiento de América. Una composición algo floja, corta, sosa y tremendamente parecida a 1492, de Vangelis. De nuevo, los coros arreglan el asunto, ya que las guitarras brillan por su ausencia. Eso sí, gran trabajo el de Mike a la composición sobre los pianos. Las voces y coros (de los London Handel Choir y las Girl Soprano) son muy efectivos.

Sunlight Shining Trough Cloud es, quizá, el mejor corte del disco. Lo curioso es que al principio iba a ser un rap, algo que hizo a todos los fans de Mike Oldfield echarse las manos a la cabeza. Afortunadamente el propio Mike rectificó a tiempo su error y lo transformó en una preciosa canción que trata sobre la esclavitud y el tráfico de personas. Es un modo de reflejar los aspectos negativos que tuvo la colonización de Amércia. Un tema tremendamente bueno, y por varias razones: para su composición, Oldfield viajó hasta Senegal, a un antiguo asentamiento comercial de esclavos, en Goree. No podemos más que admirar lo cuidado de esta canción, con detalles muy buenos, una gran emotividad (la cantante escogida fue Pepsi Demmacque, una artista negra) y una originalidad tremenda. De fondo podemos escuchar golpes y ruidos de cadenas haciendo las veces de batería y percusión. Las voces de aborígenes suenas por todas partes, y entre ellas destaca la voz de Pepsi susurrante primero y con toda su gran potencia y belleza después. La letra corresponde al poema "Amazing Greace", también utilizada por otros cantantes en otras composiciones. Se trata de un poema escrito por el Capitán John Newton (1725-1807), que traficó con negros, arrepintiéndose poco después y reformado. El final apoteósico, con el coro Gospel (The Grant Gospel Choir) en toda su magnificencia, aporta una conclusión perfecta para una canción deliciosa. Los aplausos finales y las voces y gritos son buena muestra del cuidado que Mike puso a este tema en su producción. Desgraciadamente, la versión rap de la maqueta incluia un solo de guitarra muy llamativo que fue eliminado en la oficial.

The Doge Palace está algo fuera de lugar. Bajo una sintonía interesante a base de orquesta de cuerda, Mike lo estropeó uniendo percusiones tipo "Tecno" modernas. Una unión atrevida, que no le acaba de salir muy bien. Pero aún así, es de destacar enormemente las melodías interpretadas por The London Sesion Orchestra. Las voces (The Grant Gospel Choir) van diciendo nombres de los Doge (tres que Mike esogió al azar: Francesco Donato, Prieto Polani y Enrico Dandolo). Los Doge eran magistrados de Venecia entre los años 697 y 1797. De esta manera, Mike quería simbolizar el esplendor veneciano y del palacio de los Doge. Un tema arriesgado, pero flojo.

Lake Constance es la belleza hecha música. Todos los instrumentos empleados pertenecen a la London Seesion Orchestra. Un total de sesenta instrumentos más dos flautas. Inspirado en el Romanticismo y sus poetas, ofrece melodías delicadas y majestuosas. Mágico, estremecedor, romántico, emocionante... Perfecto. Junto con "Sunlight Shining Trough Cloud", de lo mejor del disco. Muchos la consideran la continuación de la tan amada Mont. St Michel (Voyager, 1996). Sin duda, su belleza llega a igualar aquella preciosa composición de más de once minutos. Desgraciadamente, esta vez Lake Constance apenas llega a los cinco y medio. Por cierto: Mike a la guitarra española entre la poderosa orquesta está genial.

Y después de la belleza de Lake Constance... La basura de Mastermind, de lejos, la peor canción de Mike Oldfield en mucho tiempo, quizá de toda su carrera, más todavía en directo. Salvando la percusión de Gota Yashiky, sólo es de admirar la tremenda originalidad de Mike Oldfield en la producción. Una melodía interesante, pero repetitiva hasta la saciedad. Fea, sin calidad pero con arreglos y detalles buenos (está llena de efecto de sonido de fondo, voces "extrañas" y palabras sueltas). Inspirada en los Ganster de los años 20. Guitarras a lo "James Bond" y ambiente siniesto. Mejor pasamos...

Broad Sunlight Uplands. Unos disparos detienen la música de golpe y crean un silencio inquietante. Un delicado piano se atreve a hacer aparición. Suena triste... de repente los disparos vuelve a hacer aparición callando al piano, que vuelve a intentar interpretar una melodía preciosa y delicada, esta vez acompañado de más instrumentos de fondo. El tema va ganando fuerza a medida que transcurre y los violines se unen al estribillo instrumental. Una solitaria armónica final nos estremece llegando incluso a emocionarnos. Broad Sunlight Uplands lleva el título de uno de los discursos de Churchill. Mike Oldfield viajó hasta el que fuera despacho de Churchill en la guerra (Blenheim Palace), para sentir la experiencia de estar en el lugar en el que trabajó el personaje en el que se inspiraría para componer este corte. Muy bello y conseguido.

Liberation es difícil considerarlo un tema en sí. Está lleno de ruidos, voces perdidas y otros sonidos extraños... Empieza con la misma percusión que Mike utilizó para Amarok, su gran obra, y unas voces a modo de coro. Instantes que apenas duran unos segundos, porque todo se detiene ante las palabras de Greta Oldfield, la hija de 15 años de Mike, que lee unas frases que escribió Anne Frank cuando tenía su misma edad. Tras unas voces idénticas a las utilizadas por Enya en sus composiciones, las percusiones de Amarok vuelven a sonar. Unas geniales guitarras eléctricas (de las pocas que podemos encontrar en el disco), nos introducen en un caos de ruidos, sonidos de radios, televisiones, interferencias... Con esto, Mike quiso simbolizar el comienzo de la era moderna, la era de las comunicaciones. Entre estos ruidos, podemos escuchar comentarios de la final del Mundial de Fútbol, unas palabras del Papa, grabaciones sacadas de televisión, radio y un parte del tiempo. Originalidad nunca le ha faltado a Mike Oldfield. Curioso como experimento e interesante en algunos instantes, pero pobre en contenido musical.

Amber Light es la última gran composición del disco. Por el contrario, es la primera que no trata sobre el pasado; no, porque Amber Light habla de la esperanza de un futuro mejor. Es un canto al nuevo milenio, a la Humanidad. Interpretado por el coro Gospel, crea un ambiente colosal, que hace que tiemble el suelo cuando los coristas cantan "hermoso amanecer" en dialecto sudafricano. Una composición tremendamente bella, en donde podemos volver a escuachar las guitarras de Mike con claridad. Percusiones e instrumentos africanos (coros incluídos), y un final apoteósico. Sin duda hubiera sido perfecto para finalizar el disco...pero no fue así...

The Millennium Bell acaba de la peor forma posible... Sí, porque el tema que da nombre al disco no es más que una penosa remezcla de casi siete minutos de todas los cortes anteriores pasados por un ritmo "Tecno" penoso. Este fue, sin duda, el gran error de Mike Oldfield a la hora de finalizar este disco. El nombre de DJ Pippi en los créditos no hace más que machacar un disco que no hubera sido tan malo sin su presencia. Pero en fin, así es Mike Oldfield: le gusta probar de todo, tocar todos los estilos. Además, resulta contradictorio que sea en este corte en donde podemos deleitarnos más y mejor con las impresionante guitarras eléctricas de Oldfield. Lo que no podemos más que admirar es el final: una explosión de sonido y de guitarras eléctricas con percusiones estremecedoras. Sin duda, lo mejor del tema The Millennium Bell es cuando termina.
Con este tema, Mike quería volver a mirar al futuro, y justifica la presencia de sonidos "tecno" argumentando que el disco recoge música de toda la Historia de la Humanidad, por lo que también debería de tener cabida la creciente música tecno y dance de estos últimos años. Como curiosidad y para terminar, cabe mencionar la anécdota de un comentarista de Cadena 100 que le preguntó a Oldfield sobre las cuatro campanas que se observan en las esquinas de la portada del disco. También recalcó un fotomontaje del libro interior del CD (ver la imagen de la izquierda), en el que se ve el despiece de una campana girada, que se parece a un 4. El comentarista le preguntó si se trataba de un Tubular Bells IV encubierto, a lo que Mike dijo que no, que no quería hacer un Tubular Bells 4. Lo que demuestra que la campanita, por sí sóla, vende.

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