Título: Music of the Spheres Discográfica:Universal Jazz & Classics Lanzamiento: marzo de 2008
Tras la gran decepción de Light & Shade (Mercury Records, 2005) Mike Oldfield parecía dispuesto a dar un cambio en su música. Cansado de los sonidos computerizados y programados, andaba en busca de un nuevo reto. Pero ¿qué reto se le escapa a un músico con más de treinta años de carrera en solitario, 40 millones de discos vendidos en todo el mundo y unos discos tan diferentes unos de otros? Pop, rock sinfónico, tecno, ambient, chill-out, dance, experimentos inclasificables (Amarok)... ¿Y música clásica? ¡Bingo! Mike Oldfield estaba dispuesto a crear su propia sinfonía clásica íntegra. Una nueva vuelta de tuerca en la tremenda imaginación de este músico, quizá, el único en crear sonidos completamente nuevos con treinta años de diferencia.
Las primeras palabras de Mike Oldfield sobre su nuevo proyecto llegaron de la mano de la revista Resolution Magazine, en la que se anunciaba que Mike Oldfield había firmado un nuevo contrato discográfico con Universal y su filial de música clásica, Jazz & Classics. Era abril de 2007, y Oldfield aseguraba: «Estoy escribiendo una pieza de música orquestal. Estoy haciendo un demo de toda la obra, con todas las partes MIDI, así que las partes MIDI podrán transcribirse para Sibelius, y una orquesta podrá trabajar en ella. Será todo orquestal, aparte de la guitarra clásica y el piano de cola; yo tocaré ambos instrumentos. Será sobre la ancestral tradición de Halloween, pero no en la visión de las películas de terror de Hollywood. Estoy hablando con el compositor Karl Jenkins (Adiemus) para que colabore conmigo, y espero grabarlo en algún lugar especial, como los estudios Abbey Road nº1, y haremos un concierto en directo. Lo mejor de todo es que tendremos una obra orquestal, por lo que todo el mundo podrá obtenerla y tocarla.» A finales de abril de 2007, el Daily Mail confirmaba la noticia: «Mike Oldfield está trabajando actualmente en su álbum debut de música clásica, para coro y orquesta, cuyo lanzamiento está previsto para octubre bajo el sello Universal Classics. Con temas musicales y líricos asociados con la ancestral tradición de Halloween, esta poderosa y emocional música encantará a los seguidores de Mike Oldfield, y a muchos más». Sin embargo, sólo un mes más tarde, This is London.co.uk aportaba nuevos datos y esgrimía por primera vez el que podría ser el título definitivo del nuevo disco pues, al final de dicha entrevista, el periodista asegura que el próximo disco se llamará Music of the Spheres. Por otra parte, en la misma entrevista Oldfield aseguraba haber tenido ya una pequeña discusión con Karl Jenkins, el arreglista de música clásica con quien está trabajando, aunque parece tratarse simplemente de un intercambio de opiniones enfrentadas. A finales de mayo de 2007, esta web arrojaba en primicia una hipótesis para explicar el título del nuevo disco de Mike Oldfiled, antes de que éste lo justificara: ¿Hacía alusión el músico inglés a la bella teoría matemática de la Música de las esferas en contraposición a Halloween? Premio: Oldfield aseguró (casi tres meses después de que lo dijera esta web) que la teoría pitagórica por la cual cada planeta tiene un sonido le inspiró para componer su nuevo trabajo. Es así como se denomina a una ancestral tradición por la que se asegura que los cuerpos celestes no sólo emiten sonidos, sino que éstos son armónicos. Una teoría casi mágica, iniciada en la Edad Media y continuada hasta el siglo XVII. Kircher la llamaba "la gran música del mundo". Los pitagóricos también creían que existían diez registros melódicos. Fue el astrónomo Kepler el que aseguró que existían velocidades angulares en cada planeta que producían sonidos, y que un astro emite un sonido más agudo cuanto más rápido es su movimiento, lo que origina intervalos musicales definidos. Pero Kepler fue más allá e incluso compuso seis temas (uno por cada planeta conocido entonces del sistema solar). En 2004, la NASA descubrió las primeras evidencias puramente científicas de esta teoría de la "música de las esferas": su satélite TRACE, enviado en 1998, para estudiar las tormentas solares, descubrió "sonidos" solares. Los primeros resultados reflejaban que la atmósfera del astro rey "suena" debido a los ultrasonidos en forma de ondas que contiene. Este podría ser el porqué del título del próximo disco de Mike Oldfield. Ya en agosto de 2007, el propio Mike Oldfield lo confirmó oficialmente: "En este mundo, todo tiene pulso o vibración. Este sonido es único en cada cosa viva o inerte. y en sí misma crea una música que no se puede escuchar. Creo que esto tiene una poderosa resonancia en nuestras vidas, y con un efecto profundo. ¿Qué podría pasar si esta teoría la aplicamos a cosas mucho mayores, más poderosas, como todo el Sistema Solar o las galaxias? ¿Cómo sonaría? Musica Universalis es la ancestral teoría por la que cada cuerpo celeste, el Sol, la Luna y las estrellas, tiene una música interior. Es un concepto armónico y matemático derivado de los movimientos de los planetas en el Sistema Solar. La música creada es inaudible para el oído humano. Music of the Spheres es mi interpretación de esta teoría. Cada planeta y cada estrella, incluso todo el universo, tiene música que no se puede escuchar. Esto es como podría sonar si fuera libre. Esta es la música de las esferas." Mike abandonaba así la idea de Halloween sin que nadie supiera por qué ni sin que él mismo diera explicaciones. Sólo unos días más tarde se confirmaban las sospechas de que en el nuevo trabajo de Mike Oldfield, por primera y única vez en toda su carrera, no habría guitarras eléctricas. ¿Un imposible? No; Mike Oldfield lo justificaba, evidentemente, porque no tienen cabida en un disco completamente clásico. Así lo hizo en una entrevista concedida a una revista de motocicletas. Oldfield aseguraba que quería hacer un disco íntegramente de música clásica, por lo que todas las guitarras serían acústicas y españolas. Y aunque también confirmaba la fecha de salida para octubre, no se cumpliría el plazo.
La paternidad de Mike Oldfield, que tuvo a Eugene en enero de 2008, obligó a la discográfica a posponer el lanzamiento por petición expresa del músico, que quería estar con su mujer en estos momentos, en vez de promocionando el disco La grabación del disco fue en los míticos estudios 1 de Abbey Road con una orquesta y coro completos.
NOTA DE PRENSA DE UNIVERSAL JAZZ & CLASSICS
Mike Oldfield siempre ha sido afamado por su aportación fuera de lo convencional a la música. A través de su carrera, ha roto constantemente las fronteras musicales, y con Music of the Spheres lo ha vuelto a hacer. Con influencias de Holst y Rachmaninov, así como de Steve Reich y William Orbit, esta pieza es una obra clásica en natural, pero sigue siendo identificable como un clásico Mike Oldfield. Usando una orquesta y un coro completos, y partes de solista de Mike Oldfiled en la guitarra, con la legendaria soprano Hayley Westenra y el renombrado pianista Lang Lang, este es un trabajo con gran carga emocional y musical. Y, si bien la obra fue enteramente concebida, producida y escrita por Mike, para trasladar las ideas a los arreglos para música clásica tradicional, ha contado con el moderno y popular compositor clásico Karl Jenkins. El título de la obra hace referencia a algo en lo que Mike tiene una firme convicción: toda la música debería representar la espiritualidad o los elementos de otros mundos de la vida: algo más allá de lo mundano y la cotidianidad. En esto ha acertado. Music of the Spheres se épica. Este es el trabajo de un compositor que, sobre todo, puede música bella y sustancial, independientemente del género o de la instrumentación.
Los colaboradores de Music of the Spheres
Hayley Westenra. Cantará en On my Heart, el último corte de la primera parte de Music of the Spheres. Esta bella mujer de más bella voz aún, tiene una larga carrera musical, y ha tocado tanto el pop como la música clásica e irlandesa. Andrea Bocelli, José Carreras Bryn Terfel han cantado a dúo con ella. Esta soprano nació en Nueva Zelanda en 1987 y comenzó a cantar tempranamente. Su voz es delicada y potente a la vez. Un susurro de agua, de cristal, de aire al más puro estilo celta. Una delicia que estremece fácilmente y de la que uno siempre se queda con sed. Con su primer disco, Pure (una mezcla de música clásica, irlandesa y pop), logró el octavo puesto de los discos pop más vendidos en Inglaterra, y el número uno en la lista de álbumes clásicos. Entonces sólo tenía 16 años y ya se había convertido en la artista de música clásica debutante que más rápido ha logrado el número uno de todos los tiempos. Pure fue disco de oro en sólo una semana en Inglaterra, y desde entonces ha logrado un doble platino. En el resto del mundo ha vendido dos millones de ejemplares. En la actualidad, Hayley sigue enamorando con su voz en Celtic Woman, un grupo al que se unió en 2006, y con el que está de gira en 2007. Su corazón también vale su peso en oro, pues es la embajadora de UNICEF más joven del mundo.
Karl William Jenkins Se ha encargado de ayudar a Oldfield en los arreglos y orquestación de Music of Speheres. Nació en 1947 en Gran Bretaña. Músico y compositor. Estudió música en el University College y en la Royal Academy of Music. Ha tocado el oboe, el saxofón y los teclados, principalmente en obras de jazz. En 1972 se unió a la banda Soft Machine. Karl ha creado numerosas melodías para anuncios publicitarios de televisión. Más tarde estuvo al frente del innovador proyecto Adiemus, que sacó cinco álbumes al mercado con notable éxito.
Cómo se hizo Music of the Spheres Traducción de la nota de prensa de Music of the Spheres (Universal Classics & Jazz)
«Todas las orquestas tienen una campana tubular, ¡así que por supuesto que hay una en Music of the Spheres!» Music of the Spheres (Musica universalis), "Música de las esferas", es un antiguo concepto matemático-filosófico, posiblemente originado por Pitágoras, que asegura que la música está relacionada con los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Este concento considera las proporciones en los movimientos de los cuerpos celestes y la estructura de la Naturaleza en general como una forma de música. Esta "música" realmente no es audible, sino simplemente un concepto armónico o matemático. Si los primeros compases del nuevo disco de Mike Oldfield, Music of the Spheres, suenan familiares para quienes recuerden su disco de referencia de los 70 (¿y quién no lo recuerda?), su autor no ha tenido la intención de disculparse de ninguna similitud, intención o de todo lo contrario. «Hago secuencias repetitivas de piano», dice recapitulando su firma sonora. «Soy 'el hombre de la repetitiva secuencia de piano'». Efectivamente, lo es. Pero para millones de amantes de la música, él es más conocido como "el hombre de Tubular Bells". Y no quieren decepcionarse con su nuevo disco, el primero realmente clásico de una carrera de más de 40 años. Completamente grabado con una orquesta en los estudios de Abbye Road, y con el pianista invitado Lang Lang y la estrella vocal Hayley Westenra, Music of the Spheres es una vez más una novedad respecto a las dos docenas de discos precedentes y, sin embargo, es una pieza instantáneamente identificable como un clásico de Mike Oldfield. Así que dejemos las cosas claras primero. «Estoy seguro de que todo el mundo lo va a escuchar, y la primera cosa que dirán es: ha puesto una maldita campana tubular», ríe entre dientes. «Pero hay una campana en cada orquesta, ¡así que por supuesto que aquí hay una!» Todo bien hasta el momento. Pero Music of the Spheres no es Tubular Bells IV (aunque se podría haber llamado fácilmente así). Simplemente no preguntes a Mike lo que es: él cree que lo más trascendental de la música llega de un lugar superior. Es el mismo lugar donde John Lennon afirmó que buscaba su inspiración. Lennon describió una vez cómo vivió cuando sentía que era un canal para la "música de las esferas", y que simplemente lo traducía como "médium". «Me he sentido así durante años», dice Oldfield. «Hay ciertos momentos en los que realmente suena tan bueno como podría ser, algo más grande que nuestra pequeña civilización y toda la creación, algo que es sagrado o divino. No ocurre muy a menudo, pero cuando ocurre, es digno de ser descrito como música de las esferas». Todo es porque Mike Oldfield siente que hay una fuerza exterior que le guía en sus esfuerzos musicales. «Soy un poco como una comadrona, realmente», bromea. «Intento dar la música al mundo sin más. Si estoy correctamente "sintonizado", simplemente llega».
Sobre el proceso de gestación del disco: «Hace un par de años, estaba preguntándome que hacer,» medita Oldfield. «Pensé que había hecho todo lo que quería. Estaba pensando en la idea de retirarme. Entonces tuve la idea de hacer un gran disco instrumental. Sabía que muchos seguidores cabezones lo amarían. Pero la idea de promocionar y presentarlo hoy simplemente parecía retrógrada. Finalmente, Mike encontró la solución a su dilema. Decidió componer la música pero, en vez de tocarla él mismo (tal y como ha hecho desde Tubular Bells en 1973, cuando tocó cada instrumento, como todos saben) dejaría este trabajo a una orquesta. El resultado es Music of the Spheres, 45 minutos de música que resume todo lo que Oldfield ha venido a significar para los seguidores en una carrera que engloba géneros desde el ambiente y el new age (antes de que ningún término fuera acuñado), música del mundo (ídem), etc. Él dice que Music of the Spheres es lo contrario a su último disco, Light & Shade, que fue medio chill-out, medio "alto octanaje". «Esta vez pensé, en vez de usar guitarras eléctricas y un mágico estudio, hacerlo con una clásica orquesta real», asegura. La orquestación la ha arreglado el más popular compositor clásico vivo inglés, Karl Jenkins, quien también aparece en los créditos como co-coproductor. Ambos se conocieron antes, cuando Karl (al mismo tiempo, todavía miembro de la banda experimental The Soft Machine) tocó el oboe en una grabación en directo de Tubular Bells para la cadena de televisión BBC en 1975. Hoy, ambos trabajan en caminos completamente diferentes: Mike hace su música con un programa de ordenador llamado Logia, mientras que Karl, como los músicos clásicos, usa un programa diferente llamado Sibelius para crear las anotaciones musicales. De alguna manera, han encontrado una manera de hacer ambos métodos compatibles. El próximo paso para Oldfield es grabar el disco entero con samples de orquesta antes de dárselo a Jenkins y ser regrabado por una orquesta de músicos clásicos en Abbey Road Studios. «A veces», confiesa Oldfield, que deambula dentro y fuera del estudio durante la grabación, «casi rompía a llorar por la belleza de la música». El paso final es la mezcla: un proceso que Oldfield toma más en serio que muchos de sus contemporáneos, y que puede alterar completamente el sonido de la música. «Mezclar para mí es tan importante para acabar el sonido como la escritura de las notas,» asegura Mike. «Lo que grabamos en Abbey Road sería casi irreconocible ahora». Como es normal con Mike Oldfield, el resultado es difícil de encasillar. Es un "clásico" con momentos que recuerdan a Sibelius y Holst, pero no es una sinfonía, y otras partes recuerdan más a Steve Reich y Phillip Glass. Es un punto de partida, pero contiene elementos familiares, más notables en el estilo de la guitarra clásica de Mike. En otros momentos, en especial en los destacables pasajes corales, tiene más en común con el propio repertorio de Karl. Sea lo que sea, es una colaboración que abre nuevos horizontes para ambos, y una formidable suma al rico y variado catálogo de Mike Oldfield, un enigma de quien sólo la filosofía de ser guiado es una determinación para continuar fiel a su visión. «La espiritualidad, definitivamente, influye en mi música,» concluye. «Lo más importante es hacer música que refleje que somos parte natural del mundo, pero tenemos esta habilidad para ver otro lado de la existencia, el lado espiritual, y la elegancia natural.»
Sobre la vida y obra de Mike Oldfield Un espíritu inquieto que simplemente no puede dejar de hacer música; Mike Oldfield ha sido durante décadas uno de los compositores británicos más talentosos y exitosos. Y músico. Y productor. Y guitarrista. Nacido en 1953, Mike Oldfield creció en Reading (el más joven de tres hermanos), y comenzó tocando la guitarra acústica como un joven chico que no podía hacer amigos de su misma edad fácilmente. «Mi guitarra era mi voz», dice en Changeling, su recientemente publicada autobiografía. «Mi forma de comunicación». Inspirado inicialmente por guitarristas folk como Bert Jaunsch y John Rendourn, ahora él los cita junto a músicos virtuosos del mundo del flamenco (Paco Peña), clásicos (Segovia, Julian Bream y John Williams) y los principios del rock and roll (Hank Marvin). Al mismo tiempo, fue un niño convertido a músico clásico tan pronto como escuchó a Beethoven y a Sibelius. Se pueden escuchar todas estas influencias en los 24 discos que ha hecho en una carrera de 40 años.
El éxito llegó cuando aún era un adolescente, con la marca de Tubular Bells, una pieza instrumental que combina una estructura clásica con el rock progresivo instrumental, que vendió 16 millones de álbumes (y cosechó dos secuelas, una versión orquestal y una regrabación). Desde entonces, la música de Oldfield ha hecho bandas sonoras de películas (Los gritos del silencio, The Killing Fields) rock y pop (Earth Moving), pionera música del mundo (Ommadawn), "New Age" (Incantations), avant-garde" (Amarok), videojuegos (Tres Lunas y Maestro, juegos diseñados por él mismo), música interactiva (The Songs of Distant Earth) y un extraordinario experimento (Guitars) que usa el instrumento titular para hacer todos y cada uno de los sonidos. Al mismo tiempo, contrarrestó su cara seria con una serie de novedosos grandes éxitos que incluye Don Alfonso, In Dulci Jubilo, Portsmouth, Moonlight Shadow y una regrabación del tema de Blue Peter con su marca de la casa: la guitarra eléctrica. Tras lograr un aprendizaje en clubs de folk desde los 13 años, Mike formó un dúo con su hermana Sally a los 14, y grabaron un disco bajo el nombre de Sallyangie. Mike formó otro dúo llamado Barefoot con su hermano Terry antes de unirse al grupo del anterior cantante de Soft Machine, Kevin Ayers, The Whole World, a los 16 años, primero como bajista y más tarde como primera guitarra, un período que incluyó frecuentes conciertos en directo con Pink Floyd. Mike aparece en dos de los álbumes en solitario de Ayers, y tuvo pequeñas apariciones en la Sensacional Alex Harvey Band y la producción musical West End de Hair, mientras trabajaba en su propia composición en su estudio al norte de Londres, a donde se mudó cuando se fue de casa. Un ambicioso proyecto instrumental como ninguna otra grabación hasta entonces, su maqueta fue rechazada por todas las principales compañías antes de lograr el interés de un joven vendedor a domicilio llamado Richard Branson, que estaba deseando crear su propia discográfica. Grabado en siete días en The Manor, in Oxfordshire, con el todavía adolescente Mike tocando todos los instrumentos él mismo, Tubular Bells se puso a la venta en 1973 como el primer lanzamiento de la nueva compañía de Richard Branson: Virgin Records. El disco estuvo 279 semanas en las listas de más vendidos de Inglaterra, y fue usado en la banda sonora de El Exorcista (The Exorcist). Mike siguió con dos discos más instrumentales, el céltico Hergest Ridge (inspirado en su propia casa en la frontera de Welsh) y Ommadawn, en el que se interesó por las influencias étnicas mucho antes de que nadie acuñara el término "Música del mundo", antes de introducir un elemento vocal muy potente en su siguiente trabajo, el prototipo de disco New Age, Incantations. Así que, ¿qué es Mike Oldfield? ¿Compositor, músico, productor o ingeniero? Él hace una pausa antes de concluir que no es nada de eso: «Soy un técnico», asegura, «un técnico que tiene ideas y las traduce en sonidos».
Nota de prensa originalmente publicada en inglés. Traducción para MundoMikeOldfield: Héctor Campos
Algo tendrán estas tierras si Mike Oldfield acepta elegirlas como presentación de sus nuevos discos. Su comercialidad sigue estando vigente en un país en el que no importa que Mike anuncie su retirada una y otra vez: sus discos siguen vendiendo. Y los promotores lo saben. Quizá por eso se presentó el jueves 6 de marzo acompañado por Juan Ignacio Bidarte (director del Guggenheim) y por Iñaki Moreno (Director de la Orquesta Sinfónica de Bilbao) en la entrada principal del Museo Guggenheim de Bilbao. Allí, una cincuentena de medios acreditados y algún que otro fan entusiasmado, intentaban captar la pose chulesca del músico inglés con el telón metálico de fondo del innovador museo. Pocos minutos después, ese mismo músico daría la rueda de prensa para promocionar su nuevo trabajo, Music of the Spheres, que saldrá a la venta el 17 de marzo. De momento, Oldfield, que ha compuesto su primera obra completamente clásica, asegura no tener intención de volver a hacer música pop ni rock, pues cree que ambas fórmulas están muertas. La que no está muerta, aunque él mismo se empeñe en detenerla, es su carrera musical: con este nuevo trabajo, Oldfield ha vuelto al candelero mediático.
Pregunta: ¿De quién surgió la idea de presentar Music of the Spheres en Bilbao? Mike: No fue una elección mía, sino de la oficina española de mi sello: Universal Classics & Jazz. Aunque tengo una gran conexión, por otro lado, con el País Vasco y también con el Guggenheim. Me identifico con lo que representa. La verdad es que tengo la impresión de que me ha estado persiguiendo: en Nueva York fue la primera galería de arte que visité. Siempre ha existido una conexión muy especial entre mi música y la vasca.
Pregunta: ¿Por qué ha hecho un disco tan sinfónico después de tanta electrónica? Mike: El rock es cada vez más repetitivo y la electrónica es un juguete aburrido. La música clásica ofrece más posibilidades porque está llena de matices y de texturas.
Pregunta: ¿Cómo se ha entrenado para pasar de tocar la guitarra eléctrica a la española para este nuevo disco? Soy autodidacta y guitarrista. Estoy muy cómo con cualquier guitarra. Es necesario tener destrezas especiales para tocar la guitarra española. Me encanta este instrumento, lo adoro. Todo lo que tiene cuerdas me encanta.
Pregunta: A lo largo de su carrera sólo nos encontramos con un directo editado oficialmente. ¿Tiene pensado editar este tipo de material? Iñaki Moreno: Este concierto se grabará. No es un concierto con público propiamente dicho. Es un proyecto especial para su grabación y edición posterior.
Pregunta: Usted tocó aquí en "La Casilla" hace unos cuantos años, y se dice que ese sitio tenía mala acústica hasta que llegó Mike Oldfield. ¿Cómo consigue el sonido de los directos? Mike: Siempre he cuidado mucho la calidad del directo. Me gusta tocar con el volumen bajo, así es como hay que tocar. El volumen alto distorsiona. El viernes tocaremos todo acústico, "al aire", sólo habrá un micrófono: el de mi guitarra. Va a ser un experimento precioso.
Pregunta: Usted que tiene una auténtica legión de seguidores que le siguen incansablemente, y puesto que este concierto no está pensado para ellos, sino para gente con invitaciones, ¿podría pensar en alguna gira para que los fans pudieran verle en directo? Mike: Depende de cómo quede mañana. Es sencillo representar la partitura del disco con orquestas locales, como por ejemplo, en Madrid o Barcelona.
Pregunta: [Sobre el piano con el que compuso Tubular Bells] Mike: Esas notitas las saqué del piano de pared mi abuela, uno de esos que se usaban en los bares. Me hizo mucha ilusión ver el mismo piano, aunque no estaba en los mismo estudios de Abbey Road.
Pregunta: [Sobre el por qué de Music of the Spheres y qué surge antes, si la música o el título.] Mike: La música, siempre antes. El título de mis discos es lo de menos, podría haberlo llamado 24 [es su 24º disco en el mercado]. Es una idea que me viene de cuando era adolescente y pensaba en la música como algo global. Podría no haber tenido título, pero hay que buscar un concepto que dé pistas y referencias al oyente. Así que busqué la conexión con la antigua teoría de la música planetaria.
Pregunta: ¿Qué tipo de música le sugiere Bilbao? Mike: [Dubitativo]. No entiendo la pregunta. [Repiten la pregunta]. Los conciertos que he hecho aquí sonaron muy bien, pero... Musicalmente no me inspira nada en especial. No entiendo la pregunta.
Pregunta: [Sobre el hecho de que sea la primera vez que no usa la guitarra eléctrica en un disco.] Mike: Cuando recibí las orquestaciones de Karl Jenkins, probé con ella, pero no funcionaba, no era apropiada para un disco clásico. Así que recurrí a la Ramírez, que tiene una sonoridad maravillosa. No ha supuesto ningún problema. Me siento muy cómodo con cualquier instrumento de cuerda.
Pregunta: [Sobre las subastas de sus instrumentos y la posibilidad de que indiquen un nuevo enfoque en su vida o incluso la jubilación] Mike: Sí, pensé en jubilarme. Es mi 24º disco y llevo 35 años en la música. He hecho mucha música y ya no es mi prioridad. La música ya no es tan importante en mi vida. Tengo otras distracciones, como el mar. Tengo un yate, y me encanta el mundo del mar, las olas, los océanos. Tengo barcos en Mallorca y paso mucho tiempo allí. Esa podría ser la inspiración para el futuro.
Pregunta: ¿Cuántos ensayos ha habido del concierto? Iñaki: Sólo ha habido un ensayo con toda la orquesta y Mike presente.
Pregunta: ¿Por qué se ha elegido la voz femenina para el coro? Mike: Yo quería alguna voz masculina. De pequeño yo era miembro del coro de mi colegio. Sin embargo, Karl Jenkins me aconsejó que por el timbre era mejor usar voces femeninas.
Bilbao se rinde ante la nueva creación orquestal de Mike Oldfield Concierto de presentación de Music of the Spheres en el Guggenheim
Las críticas han sido prácticamente unánimes: magnífico a Mike Oldfield, a su Music of the Spheres y a su concierto de presentación, celebrado antes sólo 200 privilegiados invitados, en el Atrio (el corazón del museo) del Guggenhiem bilbaíno. La Orquesta sinfónica de Bilbao y la Coral de la misma ciudad interpretaron a la perfección la primera y hasta ahora única obra de Mike Oldfield completamente orquestal con exquisita pulcritud y algún que otro cambio por sorpresa (como una campana nueva). Oldfield, solo en mitad del escenario con su guitarra española, interpretó sus partes siguiendo las indicaciones del director, muy entregado y tremendamente contagioso al hacer vivir la partitura a los músicos. Oldfield, que ya necesita gafas para tocar en directo, esperaba sus partes quitándose los binoculares y mirando al resto de la orquesta haciendo gestos de aprobación y agrado, siguiendo el ritmo con la cabeza en algunas ocasiones. El sonido, que no estaba amplificado (sino que sonó "al aire") adoleció el lugar elegido, cuya sonoridad no es tan espectacular como su arquitectura. Toda la obra, sin embargo, fue grabada en directo y se comercializará por itunes próximamente, como el propio músico anunció el día anterior en la rueda de prensa. Hayley Westenra, la jovencísima vocalista solista del disco, estuvo presente e interpretó sus partes con emocionante sentimiento. Una voz prodigiosa que retumbó por entre las paredes del museo hasta llegar al corazón de los impactados receptores. Hasta que no sonó la última nota, el público no comenzó a aplaudir, y lo hizo durante varios minutos, levantado de sus sillas y haciendo que la orquesta hiciera lo mismo. Mike Oldfield se mojó gustoso en ese baño de multitudes, pero cuando los aplausos comenzaron a decaer ligeramente, aprovechó para guardar su guitarra en su funda, levantarla sobre sus hombre como si fuera un rifle e irse del escenario para no volver a aparecer. Tras el concierto, se sirvió un coctail a los invitados, que pudieron charlar tranquilamente con algunos de los músicos. El público, no especialmente seguidor del británico, salió del concierto contento, sorprendido por la obra pero reconociendo el trabajo de Oldfield. Los coros y la actuación de Hayley fueron algunos de los datos más destacados para ellos. Unos 50 aficionados también tuvieron la oportunidad de escuchar el concierto en una parte habilitada para ellos, tras ganar diversos sorteos realizados por toda Europa, aunque algunos se quejaron de la casi nula visibilidad que tuvieron. A pesar de todo, todos podrán decir con orgullo que estuvieron en un concierto que, desde ya, forma parte de la historia cultural de este país. Inolvidable.
Desde el Guggenheim de Bilbao: Héctor Campos
I> Vídeo promocional sobre la grabación y el concierto de Bilbao de Music of the Spheres:
El 27 de septiembre de 2005 publica "Light & Shade", el 23º disco de estudio del músico inglés. Será un álbum doble, el primero de ellos llamado "Light" (Luz), y el segundo, Shade (sombra). Oldfield, que siempre ha contado con la última tecnología en su estudio, ha declarado que su nueva creación contará con instrumentos informáticos, los últimos adelantos de ordenador y composiciones creadas con voces virtuales. Gracias a Octavio Molano, os ofrecemos una traducción de un completo artículo inglés del disco; y gracias a Noelia Sánchez, otra traducción, esta vez del Alemán, con comentarios de Mike Oldfield tema por tema.
Artículo original en inglés, traducido al español.
«Ese es el problema» -suspira Mike Oldfield- «Realmente no encajo en nada clasificable». Desafiante y orgulloso hasta este día, el hombre detrás del fenómeno de Tubular Bells, la revolución de un adolescente prodigio que ha desafiado toda clase de tendencias, creando al mismo tiempo una propia, ha continuado siguiendo su propio camino. Desde tender su mano al pop independiente, al rock experimentativo, al ambient progresivo, maniobras orquestales, flirteos con lo celta y africano (mucho antes de que ambas formas de música estuvieran en boga) y la sofisticación chill-out, al diseño de sus propios juegos on-line de realidad virtual (con bandas sonoras, por supuesto), sin olvidar el ponerle tema a la película de terror icono en todo el mundo "El Exorcista", así como realizar la banda sonora de la igualmente impactante "The Killing Fields", Oldfield es un personaje singular. De hecho, incluso él no se considera a sí mismo un músico normal. "Soy un técnico que toma ideas y las transforma en sonido". Pero ¿cómo etiquetar ese sonido?. ¿Podría llamarse, como un fan escribió en Internet, "Oldfield Progresivo"?. En esta coyuntura, Oldfield ha llegado a un proyecto de álbum doble que se desarrolla tanto en el lado "ambient chill-out" de su cerebro ("aunque odio esos términos", dice riendo), que él ha llamado "Light" (luz), como en su parte homóloga más oscura y atmosférica, denominada "Shade" (sombra). "Los dos lados de mi personalidad musical" - concluye. Lo que ha resultado es una irresistible mezcla de simplicidad y complejidad. Desde elementos de dance electrónico ("Quicksilver", "Slipstream", "Romance") a la serenata blues de "Closer"; desde las misteriosas y variantes sombras de melancolía hombre-máquina de "The Gate", a "Tears of an Angel", que fluye desde un conmovedor minimalismo orquestal a un relajante pasaje de guitarra; desde un coro con tintes africanos a un punzante clímax de guitarra. A pesar de la duración de 10 minutos de "First Steps", "Light & Shade" es Oldfield en pequeño formato, recogiendo numerosos panoramas (de manera similar a sus dos juegos de realidad virtual), pero si preguntas a su creador dónde encaja "Light & Shade" en el cánon de sus 22 álbumes y 33 años de trabajo en solitario, a él sólo le queda suspirar de nuevo. "Pulso el botón de comienzo, y veo hasta dónde llego" - responde - "A menudo digo esto, pero me siento como un mensajero. La inspiración viene de dentro. Tengo que trabajar muy duro para que salga fuera, pero tengo la suficiente experiencia para saber que, cuando soy yo el que hace música, es normalmente basura, pero cuando tengo a la musa, entonces fluye...". En el contexto de la línea de tiempo, "Light & Shade" viene tras un periodo de tres años diseñando dos juegos de realidad virtual, "Tres Lunas" (2002) y "Maestro" (2003). «"Me dio la impresión de que fue un tiempo sabático en mi música. Entonces sentí que ya era hora de que volviera a hacer puramente música. Cuando tienes una página completamente en blanco, la mejor manera de comenzar es echar un buen vistazo a tu alrededor, y en esos tres años que transcurrieron, la tecnología había avanzado. La mayoría de los estudios están vendiendo sus viejas mesas de mezclas y máquinas multipista, y se están cambiando a lo virtual». «Así que pasé unas cuantas semanas dándole vueltas y me di cuenta de que también mi estudio estaba prácticamente obsoleto, y que podía hacer virtualmente toda la grabación, mezcla, y de hecho cualquier otra cosa, aparte de los instrumentos en directo, utilizando software de ordenador. Así que vino un camión y ocho fornidos tipos y se llevaron todo. No estaba asustado, sólo ilusionado sobre qué podría ocupar su lugar (un gran conjunto de trenes, quizá). Es magnífico lo que puedes hacer. Es casi intuitivo; piensas en lo que quieres hacer, entonces haces unos pocos clicks y ¡bingo, está hecho!. Las guitarras y el piano, por supuesto, siguen siendo tocados a mano, en soledad, en casa, como ves». En 1971, cuando él estaba montando las demos de lo que se convertiría en su debut en solitario "Tubular Bells" (con 16 millones de ventas y aún contando...), Mike trabajó minuciosamente en su estudio de Tottenham, usando equipamiento prestado por su primer patrón, el inimitable fundador de Soft Machine y aficionado a la música Kevin Ayers. Mike fue un virtuoso de la guitarra de 16 años en el ingénuo trio de The Whole World, durante los años 1970-71, que sucedieron tras los comienzos de estilo más folk de Mike. Con este nuevo álbum, él ha recorrido el círculo completo. "Light & Shade" fue también construído en la versión contemporánea de un estudio casero, en la habitación de música de su casa en el Buckinghamshire actual, con únicamente dos ordenadores (específicamente un Mac con "Logic Audio" conectado a un PC con el software de FL Studio, también conocido como "Fruity Loops", junto con numerosos plug-ins). «La estructura básica está mayormente programada. Pero tengo este sonido de guitarra, o varios sonidos de guitarra, de hecho, de forma que me aseguro de que la guitarra esté en casi todo, aunque quise que un par de pistas tuvieran sólo piano, ¡pese a que soy un malísimo pianista!». "Inicialmente", Mike nos confía, "planeaba crear un álbum grande y complicado, un poco como mis primeros trabajos, como 'Tubular Bells', que tenía de 30 a 40 secciones diferentes, un poco como Monty Python: 'Y ahora vamos a algo completamente diferente'. Desde algo bello a algo loco, y así sucesivamente. Pero hacerlo de esa forma parecía fecharlo como algo de los 70. Había escuchado un CD de la serie de recopilaciones chill-out 'Buddha Bar' en París. Era un set de dos CDs titulado 'Dinner and Party', con dos diferentes géneros de música para dos diferentes estados de ánimo. Aunque no me gustó mucha de la música de ese álbum, pensé que podía hacer algo similar en ese formato». Llegar a comprender de forma detallada la persona de Oldfield es siempre un reto. «No puedo describir lo que hago con palabras; lo hago con la música», él sostiene. Algunas veces, cuando usa palabras, le sale el tiro por la culata; puedes apostar que aquellos a los que les encanta "Tubular Bells", en su encarnación original o en sus secuelas "Tubular Bells II" (1992), "Tubular Bells III" (1998) y la regrabación por su trigésimo aniversario "Tubular Bells 2003", no desearían pensar en estos trabajos como su creador hace, como en "un Monthy Python sinfónico". Pero, como Mike añade: «aún no ha habido nada como ese álbum». Así que él ha progresado, sólo obedeciendo a su propia musa. Ha tenido que permanecer fiel a esa musa, incluso cuando la industria musical entera cambió a su alrededor en los 70, cuando el punk le empujó fuera de la atención pública tras una serie de álbumes que construyeron su reputación como el compositor y multi-instrumentalista por excelencia. «Con el punk daba la impresión de que el mundo musical en general no sabía como continuar en la misma línea (es decir, música progresiva como 'Tubular Bells') así que pensaron que lo mejor era destruírlo todo completamente,lo cual personalmente pienso que fue un desastre». Él va más allá aún, culpando al punk de la cultura del vandalismo. «Puedes apostar tu vida a que aquella gente que da palizas a otros por la calle tendrá como héroe más probablemente a Johnny Rotten que a mí», declara. También confiesa que no pudo volver al candelero durante esos años; durante un largo periodo de tiempo, estaba demasido nerviosopara tocar en directo: "En aquella época", nos confía, "yo era psicológicamente inestable... tenía serios trastornos mentales. Tenía ataques de pánico y paranoia, que tomaron 20 años de psicoterapia y EST para sobreponerme de ellos. Ahora tengo la fuerza y la personalidad para levantarme y presentarme a mí mismo. Junto con su creciente confianza, al mismo tiempo que hace juegos malabares con sus asuntos personales y creativos, Mike está dispuesto a desglosar su trabajo pista por pista. "Light & Shade" revelado...
MIKE OLDFIELD EXPLICA LIGHT & SHADE, TEMA POR TEMA I> Lista y comentarios de temas de Ligth & Shade [ 10-08-2005 ]
Mike Oldfield ha realizado comentarios de cada tema, de los que deducimos que muchas de las melodías son descartes de su disco "Tr3s Lunas" y sus dos videojuegos "Music VR" y "Maestro". A continuación, hacemos una pequeña descripción de todos los temas de ambos discos:
CD1: Light:
Angelique: Es el nombre de una de las configuraciones de mi sintetizador. No puedo decir exactamente cómo llegó. Simplemente presioné un par de botones.
Blackbird (Pájaro Negro): una verdadera pieza de piano que quería hacer, en la que usé mi último instrumento real: mi Steinway de 1928. Escogí el título de una de mis motocicletas; tengo una cochera llena de máquinas rápidas. Una era una Honda Blackbird. La pieza es más lenta, pero debe entenderse como el trabajo de Stanley Kubrick en "2001" con la música. Me gusta alejarme de mi música, apartarme mis máquinas, y entonces necesito también de nuevo un hueco y desaparecer con mis rápidas motocicletas. A mí ya me gustaban las avionetas, pero las motocicletas son simplemente más relajantes.
The Gate (La Puerta): en este tema, trabajé con este software de canciones: Vocaloid. El título viene por uno de mis abuelos, Michael Liston. Supe que desapareció una noche, y tres años más tarde regresó, pero entonces averigüé que había participado en realidad en la I Guerra Mundial, en Ypres (Francia), donde más tarde se erigió un monumento. Esta canción tiene el ambiente del museo de Francia.
First Steps (Primeros Pasos): tiene que ver con una agrupación de piezas que hice para el juego Tr3s Lunas. Al principio del juego, uno está solo en el desierto, delante de un cactus. Smith Robin, un simpático teclista, me ayudó en los arreglos de la pieza.
Closer (Cercano): Durante mi viaje tras Ypres, escuché un himno y descubrí que era "Pres de Trois". Me gustó el tema tanto que incluso hice una versión celta. Pero la violenta melodía de gaitas no pegaba con el disco, asi que hice una versión blues de ella.
Our Father (Nuestro Padre). Era una melodía descartada de Tr3s Lunas. Cambié la original justo cuando el Papa estaba falleció, así que tiene el sentimiento que produjo su vida en mí. Cuando murió, no tenía la impresión de que había muerto de verdad.
Rocky (Rocky): Mi caballo se llama así. Es un semental árabe que siempre que llego quiere abrazarme. Si no estuviera aquí ningún día, se habría convertido en una bestia.
Sunset (Puesta de Sol): En Maestro, su melodía entera se debe a que solamente se puede oir en el segundo juego que hice, si alguien llegara al último nivel. En el caso de Sunset, hice una variación de esta melodía pensando en que sonara a Chil-Out. De ahí su nombre: Sunset
CD 2: Shade:
Quicksilver (Mercurio): no veo por ningún sitio música dance en esta canción. Quizá música con un toque dance. Intenté que se oyera en el tema ruidos de agua, con delfines y burbujas ascendentes. Cuando viví en Ibiza veía a menudo delfines detrás de los barcos. Era realmente impresionante.
Resolution (Resolución): donde vivo (en la calle Chalfont, Giles) hay un monumento al capitán Cook, cuyo barco se llamaba Resolution. Con ese barco, fue a la Antártida. Entonces hice música que sonaba como el hielo. Sin embargo, cuando estaba grabando este tema, ocurrió la guerra de Irak, por eso se encuentran diferentes elementos en él.
Slipstream (Estela): pregunté en el estudio FL si podría trabajar con uno de las demostraciones del programa informático Fruity Loops, pues me atraía mucho su riff. Me dijeron inmediatamente que no había problemas, y que alguna vez se convertiría en Slipstream.
Surfing (Haciendo Surf): las partes vocales virtuales las puse de mi propia voz en el programa Cantor y, junto con sonidos de robots, salió esta canción.
Tears Of at angel (Lágrimas de un ángel): en ese momento mi hija Molly estaba muy triste. Trabajé durante ese tiempo con el programa Vocaloid. Las voces virtuales mezcladas con mi preocupación dan el efecto de un coro bastante denso.
Romance (Romance): lo primero que aprenden los que empiezan a tocar guitarra española es que hay dos escalas: una escala mayor y otra, menor. Quería hacer en realidad una versión dance, pero la escala mayor no fucionaba tan bien. Así que recordé el lado oscuro de un noviazgo. Quizá uno debe imaginar una historia de amor, en la que ambas partes deben compenetrarse como uña y carne para que todo vaya bien.
Ring Cape (El Cabo del Anillo): otro tema de Tr3s Lunas. Viene del lugar del que un viaje trae a un búho. A través de un desierto por un túnel, y después introducido en una estrella de hielo. Y de nuevo me ha ayudado Robin.
Nightshade (Sombra Nocturna): Christopher von Deylen y yo acordamos que asistiríamos respectivamente uno de nuestros temas. Entonces yo toco la guitarra en una pieza de su álbum Schiler, y él me ayudó con el bajo y la percusión. Además de Robin, Christopher es el único invitado en el álbum. Lo demás es mío.
(Artículo de Martin Aston. Traducción del Alemán de Noelia Sánchez, para MundoMikeOldfield)
El otro Light & Shade: temas inéditos y versiones diferentes Tras la salida al mercado de Light & Shade (que en su primera semana a la venta alcanzó el 9º lugar en la lista oficial de discos más vendidos en España), aparecieron diversas versiones y demos de Light & Shade con temas inéditos y versiones diferentes del disco oficialmente publicado. El dato más importante es la existencia de dos versiones diferentes del disco: la inglesa y la comercializada en el resto del mercado internacional. La diferencia es que la edición inglesa contiene dos temas extra: Pres de toi (versión de Closer con gaitas midi) y Lakme (Fruity Loops). Existe también un promo alemán que contiene una versión diferente de Nightshade (diferentes mezclas y una presencia mayor de la última guitarra eléctrica que hace que esta versión gane respecto a la oficial). Por último, Cook's Tune es un tema extra que estuvo disponible en la web de Universal, y que recupera el espíritu de los bonus track de hace años, con un sonido acústico flok de poco más de tres minutos de duración. Por último, algunas copias especiales incluian una demo llamada Hallelujah, tema tecno con toques de iglesia, que no deja de ser una demo del sistema de mezclas interactivo por ordenador, cuya calidad es realmente escasa.
El lanzamiento de Tubular Bells en 1973 fue toda una revolución. Su música era mágica, inédita, increíble, maravillosa y rabiosamente original. Pero su compositor, un crío de 18 años, ya era todo un perfeccionista. Quizá por eso, cuando la crítica lo elevó a los cielos de la historia de la Música moderna, se enfadaba al recibir el más mínimo elogio: en cada escucha, en cada audición encontraba un error, una imperfección, una nota desafinada, una entrada a destiempo... Mike Oldfield nunca estuvo completamente satisfecho del resultado final de Tubular Bells. No al menos en el sentido técnico e interpretativo, porque Oldfield llegó a decir en su momento que "de lo único que estoy completamente seguro es que Tubular Bells es algo realmente bueno." Una cláusula de Virgin Records, la compañía discográfica que le publicó el prmier disco, le impedía volver a grabarlo para corregir sus errores. Ahora, justo treinta años más tarde, Oldfield está libre para quitarle las telarañas de su mítico trabajo. Así lo ha hecho durante dos años, y el resultado acaba de salir a la venta con el nombre de Tubular Bells 2003.
(Publicado originalmente en 2003)
Con una duración total de casi 49 minutos, Tubular Bells 2003, al contrario que el original al que homenajea, sí está dividido en cortes, o mejor dicho: en partes y subpartes. Así pues, nos podemos encontrar con las dos partes típicas de Tubular Bells, pero cada una de ellas dividida de la siguiente manera:
Primera Parte Introduction 05:51 Fast Guitars 01:04 Basses 00:46 Latin 02:18 A Minor Tune 01:21 Blues 02:40 Thrash 00:44 Jazz 00:48 Ghost Bells 00:30 Russian 00:44 Finale 08:36
Segunda Parte Harmonics 05:21 Peace 03:22 Bagpipe Guitars 03:07 Caveman 04:33 Ambient Guitars 05:09 Hornpipe 01:39
La portada es realmente preciosa (la podéis ver al comiendo de este reportaje), basada en la idea original de la primera edición de Trevor Key, pero mucho más elaborada, y realizada por ordenador.
Musicalmente, Tubular Bells 2003 desarrolla todo Tubular Bells original con pequeñas modificaciones, algunas insignificantes, y sobre todo, ayudado de toda la tecnología del siglo XXI. Aún así, Mke asegura que el espíritu de Tubular Bells sigue intacto: ha usado todos los instrumentos que tocó en el Tubular Bells original, y el 75% de la nueva obra está interpretado por instrumentos reales. Repasemos ahora las partes en que ha sido dividido este disco del músico de Reading:
PRIMERA PARTE: Introduction (05:51): Quizá, las notas más famosas de toda la carrera de Mike Oldfield. Ese repetitivo piano suena rejuvenecido, mucho más claro, aunque decepciona el bajo-midi, realmente feo. Ya desde el principio se puede saborear el ambiente de claridad sonora, deliciosos fondos de coros y fantasía. Los instrumentos clásico no faltan: las mandolinas suenan perfectas; Oldfield no pierde calidad como músico con el paso de los años. Sin embargo, la claridad es tal que no hay sensación de "sobresaltos" como sí ocurría en la primera edición; ahora, todo es mucho más linial, guardando un sonido y estilo común. El solo de guitarra española del minuto 4:30 ha variado, quizá perdiendo parte de su encanto, aunque el final de este corte es toda una pequeña delicia. Fast Guitars (01:04): El primer momento rápido del disco. El solo de guitarra eléctrica, también con pequeñas variaciones, casi impsovisaciones. Con unos fondos mucho más electrónicos y rítmicos, que nos dan la entrada a la tormenta eléctrica de Basses. Basses (00:46): Es mucho más cañero, pero quizá menos original, ya que ahora está hecho con un sonido más convencional. Este es uno de los temas más cortos del disco. Latin (02:18): El final de Basses y el comienzo de Latin crean un precioso contraste. Quizá esa sea la causa de sus modificaciones con respecto al Tubular Bells de 1973. Sobre la base de la melodía principal a guitarra española podemos escuchar el estribillo del corte anterior a eléctrica. Las percusiones, de nuevo, llaman la atención, pues son inéditas en esta parte. A Minus Tune (01:21): también tiene nuevas percusiones. Blues (02:40): ha sustituido su bajo por uno midi, pero sigue evocando una noche oscura, algo misteriosa pero siempre sugerente. A partir del minuto primero cambia gracias a unas percusiones sampleadas realizadas por ordenador que la da un toque más interesante aún si cabe. Las guitarras eléctricas del minuto 1:45 son, simplemente, una delicia. Su final es mucho menos sobresaltante, con unas guitarras domadas que dan paso a un piano Thrash (00:44): es el tema más corto del disco. Apenas podemos percibirlo entre los dos cortes entre los que está aprisionado. Respecto al original pierde fuerza y garra, usando ahora guitarras distorsionadas que se van apagando en fade out, lo que crea un sentimiento artificial. Jazz (00:48): también es corta. La podríamos incluír entre los numerosos cortes que no llegan a los 50 segundos (Basses, Thrash, Ghost Bell y Russian). Destacan, de nuevo, las percusiones rítimicas sampleadas. Ghost Bell (00:30): no es una tema. Es una campana (fantasma, según su nombre) que pone punto final a Jazz para dar paso a Russian. Un simple puente. Russian (00:44) es una desconsolada guitarra española que espera algo trágico, seguro. Sus preciosos llantos se convierten en notas suicidas cuando comienza Finale, el corte más largo del disco. Finale (08:36): Unas de las partes más famosas de Tubular Bells. Nombre poco o nada sugerente para la parte del bajo introductorio ("Cuando lo toqué en 1972 terminé sangrando. ¿Cómo demonios podía estar diez minutos tocando el bajo?" declaró Mike recientemente sobre esta parte) que da paso a la presentación del Maestro de Ceremonias de parte de los instrumentos usados en la grabación. El listado de esta nueva versión es el mismo que en el de la original, solo que ahora es Jhon Cleese, genial humorista del más todavía genial grupo británico Monty Phyton, el que va mentando todos los instrumentos con divertidas entonaciones. La grabación de esta pista se realizó gracias a la tecnología, pues Jhon se encontraba en Santa Bárbara, y Mike en Inglaterra. Jhon recibía las instrucciones de Oldfield e iba haciendo lo que este le pedía. Oldfield aseguró en su momento que las sesiones de grabación fueron realmente divertidas, y que Cleese es todo un profesinal. En el minuto 5:05 entra "mandolin", pero mientras este está sonando, se puede apreciar en el minuto 5:15 cómo la voz de Jhon se vuelve a escuchar repitiendo, de nuevo, "mandolin". ¿Se tratará de un error de montaje o tan solo de una broma? Al final de este corte han sido añadidas nuevas percusiones que dan más clímax al final de la primera parte de Tubular Bells 2003, que termina con los coros de Sally Oldfield y un nuevo solo de Mike a la guitarra española, esta vez mucho más lento en sus notas finales.
SEGUNDA PARTE: Harmonics (05:21) da comienzo a la segunda parte con un sonido muy similar al de 1973. La belleza es recreada igualmente con los coros y los instrumentos acústicos. Pero es cuando entra el piano, arpegiando, cuando los pelos empiezan a erizarse. Peace (03:22) es una de mis debilidades en todas las veriones tubulares. En este Tubulr Bells 2003 me decepcionó que el órgano original hubiera sido sustituido por una "simple" guitarra española. Pero la entrada de la otra guitarra a partir del minuto 1:50 me impresionó gratamente. El nuevo sonido logrado es limpísimo y mucho más emocional. Bagpipe Guitars (03:07) comienza prácticamente igual que en el original. Pronto aparece una guitarra española, quizá inspirada en aquel maravilloso "Mike Oldfield's Single" que da un toque distinto, siguiendo con la alineación general acústica de toda la obra. El Caverman (04:33) es, quizá, una de las piezas más curiosas. Curiosas porque nadie sabía exactamente quién la cantaría y cómo. Al final, Oldfield ha decidido regrabarla con su hermana. Así, podemos escuchar un auténtico diálogo de besugos Oldfield. Un detalle curioso y entrañable. Por cierto, cuando las voces cavernícolas y los aullidos de los hermanos coinciden... el resulstado es realmente de lo más aterrador... Ambient Guitar (05:09). Oldfield no sólo no estropeó una de las secciones más emocionantes de toda su discografía, sino que incluso la hizo más bella. No cambio la versión del 73 por estas deliciosas guitarras atormentadas y cristalinas, pero sí que que me despiertan más sentimientos... indescriptibles. Esta es la parte que Mike confiesa que más le costó grabar en Tubular bells 2003. La original constrba de improvisaciones que ahora ha copiado después de mucho ensayar. Como curiosidad, podemos escuchar en el pasaje del minuto 3:29 al 3:35 parte de la introducción de Serpert Dream, de Tubular Bells III. The Sailor's Hornpipe (01:39): El tema tradicional que finaliza Tubular Bells, reinterpretado y con pocas variaciones interesantes.
El disco incluye un molesto, deprobable y penoso sistema anticpia que obliga a usar un reproductor específico desarrollado por Warner (incluído en el propio CD) si se desea escuachar el álbum en el ordenador. Es un programa que se instala en el disco duro y que resulta lento (puede llegar a tardar un par de segundos de pasar de pista a pista, lo cual resulta horrible en este disco) y algo engorroso. Además, puede dar complicaciones en algunos equipos, aunque el 90% lo acepta. El porcentaje es más alto en equipos de música digitales. Afortunadamente, las últimas ediciones de Windows Media Player pueden evitarlo, así como casi todos los programas de grabación de discos. El disco también incluye un DVD con tres extractos en versión 5.1 y el vídeo de Introduction, en versión de baile. El diseño interior de la caja y del cuadernillo es realmente precioso. Un cuadernillo, por cierto, muy completo, ya que incluye todos los instrumentos que Mike ha usado en la grabación de Tubular Bells 2003. Como anécdota, no podemos pasar por alto la advertencia cómica que referencia la de la contraportada del disco de 1973: "This stereo record can still be played on old tin boxes no matter what are they fitted wiht. If you are in possetion of such equipment please hand it into de nearest police station."
MundoMikeOldfield 26 de mayo de 2003 (00.53 h.)
PRESENTACIÓN MUNDIAL DE TUBULAR BELLS 2003 (Crónica de mayo de 2003)
El pasado 22 de mayo, Mike Oldfield estuvo en Madrid para presentar su nuevo disco "Tubular Bells 2003". El músico británico atendió a los medios en el Palacio de Pastrana, y Álvaro Martín ha logrado estas instantáneas para MundoMikeOldfield. En este especial te comentamos los aspectos más interesantes de la presentación y de su nuevo disco.
Un Mercedes negro atravesaba despacio la puerta eléctrica del Palacio de la ONCE . Unos 25 aficionados de Mike Oldfield le enseñaban numerosos vinilos viejos. El músico inglés, con una eterna sonrisa de timidez, pasaba de largo con un simple saludo con la mano y se adentraba al interior del Palacio rodeado de varios "armarios empotrados". Mike Oldfield estaba a punto de presentar su nuevo disco: una regrabación de su mítica obra, Tubular Bells. Ya dentro, tras las quejas del personal ante la repetición sin piedad de tres temas del nuevo disco, los periodistas esperaban la llegada del genio; la audición de la versión 5,1 se limitó a unos pocos extractos. El sonido, eso sí, según comentaron los afortunados invitados, era inmejorable. Tras las sesión de fotos reglamentaria, Oldfield hacía frente a las preguntas de los medios con un curioso protagonista: un niño de unos once años que, en perfecto inglés, le preguntó si se inspiraba en la Naturaleza, los ríos y el agua en sus disco. Para él fue el primer y uno de los pocos autógrafos que el músico inglés daría en la rueda de prensa. En la misma, se le preguntó qué tipo de música haría en el futuro. Oldfield preguntó si había algún fan en la sala, y les colsultó si deseaban música instrumental larga. Ante las numerosas manos levantadas Mike sonrió aceptando el reto. Tras la rueda de prensa (cuya trascripción íntregra os ofrecemos más abajo) Mike atendió a los medios de forma individual durante algo más de una hora, y después comió allí mismo. Fuera, unos veinte oldfieldianos esperaban impacientes la salida de su ídolo. El sol no ayudaba en absoluto; el calor era insoportable, los lugares de sombra escasos y la colaboración de Oldfield nula: cuando terminó de comer, se le pudo ver pasear por los jardines del palacio, ante los insistentes pero calmados llamamientos de los pocos (muy pocos) fans que se habían dado cita a las puertas. Pero a Oldfield parece que la discográfica le controla, porque tan solo se atrevió a saludarles de lejos antes de que los responsables de WEA Spain se lo llevaran rápidamente para dentro. Su huída del Palacio de nuevo en el Mercedes, con ya sólo unos diez oldfieldianos a las puertas, tampoco tuvo un gesto de detalle para con sus fans. Pasó casi sin saludar. Seis horas de espera para nada. Seis horas de espera, calor, paciencia, admiración, respeto (en ningún momento nadie se comportó como un fan histérico), ruegos... Para nada. Allí había gente llegada de Andalucía, Galicia... Cientos de kilómetros a las espaldas para nada. El desánimo se apoderó de ellos. Pero MundoMikeOldfield se desplazó entonces a Gran Vía, a la sede de "Los 40 Principales". Mike daría allí una entrevista (trascrita íntegramente más abajo) a través del chat. Llegó dos horas tarde, a las 18.00 en punto, también sin saludar a nadie. Pero a su salida todo fue al revés: Oldfield esperó a sus fans en la puerta, firmó todo lo que caía en sus manos e incluso se fotografió con todo el que quiso. Unos 15 seguidores, entre los que se encontraba José Cantos (Editor de Orabidoo y escritor del libro "Mike Oldfield"), pudimos disfrutar de Mike. Discos, casi todos viejos y fantásticos vinilos, fueron marcados por el revalorizador autógrafo del músico inglés, para gran alegría de todos los presentes. Y así fue un día agotador para muchos, pero también inolvidable. Un día que ninguno de nosotros, seguro, olvidaremos fácilmente.
MundoMikeOldfield
Mike Oldfield y Héctor Campos, director de MundoMikeOldfield, en la puerta de 40 Principales el día de la presentación de Tubular Bells 2003.
RUEDA DE PRENSA TUBULAR BELLS 2003 Palacio de Pastrana (Madrid) 22-05-03
¿La Naturaleza, el aire y el agua han tenido influencia en el trabajo? (Pregunta Iván, un niño de 11 años) Buena pregunta. (Risas) La Naturaleza influye sobre todo en el estado de ánimo. Si veo una catarata efectivamente te puede inspirar una música tranquila, una música sedada. Sin embargo es muy raro, porque a veces cuanto más desdichado te encuentras te sale la música más alegre. Y otras veces estás de lo más contento, y la música que compones es de lo más triste. Es como si hubiera un interruptor automático, como si la música llegara de fuera, pasara a través tuyo y luego tú, con toda esa tecnología a tu disposición y esos instrumentos, la expresases. Se que suena raro, pero es así.
(INAUDIBLE) Como seres espirituales que somos, creo que entre nuestro nacimiento y nuestra muerte, somos básicamente la misma persona. Lo que pasa se que vamos aprendiendo; nuestro cuerpo, evidentemente, experimenta cambios, nuestra mente también. Por ejemplo, yo a los 19 años no estaba demasiado cómodo en el mundo, no estaba muy a gusto, y ahora me encuentro mucho mejor; he aprendido a disfrutar de la vida, de la tranquilidad que nos aporta la Naturaleza, y sobre todo a pensar que la vida es un regalo. El hecho de estar vivo ya es un gran regalo. Y espero seguir aprendiendo hacia una edad más madura, y seguir componiendo música y disfrutando de la vida.
Yo quería preguntarle... ¿por qué? ¿Por qué esta versión después de haber hecho tres versiones de Tubular Bells? No lo sé. Lo único que puedo decirte es que desde hace treinta años, cuando escuchaba la versión original siempre me encontraba incómodo cuando oía un ruidito, un "clic" o algo que estaba fuera de tono, fuera de tiempo... Siempre me preguntaba por qué no podría mejorarse. En 1972 la tecnología era muy primitiva, y ahora hay nuevas y portentosas herramientas informatizadas para hacer mezclas. Era como un alarido pidiendo que una composición tan bella lograra pulirse a su máximo esplendor. Y ese es el por qué de esta nueva versión.
Me gustaría que hiciera una valoración de la nueva tecnología. ¿En qué medida es provechosa, y cuáles son los peligros que tiene para la música creer demasiado en la tecnología que hay ahora? En la actualidad, todos los estudios tienen unos sistemas de computerización extraordinarios, y mucha de la música pop actual se crea de esta manera: por ordenador y sin necesidad que haya un músico. Tienen además su propio sistema de grabación: pegan, cortan, recortan... Por mi parte, yo lo que hago es: estudiar todos los tiempos, ver cómo va la guitarra... Me encanta que todo quede perfectamente alineado. Y también puedo, por supuesto, coger de allí, coger de allá, cortar, pegar... Lo utilizo, pero no completamente. Es basado en mi composición. Puedo utilizar la guitarra acústica, por supuesto. La diferencia es que se ahora se puede elegir y en el año '72 no. Lo que quiero decir es que hay dos ramas completamente distintas: una en la que se usa exclusivamente el ordenador, y la otra en la que se hay un músico, hay un artista que hace su trabajo.
Estamos acostumbrados a una versión. Al hacer una nueva, mejora, pero ¿quizá echa de menos la original? No es mi caso. Tenía delante el original cuando se estaba haciendo la nueva grabación, y podía comparar el todo, las partes... Pero creo que ha mejorado tanto que cuando escucho la versión original pienso: bueno, esto no sé si lo habré muy bien... Pero estoy más contento con esta grabación.
Después de todos los años que ha pasado, después de los treinta años de Tubular Bells, me gustaría que hiciera una valoración, haciendo incluso un ejercicio de inmodestia, sobre qué considera fundamental en esta obra y por qué. Por qué cree que todavía tiene vigencia. (Risas) Me gusta sentirme una especie de embajador de una especie que está al borde de la extinción: el músico. La música es un ser humano queintenta expresarse, expresar su serenidad, sus sentimientos, machismo, lo que sea... Está la guitarra del siglo XX, y luego está una serie de generación de música que hay que tocarla de verdad, con pasión, utilizando toda nuestra mente, todo nuestro cerebro, usando los teclados, las guitarras, y luego también se han ampliado las fronteras de la creatividad utilizando las nuevas tecnologías, y en eso es en lo que a mí me gustaría convertirme: en un embajador de la música de verdad, porque es que sino dentro de 50 años de esta especie no va a quedar nada.
Tubular Bells es todo un best-seller. ¿Cree que su música, dentro de 100 años, habrá adquirido una importancia como pueda ser un Mozart? He estudiado psicología y efectivamente mi ego se me dispara (risas). El otro día estaba escuchando Tubular Bells en el coche y pensaba: pues esta música dentro de 50 años también dé placer y satisfacción a las personas cuando ya no esté aquí. Y eso para mí es mucho más importante que perdure mi nombre.
Mike Oldfield es conocido por sus largas composiciones instrumentales como Ommadawn, Hergest Ridge... Los últimos LPs parecen estar basado en canciones cortas; ¿En el futuro volverá a hacer este tipo de música instrumental sinfónica larga? Vamos a hacer una votación para ver quién prefiere las grandes piezas instrumentales o las otras más cortitas. A ver, las cortas... Uno... dos, tres... ¡Cuatro! A ver, quién prefiere las largas composiciones instrumentales (un gran número de asistentes levantan sus manos). ¡Oh! Está clarísimo. Gracias (contesta en español)
Cuando compusiste Tubular Bells, ¿El proceso fue partiendo de una estructura previamente concebida o se trataba de un puzzle en las que las piezas finalmente fueron encajadas? No, no fue una composición continua. De hecho tenía un cuadernillo donde iba haciendo dibujitos, tomando notas, figuras, colores... Y cuando, en 1972, entré en el estudio, fue de donde saqué todo aquél caudal que tenía recaudado. Lo que sí que surgió en el último momento fue la campana final del final. Fue una inspiración de última hora.
¿El hecho de que lo mítico de Tubular Bells ha obscurecido otras de sus obras que no han sido tan populares? Sí, efectivamente Tubular Bells es mucho más conocido. Sin embargo, si acudimos a Internet, hay mucha música que también es maravillosa. Disfruto mucho de esas composiciones. Pero tienes razón, Tubular Bells ha obscurecido el resto de mis composiciones.
Ha estado durante 25 años esperando a que terminara una cláusula que tenía para poder grabar Tubular Bells tal y como lo tenía en mente, con las nuevas tecnologías. Me gustaría saber si esta será la definitiva o si dentro de diez o veinte años tiene intención de volver a sacar otro Tubular Bells de su cabeza con las tecnologías del futuro. Esta es la última versión. Ahora estoy trabajando en un proyecto de realidad virtual, y creo que el pop y el rock pueden quizá combinar tanto la música como la realidad virtual. No como un juego, sino que quizá en el futuro podamos incluir tres dimensiones, hologramas, y vernos nosotros mismo deambulando y volando entre campanas. Quizá por ahí vaya el futuro.
¿Cómo has afrontado musicalmente este reto de grabar Tubular Bells? Muchos de los instrumentos los tenía yo en el garaje guardados. Todo esto se puede combinar con instrumentos reales. Pero el 75% de la grabación está hecha con los instrumentos reales. Hay algunos momentos en los que no sabía qué hacer: si cambiar una guitarra por un sintetizador, pero es una forma extraordinaria de probar cosas, y la verdad es que resultó divertido.
¿Mantiene contacto con los antiguos productores de Tubular Bells? No. Lo que yo quería era hacerlo yo mismo, con mi equipo, mi gente y dejándoles un poco de lado. No mantengo contacto con ellos.
No me imagino a las nuevas generaciones escuchando Tubular Bells, sino tumbadas en el sofá, jugando con la Play Station, jugando al Tubular Bells "versión Play" o algo así. ¿Contemplas algo de esto en el futuro? Sí, creo que los artistas deberíamos de involucrarnos en todo esto, porque sino serán las grandes empresas las que lo hagan y van a crear siempre juegos violentos, amorales, que despiertan los instintos más bajos del ser humano. Por tanto me parece importante luchar para que no se contamine así nuestro mundo. Comprendo por otra parte que será difícil adaptar nuestro cerebro a las tres dimensiones, pero quizá pueda crear un software que permita este tipo de juegos. Pero claro, este tipo de proyecto cuesta cientos de miles de dólares en hacerlo, pero quizá sea una buena idea de cara al futuro hacer este tipo de proyectos.
¿Qué partes le han resultado más difíciles de hacer? Hay partes que han sido más difíciles y otras mucho más costosas. La más difícil quizá ha sido la parte de "Guitar Ambient" del final, porque hace treinta años la improvisación era algo natural en mí, lo hacía todos los días, (La sección de la que habla Mike fue improvisada en la grabación de Tubular Bells original de 1973) y ahora tengo que practicar para ver cómo improvisaba yo hace treinta años. Es algo que he tenido que reaprender. Efectivamente con el ordenador te puedes ayudar mucho. Ha habido partes muy costosas y otras de instrumentos que cuesta ajustar.
Felicidades por sus cincuenta años y también por los treinta en el mundo de la música de parte de todos sus fans en España y en concreto de la lista "Taurus IV". Ahora que se van a cumplir treinta años de Tubular Bells ¿Qué queda en usted de ese joven de 17 años que compuso el original y que tenía la gran ambición de demostrar al mundo su revolucionaria manera de ver la música? Una vez vi un programa de divulgación científica que dijo que cada dos años cambian todas las moléculas de nuestro cuerpo. Quizá eso lo pueda explicar (Risas). Sin embargo, la parte espiritual, mi alma sigue ahí. Pero ahora esté mejor, más pausada, más suave.
Trascripción: Héctor Campos
ESPECIAL M80 RADIO. TUBULAR BELLS 2003, MIKE OLDFIELD Transcripción íntegra del especial de M80 Radio (Emitido el 24/05/03)
En 1973 Mike Oldfield, con tan solo 19 años, publicaba Tubular Bells, una obra que financiaba Richard Branson, hasta entonces dueño de una tienda de discos, al Virgin. 30 años después del lanzamiento del Tubular Bells original, del que se han vendido 16 millones de copias, Mike Oldfield ha regrabado la obra completa utilizando tecnología actual y lo ha titulado Tubular Bells 2003. Los saludos de Agustín Gracía. Durante la próxima hora charlamos con Mike Oldfield, que visita nuestro país y visita los estudios de M80 Radio.
¿Por qué ha querido reeditar digitalmente Tubular Bells, porque la verdad es que el primero no estaba tan mal? La primera se grabó en una sola semana, con lo cual contenía muchas imperfecciones. Siempre deseé volver a grabarla, pero tenía una cláusula de 1973 que no me permitía hacerlo en 25 años, así que he tenido que esperar hasta hoy, y creo que si comparan las dos versiones, hay bastantes diferencias.
¿Cuál es la más importante? Las diferencias son tantas que no puedo mencionar solo una. Ahora tiene unas guitarras magníficas, el sonido, el mix 5,1... Tenemos que tener en cuenta que la primera grabación la hacía un chico de 19 años, y ahora lo ha hecho un hombre de 50 con mucha más experiencia que me han dado los años; es como el buen vino.
Cuando entró en el estudio, qué recuerdos le trajo. ¿Sentimiento de nostalgia, de que iba a ser otra cosa nueva o...? Al principio sí. Cuando entré en el estudio se produjo ese choque nostálgico, pero luego las cosas toman vida propia y, bueno, la composición es la misma; sólo es que el álbum es nuevo. La forma de tocar los instrumentos es lo que cambia y, bueno, todo sigue su propio curso.
¿Le sigue gustando grabar solo, que haya poca gente alrededor? ¿Eso le inspira? Bueno, cuando hay bandas que entran al estudio de grabación, les encanta, es como una fiesta: todo el mundo está tocando distinta música... Y bueno, yo no soy una persona tan sociable. Es que en realidad mi tipo de música requiere una cierta concentración, porque a veces hay que repetirla. Repetirlo una y otra vez... Son muchas capas. Se producen como 500 capas. Te lo compararía con los pintores: nunca ves que se reúnan 50 pintores para pintar el mismo cuadro, ¿verdad?
Ha participado en este disco Jon Cleese. Cómo ha sido trabajar con él. ¿Le ha dado un toque más cómico? Ocurre con mucha frecuencia que el hombre que es gracioso por profesión en su vida privada es serio. Yo trabajaba desde Inglaterra; él desde su estudio en Santa Bárbara, le expliqué lo que quería y a veces hay que hacer 15 ó 20 tomas de la misma sección. Un perfecto profesional.
¿De quién parte la idea de que participe Sally Oldfield? Evidentemente de mí. Ella había participado en la idea original. Sé que tiene la capacidad de hacerlo y, bueno, es mi hermana, así que me pareció oportuno que estuviera también aquí.
Tubular Bells sigue teniendo vigencia. ¿Crees que es vanguardista? ¿Qué gente crees que está haciendo ahora música de vanguardia? (Mike suspira pensativo) Es realmente extraño que no haya gente que haga este tipo de música. Te diría que es algo así como un animal selvático extraño. Desgraciadamente no se ha extendido este tipo de música. No hay nada parecido, porque requiere una cantidad de trabajo extraordinario. A mí me hubiera encantado que hubiese habido artistas que se hubieran sentido contagiados por este tipo de música pero, bueno, hay que entender la cantidad de trabajo que conlleva este tipo de composición: son meses... ¡te diría años! No es como entrar en un estudio de grabación y decir: la la la lá y ya está hecho. Además, con los ordenadores las cosas se han hecho mucho más fácil. Es mucho más fácil componer y... Bueno, la gente es vaga. Yo te lo compararía, por ejemplo, con la fabricación de automóviles japoneses. Lo que podríamos llamar la creación artesanal hecha por especialistas y muy cuidadosamente.
Pero él está considerado, o así parece desde fuera, como el padre... un padre del Chill Out actual. El Chill Out es algo realmente muy moderno. Algo tan reciente como que lleva un par de años. Antes era la música 'ambient' o 'new age'... En Tubular Bells hay partes en que sí, en que puede tener este ascendiente. Pero ahora hay compositores que te diré son como cavernícolas, que aporrean el teclado, atacan la guitarra... como si estuvieran enfadados con toda la humanidad. Efectivamente hay pequeños brotes que pudiéramos llamar de lo que es Tubular Bells. Pero en su totalidad no hay nada que se parezca.
¿Qué le aportó musicalmente su estancia en Ibiza? Sí, por supuesto que tiene un impacto Ibiza en mi vida. En Ibia me he encontrado muy bien, muy a gusto... Y muy mal, muy a disgusto. Los dos extremos. Tengo unos recuerdos maravilloso. Por ejemplo, una puesta de Sol fantástica en Ibiza... Te diría que para mí fue como una segunda infancia. Me alegra muchísimo haber vivido en Ibiza, y me alegro muchísimo haberme ido de Ibiza en el momento oportuno. Fíjate que coincidencia que viniendo a la emisora hemos pasado por una calle que se llama Francisco Palau, que era una especie de Santo que vivía muy cerca de mi casa.
Volviendo a Tubular Bells 2003, aparecen diferentes instrumentos. Un teclado de los años '20. ¿Qué aporta al sonido de Tubular Bels 2003? Realmente la instrumentación es exactamente la misma que la original en un 75%. Sin embargo, en el año '72 habían cosas que evidentemente ahora se pueden conseguir, y que en aquel entonces era impensable. Hay un sintetizador en este momento que es parte del software del ordenador, y que ahora se utiliza de una forma perfectamente natural.
¿Cuántos instrumentos de la primera grabación se usan en este? Todos.
¿Todos? Todos, sí (contesta en español. Risas)
Sorprendente. Supongo que habrá recibido muchas críticas. Unas buenas, otras malas... ¿Qué es lo mejor que le han dicho de esta reedición? Bueno, estamos esperando a que salgan las críticas.
¿Y algún fan? Claro que sí. Tengo unos fans rigurosísimos. Hemos tenido un foro en Internet, y en cuanto al sonido básico el 50% estaba a favor, entusiasmado... Pero había otro 50% que decía que era lo peor que he hecho en mi vida... Un disgustazo enorme. Me gustaría que no se tomasen las cosas tan en serio.
¿Cuando está en el estudio le presiona lo que puedan opinar? No, en absoluto. Yo compongo para mi propia satisfacción.
Usted fue el gran impulsor de la compañía Virgin. Cómo ve la actual situación de las compañías de discos, de la industria de la música en el mundo? No me gusta. (Risas)
¿Por qué? No me gusta. Hay unos cuantos programadores muy profesionales, muy poquitos creadores, pocos compositores... Pero además no observo que haya nada nuevo: Es el mismo tema una y otra vez repetido. Y luego tenemos estos muchachitos jóvenes, con muy buen aspecto, que se lanzan al estrellato con muy buenos coreógrafos, con estilistas de distinta índole, la forma de vestir, el pelo, el maquillaje... Me parece totalmente artificioso.
¿En el aspecto personal cuál es el cambio más significativo en la vida de Mike Oldfield? Son tantos los cambios que es muy difícil elegir uno. Cuando tenía 19 años.. vamos a compararlo con un arbolillo. Era un arbolillo lleno de miedos, frágil. Ahora soy un árbol viejo, con muchas ramas pero con más seguridad. Creo que entiendo mejor la vida porque soy consciente de lo errores que puedo haber cometido. Y también creo que sé distinguir mejor lo bueno de lo malo, lo que me va a resultar más gratificante y lo que va a hacer que mi vida vaya a mejor. Para resumirlo te diré que a los 19 años yo era un niño perdido en el bosque. Además vivía como una marioneta. Ahora me siento como un director de las marionetas.
¿En algún momento, cuando estaba haciendo el primer disco, pensé en la repercusión que podía tener este trabajo? Sí, lo pensé. Cuando lo estaba componiendo estaba seguro de que iba a tener éxito, que iba ser un gran disco. Pero cuando llevé las demos a las discográficas, fue horroroso. Estaban como indignados conmigo, me querían echar de allí prácticamente a patadas. No lo entendía. Pasó un año.. Fíjate cómo estarían las cosas, que estuve a punto de irme a la antigua Unión Soviética porque allí pedían músicos especiales, y fue en ese momento cuando recibí la llamada de Virgin Records en la que me decían que tenía una semana para grabar.
¿Cómo es su relación con Richard Branson? Creo que es buena. Aunque la verdad es que estoy un poco decepcionado por no haber podido grabar el nuevo Tubular Bells 2003. Lo cierto es que le pedimos comentarios, y no nos ha contestado, así que... Supongo que sí, que estoy un poco decepcionado.
¿Cuáles son los proyectos que tiene en mente? Porque supongo que es una mente que no para. Lo que estoy intentando precisamente es ser una persona menos activa. De momento me divierto mucho con unas maquetas de helicópteros con las que intento hacer acrobacias. A parte estoy trabajando en el proyecto de realidad virtual The Tube World y también estoy trabajando en el proyecto del nuevo álbum.
¿Tiene ya la idea? Pues justamente hoy en la rueda de prensa, con los periodistas, he pedido el favor de hacer una votación: ¿Qué preferían, temas cortitos o temas instrumentales largos? Y parece que se decantaron por esta última posibilidad. Pero bueno, quizá tú pudieras hacer una encuentra en tu programa.
Bueno, la podemos hacer ¿Es posible? Sí, sí, la podemos hacer.
Trascripción: MundoMikeOldfield
TB30, la trilogía (casi) completa
Paralelamente, se puso a la venta The Complete Tubular Bells, una compilación que reune en un mismo set (de lujo) los discos Tubular Bells 2003, Tubular Bells II, y Tubular Bells III (cabe destacar la curiosa maniobra de Wea para sacar tajada, sustituyendo Tubular Bells I por el nuevo Tubular Bells 2003). De esta manera, Wea se ha hecho con todos los Tubular Bells publicados hasta la fecha, ya que Tubular Bells 2003 no es más que el original regrabado (Richard Branson debe de estar tirándose de los pelos...). Además, este box set incluye un DVD de regalo con versiones demos de Tubular Bells 2003 en versión 5.1 de los extractos:
Tras la publicación de Tubular Bells 2003, Oldfield trabajó en la segunda parte de MusicVR, llamado en un principio "The Tube World" y, finalmente, Maestro. Oldfield anunció que sería bastante diferente de Tr3s Lunas. El nuevo juego estaba menos centrado en la música, y algunos niveles necesitan un cierto nivel de destreza para continuar, mucho más como un simulador de vuelo. Por la complejidad de los gráficos, Mike recomendo una tarjeta gráfica GeForce 2 o superior. La forma de adquirir el juego era bajándolo de la web oficial y mediante pedido vía correo electrónico, de manera que recibíamos un CD con el juego, previo pago. En la actualidad, lo podemos descargar gratuitamente en la web oficial de Mike Oldfield: www.mikeoldfield.com
A continuación os ofrecemos íntegro el dosier de prensa de Tubular Bells 2003 editado por Wea Music Spain
Mike Oldfield Tubular Bells 2003 El próximo 26 de Mayo se cumple el 30 Aniversario de la edición de Tubular Bells, el álbum instrumental más vendido de todos los tiempos, con 16 millones de copias. Mike Oldfield, entonces un joven músico de 19 años, registró a lo largo de una intensa semana, una pieza musical que marcaría mucho de lo que vendría después. No pueden concebirse fenómenos como la música tecno, new age, ambient o chill out sin la existencia de Tubular Bells. Tres decenios más tarde, y con todos los adelantos de las modernas técnicas de grabación a su servicio, Mike Oldfield ha vuelto a grabar su obra maestra. En palabras del propio Mike "sabía que Tubular Bells era un disco perfectamente adaptable a los sorprendentes recursos de la actual tecnología de grabación". Grabado en su integridad por el propio Mike Oldfield, quien toca todos los instrumentos y produce el disco al igual que hiciera en la versión original, el disco incorpora las colaboraciones vocales de Sally Oldfield y del actor británico John Cleese, quien oficia como maestro de ceremonias. Tubular Bells es una obra única en la historia de la música pop, por sus complejos arreglos pastorales y su estilo sinfónico que recorre desde momentos alegres y energéticos hasta pasajes oscuros y amenazadores. La nueva versión, Tubular Bells 2003, suena como un disco totalmente nuevo, con una grandeza y profundidad de sonido que hará que el mundo vuelva a enamorarse de este clásico. Tubular Bells 2003 incluirá además un DVD con tres fragmentos de la obra mezclados en Dolby Digital 5.1 así como un videoclip. Simultáneamente a este lanzamiento y por primera vez se pondrá a la venta un box set en formato de lujo que recoge la trilogía completa "The Complete Tubular Bells Collection": "Tubular Bells 2003", "Tubular Bells II" y Tubular Bells III". Tubular Bells 2003 y The Complete Tubular Bells Collection saldrán a la venta en todo el mundo el 27 de Mayo de 2003
MundoMikeOldfield
I> Introduction (único vídeo oficial, versión de baile):
Fecha de lanzamiento: 3 de junio de 2002 Discográfica: Warner Music Spain. Compuesto por Mike Oldfield. Grabado en Roughwood Studio y Plan 1 Studios, Munich. Producido por Mike Oldfield. Portada: Ian Ross de Bill Smith Studio, partiendo de una idea original de Hans Claesson de Kebawe. Director de arte: Bill Smith. Temas: Misty, No Man's Land, Return to the Origin, Landfall, Viper, Turtle Island, To Be Free, Firefly, Tr3s Lunas, Day Dream, Thou Art In Heaven, Sirius y No Man's Land Reprise.
"Mike Oldfield ya no es ese músico huidizo. Ya no se aisla a la hora de componer. Es más: sus composiciones ya no son complejas... ¡Todo lo contrario! En su último trabajo ha logrado sacar melodías de tan sólo tres notas diferentes. Eso sí, hay una constante que sigue estando presente: cada nota que toque, cada melodía que componga, cada idea que consiga... emociona, estremece y despierta los sentidos de sus millones de seguidores. Tres Lunas no será menos: contiene una buena selección de los nuevos temas en los que Mike ha estado trabajando desde hace dos años." Publicado en 2002.
"Tr3s Lunas es un disco relajante para escuchar después de un día estresante." Resultan curiosas estas declaraciones de Mike Oldfield sobre Tr3s Lunas. Sobre todo cuando él mismo ha huído una y otra vez de la etiqueta New Age y "Música Relajante". Pero todos sabemos cómo es Mike, y poco o nada de importancia tienen sus palabras... Lo importante es lo que ofrece en cada disco. Y Tr3s Lunas no defraudará al fan más ferviente. Música Chill Out según su discográfica; "Llámalocomoquieras" según Mike Oldfield. La música de Tr3s Lunas (que también se completa con un impresionante y pionero juego interactivo para ordenador) está empaquetada en trece temas llenos de melodías simples, repetitivas pero desrrolladas a la vez, pianos, guitarras, bajos, percusiones sampleadas y efectos de viento, aire, susurros y demás ruidos relajantes... Todo compone un paseo musical... mejor dicho: un viaje interestelar a través de nuestra imaginación. La vista es un sentido inútil si escuchamos el CD sin el juego: lo mejor de todo, lo primordial para disfrutar del disco de música de Tr3s Lunas, es apagar las luces de la habitación en la que no encontremos y cerrar los ojos. Mike hará el resto... Si tenemos la oportunidad de escuchar este disco en escenarios tan especiales como el campo, bajo las estrellas lejos de la civilización bajo una manta de estrellas en una noche de verano, la experiencia puede ser inolvidable... Olvídense de críticas, de prejuicios, de ganas absurdas de buscarle tres pies al gato: Tres Lunas no es su mejor disco, ni si quiera es especialmente destacable dentro de su amplia discografía. Pero... ¿Qué más da? Dejémonos llevar por la imaginación y disfrutemos de un universo nuevo.
Mike Oldfield toca: Guitarras eléctricas y españolas, bajo, sintetizadores, mandolín y piano de cola.
Otros músicos: Jude Sim, Voces. Jude es cantante del grupo Bellacapella. Es famosa en circuitos de jazz y ha colaborado con Björk) Amar - Voces (colaboró por primera vez con Mike en Tubular Bells III) Sally Oldfield - Susurros (Desde Incantations -1978- Sally no había vuelvo a colaborar con Mike. Philip Lewis y Thomas Süssmair- programación de percusiones
Repasemos, ahora, todos los temas del disco de música de Tr3s Lunas, uno a uno, viendo lo mejor y lo peor de cada uno, examiándolos y tratando de "descifrarlos", ayudados por los comentarios del propio Oldfield:
Misty (3:59): "Es el nombre de uno de mis caballos, una potra árabe. Como tenía mucho tiempo libre, decidí tener esa afición. Siempre me ha gustado tener animales bonitos a mi alrededor. Me gusta darles caprichos, me encanta." Musicalmente, Misty abre el disco con una melodía muy electrónica efectista. Las percusiones sampleadas anuncian lo que nos vamos a encontrar a lo largo de (casi) todo el disco. Poco tarda en aparecer la genial guitarra eléctrica de Mike (la mítica Fender Stratocaster roja) uniéndose a la melodía principal y (¡Oh sorpresa!) un saxofón... Bueno no, mejor dicho, se trata del Saxo-guitarra inventado por el propio Mike Oldfield para este disco, que ha dado un resultado bellísimo en cada tema que es usado. Aquí lo es, y constituye el primer estremecimiento del oyente. "Es un tema anecdótico, porque fue en la primera en la que experimenté una técnica que luego usé también en otras canciones: el saxo-guitar." Consiste en el sonido de su guitarra eléctrica pasado por ordenador, lo que le da un sonido parecido al saxofón.
No Man's Land (6:07): "Me encanta el desierto. He viajado mucho por él, sobre todo cuando estuve en California y Marruecos y México. Esa sensación de soledad me gusta. Estás alejado de todo lo construido por la mano del homre. Es algo muy especial y una expresión formal: 'No man's land' es una frase hecha con la que se refieren, sobre todo el Estados Unidos, a los espacios vacios, desérticos. En el juego que acompaña al disco hay muchos de estos espacios." No Man's Land se trata del tema más largo del disco, con efectos de aire e instrumentos virtuales. Ello le permite a Oldfield jugar con varias melodías, desarrollándolas, tocándolas con diferentes instrumentos, cambiar el rtimo de la canción... El piano da ese toque siempre bello a la melodía principal, que se torna aguda a los pocos minutos del comienzo del tema. Poco después de la mitad de la canción, la música se detiene antes de continuar hasta llegar al fin. Es un silencio próximo a lo que el propio Mike comentaba en la rueda de prensa de presentación de este disco: "Espero poder hacer canciones con tres notas, luego con dos... y luego lograr el silencio total. Pero sería un silencio cargado de emoción." La emoción está servida cuando la música arranca de nuevo y nos lleva hasta Return To Origin, tercer corte del disco.
Return To Origin (4:38): Volver a nuestas raíces. En eso es en lo que pensaba Oldfield cuando compuso este tema. "Es uno de los motivos centrales del disco y del juego. Es el punto de partida de MusicVR. Muchas veces hay que volver a ese punto, a ese origen, y así cumplir las diversas etapas del juego. Supongo que también significa para mí el retorno a las raíces de nuestra propia humanidad, una especie de retorno espiritual a lo que realmente somos, al centro de nuestro ser, algo que yo personalmente realizo a través de la meditación y el Tai Chi. A veces no sólo hay que preocuparse de los aspectos materiales de la vida, que por otro lado pueden producir estrés o ifelicidad. Tenemos que volver a nuestros propios orígenes, o al menos deberíamos intentarlo con mucha más frecuencia de lo que hacemos." Y así comienza Return to the Origin, con la voz susurrante de la hemana de Mike, Sally Oldfield, espetando el título del disco. Un tema tranquilo al principio, pero que va ganando intensidad y belleza a medida que avanza. Impresionante es el sonido de las ¿bandurrias? de fondo a partir del minuto y medio de canción. Es en este momento en el que es imposible escapar de un tema que atrapa sin piedad, y traspasar el segundo minuto es adentrarse en un universo sonoro tan mágico y bello (con voces de ¿focas? incluídas...) que estremece. La producción (siempre perfecta) de Mike Oldfield es indispensable para lograr que todo encaje a la perfección. La palabra "return" dicha por la siempre susurrante voz de Sally cierra el tema.
Landfall (2:19): Es uno de esos temas de transición, muy corto (el más corto del disco) aderezado tan sólo con un par de guitarras y un piano que interpretan la repetitiva melodía princiopal, un tanto sosa. Un tema sin ninguna clase de pretensión... Ni siquiera la de emocionar. "Es la canción más ambiental de todas. El título de la canción quiere decir algo así como tierra a la vista, y hace referencia a cuando en el juego Music VR tienes los anigllos suficientes como para marcharte a una especie de isla."
Viper (4:32): ¿Me lo parece o las primera notas de piano de este tema son idénticas a la versión house del single de "Woman of Ireland"? El caso es que esas notas poco o nada tienen que ver con el resto de la composición, en la que las percusiones pronto toman protagonismo, en un ambiente de ritmos fuertes, tensión y coqueteos con el tecno. Entre la percusión podemos escuchar lo que parece una imitación a unas catañuelas. Las notas ascendentes de la guitarra eléctrica de Mike acalla casi todo (menos al piano, que campa a sus anchas). Poco tarda todo el volver a su estado inicial, para terminar un tema bastante flojo. Tan sólo las preciosas voces a un minuto del final consiguen un toque bellísimo para este tema con pocas cosas más interesantes. "Fue el primer tema con el que quedé satisfecho una vez acabado. Es muy rítmico, muy chill out. Hace referencia a una de las tres serpientes que aparecen en el disco: una víbora. En Tubular Bells III también hay serpientes, quizá sea una fijación mía, o quizá es que sea Serpiente en el horóscopo chino."
Turtle Island (3:40): La respiración de Amar sirve de percusión y de introducción a una preciosa guitarra española que interpreta una no menos bella melodía. Inspirado directamente en las tardes de bares de Ibiza, Turtle Island es esa melodía que entra fácil y queda impresa en la memoria rápidamente. El saxo-guitarra de Mike es la puntilla a aquel que quería resistirse a quedar atrapado por uno de los mejores temas del disco. El minuto dos y siguientes de este tema son simplemente... indescriptibles... "Evidentemente, está directamente relacionado con Ibiza y el Café del Mar. Es el tipo de melodía con la que me imagino tomando algo en una terraza disfrutando de la vida, muy pegadiza y sencilla. También tiene su momento en el juego, en una especie de isla de turtugas. Todo está interrelacionado con el juego."
To Be Free (4:21): Aquí está. La canción que tanta polémica trajo, al fin en su versión auténtica. Para quienes no vivieron aquello que vivimos muchos oldfieldianos cuando este tema se emitió por primera vez en las radios, cabe decir que nos hicieron creer que una versión tecno de esta canción era el primer single y la primera muestra de Tr3s Lunas. Afortunadamente todo quedó claro con la publicación del sencillo oficial. El caso es que el tema, al final, no es de lo mejor del disco, más bien al contrario: una canción insulta, sin chispa, que deja indiferente. Muy comercial, atrapa fácilmente a los adolescentes sin oído musical, pero no esconde ningún aspecto interesante. Al fin y al cabo, es la única canción cantada del disco, y no deja de ser un sencillo comercial para vender y sin ninguna pretensión. Este, además, apenas tiene guitarras... Un cero. "Surgió como una melocía muy simple, pensada para guitarra acústica. Después pensé en ponerle algo más de ritmo, así que añadí loops de batería. Entonces decidimos incluír voces, por lo que contraté a una vocalista de sesión y en unas dos horas antes de que llegase al estudio, compuse la letra. Tuvimos suerte, todo salió perfecto. El sonido nos pareció excelente, y comprobamos que fácilmente podría ser el primer sencillo del disco. Fue un acceidente afortunado [lo mismo dijo de Tubular Bells III]. La letra es un canto de esperanza para todos los que tienen algún tipo de problema en sus vidas. Pensé en mis hijos; tengo tres adolescentes que se plantean qué hacer con sus vidas. Sé que hay mucha gente así, en estas y otras edades, en situaciones parecidas. La canción quiere ser una ayuda para ellos. Trata sobre cómo a veces las cosas pueden cambiar a mejor de la forma más inesperada." Efectivamente fue el priimer sencillo, y su éxito en ventas fue arrollador: fue número uno, superando incluso en ventas a Man in the Rain, de Tubular Bells III. Poco después, en el segundo sencillo del disco (Thou Art in Heaven) se publicaron varias versiones en diferentes idiomas: francés, alemán y español, además de las versiones editadas en inglés y diversas en dance y house.
Fire Fly (3:46): El "tema luminoso" dedicado a las luciérnagas. Una vez más, el piano es el protagonista interpretando una simple pero muy bella melodía. Algo sosa en su principio (tarda un minuto y medio en empezar "de verdad" -La melodía principal del piano suena a dos minutos del comienzo-), esta canción apenas cuenta con percusión, siendo un verdadero descanso entre las programación percusionista repetitiva y sampleada de las anteriores composiciones. "Musicalmente es muy especial. Es un tema muy visual en el que casi pueden verse las luciérnagas. Lo hice simplemente con armonías de guitarras utilizando una forma especial a la hora de tocarlas, acariciando las cuerdas con los dedos. Usé esta técnica en Tubular Bells , pero ahora el sonido es mucho más evidente, está más en primer plano. Siempre quise tener un tema que sonase así, y ahora he tenido la ocasión de hacerlo. En el juego, las luciérnagas son muy importantes, pues hacen que puedes encontrar la salida en diferentes sitios."
Tr3s Lunas (4:35): Los extraños sonidos casi sin sentido, y el bajo potente del principio de este corte nada tienen que ver con el tema en sí: a partir del segundo quince, la genial melodía principal hace acto de aparición por medio de una guitarra española que, poco después, es acallada por una eléctrica, creando así un tema casi perfecto. El desarrollo posterior de la melodía principal por diversas guitarras, samples etc completan un gran tema con una mejor interpretación. Una última sorpresa: después de unas susurrantes palabras de Sally Oldfield que dice "the spirit is watching you" escuchamos el comienzo de una más que famosa melodía a piano... Es en el minuto 1:55... ¿Te suena...? Una pista: Campana sobre campana... "Este es el tema central del disco, evidentemente. Su nombre viene de mi estancia en Ibiza. Allí hay un famoso restaurante llamado Las Dos Lunas. El dueño del local me dejó unas cintas que escuchaba con frecuencia aquellos días. Tenía muchos sonidos de guitarra, todos muy sencillos y elegantes, relajantes. En distintos momentos incluso se usaban samples de algunos de mis discos. Fue entonces cuando pensé en hacer un disco de Chill Out. Curiosamente, este es el tema del disco que más problemas me dio. Lo rehice cinco o seis veces hasta que quedé completamente satisfecho con su sonido. La clave residía en hacerlo cuanto más sencillo mejor. Pretende emular la sensación de estar en un extraño planeta en el que si miras al cielo encontrarás tres lunas en lugar de una."
Daydream (2:15): Una piano, de nuevo, abre este tranquilo tema. Poco después aparecen guitarras eléctricas... Más o menos lo normal en este disco... Hay que destacar la utilización en varias ocasiones (de la mitad del tema hacia el final), de varias notas a guitarra eléctrica pasadas en sentido inverso. Uno de los temas importantes. Corto pero intenso. "La inspiración de este tema viene de un viaje que realicé a Burano, que tiene un cementerio muy especial, inolvidable, con una atmósfera muy extraña aunque apacible. Allí me econtré con las tumbas de Stravinski y la de su coreógrafo Sergi Diaguilev. El ambiente era especial y me dejó marcado de alguna manera. Siempre me han interesado los movimientos artísticos de finales del siglo XIX y principios del XX, no sólo musicalmente. El surrealismo y la obra de Salvador Dalí me apasiona, por ejemplo. Este tema tiene está inspirado en una preciosa obra musical de Erik Satie llamada "Gymnopedies".
Thou Art in Heaven (5:22): Padre nuestro que estás en los cielos, o "Thou Art in heaven", que es como se dice en inglés, de ahí el título de esta canción. Pero no, este tema no es religioso, aunque tampoco tiene mucho que ver con aquel cañero Berlín 2000 que nos dejó Mike en el concierto de dicha ciudad. El Chill Out "amaricona" la canción, y sólo conserva de su original interpretado en directo el fin de año de 1999 las percusiones y alguna que otra guitarra. Una verdadera lástima que el fantástico tema "Berlín 2000" halla acabado convertido en esto. Afortunadamente, el pseudo-saxo arregla el tema en su final, con unos coros impresionantes. "Tiene una larga historia. Todo comenzó cuando me encargaron la música central de un concierto para finales del milenio en Berlín sobre mi disco The Millennium Bell. En aquél momento esta canción no tenía cabida en The Millennium Bell, pero ahora era el momento idóneo para incluírlo en este proyecto Chill Out." Art in Heaven es la empresa que encargó a Mike el proyecto del concierto de Berlín, quienes le propusieron a Mike un espectacular juego de luces y rayos láser sincronizados con su música. Al final del concierto tuvo lugar este espectacular show de luces y sonidos, con Mike a la guitarra eléctrica rodeado de fuegos artificiales.
Sirius (5:47): Viento, golpes, voces fantasmagóricas inintegibles que llegan a asustar... Sirius es una estrella lejana, y este tema refleja su frialdad, magia y, a la vez, belleza. Cuando Mike hablaba de que era capaz de crear canciones con sólo tres notas, y de que la interpretación era más importane que los acordes, sin duda se refería a esta composición. Aquí las percusiones aparecen y desaparecen, los ruidos cambian y varían pero persisten, y el piano (siempre agudo) tiene la voz cantante. Las voces a partir del minuto 3 y medio añaden un toque sublime y, todavía, más mágico y estremecedor. ¿Y el saxo-guitarra? Por aquí anda, a lo suyo... "Hace referencia a la estrella del mismo nombre que siempre me ha fascinado. Es una estrella grande, muy nítida, muy brillante, perfecta para Tr3s Lunas. También es el nombre de otro de mis caballos, al que por cierto ayudé en el parto con mis propias manos. Su procedencia es árabe, al igual que Misty."
No Mans Land Reprise (2:56): Estamos ante una versión del segundo tema del disco, enormemente simplificado y mejorado. En la práctica, se compone de sendos solos de guitarra eléctrica y española, más el saxo-guitar. Una maravilla para cerrar el disco con buen sabor de boca. "Es una forma especial de acabar el disco. Una especie de dúo virtual entre la guitarra y el saxofón. Una guitarra española real y el sonido de un saxo que nace con unos teclados sintetizados y pulsados como si de una guitarra se tratase. Tiene algo de magia."
(Tema extra) To Be Free Radio Edit (3:56): [Sobra. Si la versión original es insulsa, esta es insípida, fría, corta y fea.] Nota: al menos no es la versión bakala...
En general, un buen disco, estremecedor, apoteósico, con una cuidada producción, pero que sorprende sobre todo por una interpretación plagada de sentimiento, como si de un concierto en directo se tratara. Sally Oldfield (principalmente en el juego), Amar (que ya colaboró en el concierto de presentación de Tubular Bells III en Londres) y Jude Sim son las vocalistas del disco, que poco han tendio que esforzarse más que para susurrar algunas frases. Destaca el hecho de que, aunque era el disco perfecto para hacer un instrumental largo, todas las composiciones están separadas por silencios, no como en The Songs of Distant Earth (el disco más parecido a este), en las que aunque los cortes son diferentes, se mantienen vínculos de unión como un fino hilo musical o varias notcas sostenidas. En "Tr3s Lunas" no ocurre así; aquí los temas son independientes y, aunque puedan llegar a causar sentimientos o efectos escuchados uno detrás de otro, todos son perfectamente dividibles y separables sonoramente. Todos los temas, como no podía ser de otra manera, han sido compuestos por Mike Oldfield, y publicados por EMI Music, bajo el sello Warner. La producción completa también es de Mike, aunque encontramos a un ingeniero asistente: Ben Darlow, clásico en WEA. Por su parte, Philip Lewis y Thomas Suessmair han sido los encargados de programar las percusiones de los cortes. Por otra parte, Tr3s Lunas incluia un CD-ROM con una demostración del videojuego musical que acompañó al proyecto: Music VR. Music VR fue el gran sueño de Mike, iniciado en The Songs of Distant Earth, hecho al fin realidad gracias a la potencia y economía de los nuevos sistemas informáticos caseros. Se trata de un juego inocente, inocuo, en el que no hay que competir contra nadie ni matar a nadie. Un lugar "en el que disfrutrar simplemente existiendo", aseguró Mike. Para obtener el juego completo, había que registrarse por Internet y conseguir un código de activación. En la actualidad, el juego está disponible de forma íntegra y gratuita en su página web oficial, www.mikeoldfield.com , junego con la segunda parte del proyecto, Maestro.
PRESENTACIÓN EN VALENCIA DE TR3S LUNAS [Publicado el 11 de junio de 2002]
Mike Oldfield ofreció en Valencia la rueda de prensa de su nuevo disco Tr3s Lunas y su nuevo juego interactivo "Music VR". Además de un espectáculo "Chill Out" de luces, imágenes y sonidos, Oldfield contestó a las preguntas de los nuemerosos periodistas presentes en el acto. Con todo ello, hemos preparado este especial reportaje de la rueda de prensa española:
Mike Oldfield ya no es ese músico huidizo. Ya no se aisla a la hora de componer. Es más: sus composiciones ya no son complejas... ¡Todo lo contrario! En su último trabajo ha logrado sacar melodías de tan sólo tres notas diferentes. Eso sí, hay una constante que sigue estando presente: cada nota que toque, cada melodía que componga, cada idea que consiga emociona, estremece y despierta los sentidos de sus millones de seguidores. Tres Lunas no será menos: contiene una buena selección de las nuevas canciones en las que Mike ha estado trabajando desde hace dos años. Unas canciones que, en su conjunto, han sido clasificadas como "Chill-Out", un estilo musical nuevo y de moda; aunque Mike Oldfield no cree en las etiquetas: "Durante mi carrera, la gente ha clasificado mi música de diferentes estilos: primero como 'new age', después como 'ambient' y ahora es 'chill out'... Nunca he clasificado mi música, tan sólo la hago." Pero Tr3s Lunas (el primero de los episodios de MusicVR) es mucho más que música. Es el primer capítulo de un proyecto virtual sin precedentes... Bueno sí: en The Songs of Distant Earth, Mike Oldfield ya incluyó en algunas copias una corta pista interactiva para Mac. Aquella no fue una buena experiencia. "Aunque The Songs of Distant Earth fue un primer trabajo para Mac, no era un juego 3D a tiempo real. En esos días, la tecnología no estaba acanzada. Era como un CD-Rom con imágenes planas, y usaba películas, y las películas te dan la ilusión de que estás en ·D. Pero MusicVR es un juego en 3D en tiempo real, porque el poder de los polígonos está multiplicado por mil en los últimos cinco años. Ahora, tenemos el suficiente poder para hacer un juego 3D en tiempo real. Espero que en otros diez años seamos capaces de hacer cosas fantásticas..." Y Mike Oldfield las hará, seguro. Él fue el primero en incluir en un disco de música un corte de CD-ROM y, ahora, a comienzos del siglo XXI, ha vuelto a ser pionero por crear un juego musical y virtual espectacular. Su trabajo le ha costa: concretamente más de dos años.Y aunque tanto tiempo delante de un ordenador puede ser agotador, Mike no ha olvidado lo más importante en sus trabajos: la música. Eso sí, confiesa que para Tr3s Lunas, todo ha sido diferente: "En el juego, la música tiene que trabajar de una manera especial, porque no sé cuánta gente va a estar una área, no puedo predecir a dónde va a viajar la gente, así que tengo que hacer muchas piezas de un rompezabezas que pueda encajar con cualquier otra pieza del rompezabezas. Y la música es, en conclusión, lazos que se atan y se unen con otros lazos... Es una manera diferente de hacer música. Y ahora, he cogido alguno de esos lazos para desarrollar en piezas de música más largas para el disco." Es decir, ¿podríamos pensar que Tr3s Lunas es la Banda Sonora de Music VR? "No, empecé haciendo primero el juego, y después desarrollé algunas melodías para transformarlas en canciones." Sin duda, se trata de algo muy diferente a sus grandes composiciones orquestales complejas de los 70. ¿Se acuerda el Mike Oldfield de hoy de aquella época...? "Creo que, como artista, siempre tienes que edificar sobre lo que has hecho antes, intentar mejorarlo. Con este disco en particular, buscaba hacer una pieza de música muy simple. Muchas de las melodías tan sólo tienen tres notas, por ejemplo, porque creo que un disco de chill out necesita ser muy simple y relajado." Oldfield parece muy orgulloso de su proyecto en conjunto, pero...¿Y si nos compramos el disco y el juego no? ¿O viceversa...? "Es un proyecto completo. No puedo ver sólo la música. Obviamente, no sabes lo que es Music VR... Es algo nuevo, algo muy especial, la música es una parte de ello. Tienes que mirar al proyecto completo. Es algo muy nuevo, algo diferente. Explicaré más tarde en el IMAX las posibilidades; el hecho es que tenemos cientos de personas por todo el mundo, comunicándose con este juego. Este disco no quiere decir ser un disco experimental. Quiere decir ser un disco de chil-out, para escuchar y relajarse, y sentir calma." Vaya, pues sí que es bonito el juego. Cactus, mariposas, caballos, volcanes... ¿De dónde saca Mike Oldfield tanta imaginación e inspiración? "Supongo que este proyecto está basado en mi propio mundo. En este paisaje desértico donde está MusicVR, hay cosas que tengo en mis sueños e intenté crear en realidad virtual. Supongo que está mirando a mi subconsciente. Debería de tener un psicoanalista para hacer un análisis de MusicVR, y decirme lo que significa..." ¿Algún psicoanalista en la sala...?
MundoMikeOldfield Declaraciones de Mike Oldfield: rueda de prensa de Valencia (31/05/02). Traducción de Héctor Campos.
I> To Be Free:
I> Mike desarrollando el videojuego Music VR en su estudio casero:
En 1999 toda la humanidad andaba revuelta y nerviosa. Iba a producirse un hecho histórico: el calendario cristiano iba a cambiar todos los dígitos de su año a la vez. Se pasaba así, de 1999 a 2000. Se celebraron fiestas, impresionantes conciertos por todo el mundo, y algún que otro despistado creyó erróneamente que el milenio llegaba a su fin (Mike Oldfield fue uno de ellos). Y en medio de este revuelo, los fans del músico inglés no salían de su asombro. En poco más de un año, Oldfield había sacado a la venta tres discos diferentes. Este The Millennium Bell pretendía ser la gran obra de Mike Oldfield. El propio música lo dijo: "Va a ser mi mejor disco, un gran proyecto, que repasará algunos de los hechos más importantes del milenio que acaba" Pero lo cierto es que Mike se quedó sin final de milenio (acabó el 31-12-2000) y sin "gran obra". Sí, porque The Millennium Bell dejó un pobr esabor de boca entre sus seguidores. Y no es de extrañar: estamos ante un disco "desordenado", por momentos falso, tremendamente pretencioso y muy justo de calidad en la práctica. Además, Mike vuelve a caer en el tremendo error de tocar música tecno (o parecida). Un error que sus seguidores no han sabido perdonarle.
Fecha de publicación: 26 de noviembre de 1999 Discográfica: WEA UK. Composición y producción: Mike Oldfield. Grabado en Roughwood Studios, excepto la sección de cuerda, que fue grabada en un solo día en Abbey Road Studios (Londres). Otros músicos: The London Session Orchestra, dirigida por Robyn Smith; The London Händel Choir; The Grant Gospel Choir; Nicola Emmanuel, David Serame, Miriam Stockley, Camilla Darlow y Andrew Johnson (coros y voces); Gota Yashiki (percusiones).
Para la presentación de The Millennium Bell se celebró un concierto el día de Nochevieja de 1999 en Berlín. Mike interpretó todo el disco así como otros temas ya clásicos en su discografía. En un principio, este evento iba a ser retransmitido para todo el mundo, España incluída, dentro de una macro-evento musical televisado preparado para dicha fecha. Se calculó una audiencia potencial de 300 milones de personas, pero a ultimísima hora se suspendió, y Mike tocó, pero sin que se retransmitiera por televisión. Eso sí, poco después salió un vídeo y un DVD el concierto.
The Millennium Bell empieza deliciosamente con un villancico moderno. Peace on Earth, que en un principio se iba a llamar Nativity. Esta canción corresponde al año 1 de nuestra era. Destacan los coros y efectos de eco, así como la voz Camila Darlow, que interpreta la sintonía principal. Un tema perfecto para empezar el disco. La guitarra eléctrica de Mike Oldfield acompaña en pequeños fragmentos a la melodía principal, crando un ambiente de belleza extrema. Lo apoteósico llega con el coro que, de fondo, acompaña a Camila. Poco más de cuatro minutos placenteros, evocadores y realmente bellos.
Pacha Mama fue el primer sencillo del disco y el segundo tema del mismo. Para componerlo, Mike se transladó hasta Perú y visitó la cultura inca. Esto le inspiró para componer un corte muy bueno, que comienza con una evocación de su ya mítico Tubular Bells al piano. Las palabras que interpretan los coristas ("Huaca Pacha Mama; Huaca Sacsaywaman; Huaca Yachac Ruma; Huaca Munac Ruma" / "Templo de la Madre Tierra; Templo del Halcón Moteado; Templo del Sabio; Templo del Armado") pertenecen a una antigua lengua autóctona ya en desaparición. La delicadeza con que empezó el tema, va desapareciendo dando paso a una viloencia salvaje. Destacan poderosamente las fuertes percusiones, tocadas por Gota Yashiki, miembro de Simply Red. Al final de la canción, los impresionantes coros y la percusión potente fabrican un final perfecto para una composición sobresaliente.
Santa María pretende transportarnos hasta el descubrimiento de América. Una composición algo floja, corta, sosa y tremendamente parecida a 1492, de Vangelis. De nuevo, los coros arreglan el asunto, ya que las guitarras brillan por su ausencia. Eso sí, gran trabajo el de Mike a la composición sobre los pianos. Las voces y coros (de los London Handel Choir y las Girl Soprano) son muy efectivos.
Sunlight Shining Trough Cloud es, quizá, el mejor corte del disco. Lo curioso es que al principio iba a ser un rap, algo que hizo a todos los fans de Mike Oldfield echarse las manos a la cabeza. Afortunadamente el propio Mike rectificó a tiempo su error y lo transformó en una preciosa canción que trata sobre la esclavitud y el tráfico de personas. Es un modo de reflejar los aspectos negativos que tuvo la colonización de Amércia. Un tema tremendamente bueno, y por varias razones: para su composición, Oldfield viajó hasta Senegal, a un antiguo asentamiento comercial de esclavos, en Goree. No podemos más que admirar lo cuidado de esta canción, con detalles muy buenos, una gran emotividad (la cantante escogida fue Pepsi Demmacque, una artista negra) y una originalidad tremenda. De fondo podemos escuchar golpes y ruidos de cadenas haciendo las veces de batería y percusión. Las voces de aborígenes suenas por todas partes, y entre ellas destaca la voz de Pepsi susurrante primero y con toda su gran potencia y belleza después. La letra corresponde al poema "Amazing Greace", también utilizada por otros cantantes en otras composiciones. Se trata de un poema escrito por el Capitán John Newton (1725-1807), que traficó con negros, arrepintiéndose poco después y reformado. El final apoteósico, con el coro Gospel (The Grant Gospel Choir) en toda su magnificencia, aporta una conclusión perfecta para una canción deliciosa. Los aplausos finales y las voces y gritos son buena muestra del cuidado que Mike puso a este tema en su producción. Desgraciadamente, la versión rap de la maqueta incluia un solo de guitarra muy llamativo que fue eliminado en la oficial.
The Doge Palace está algo fuera de lugar. Bajo una sintonía interesante a base de orquesta de cuerda, Mike lo estropeó uniendo percusiones tipo "Tecno" modernas. Una unión atrevida, que no le acaba de salir muy bien. Pero aún así, es de destacar enormemente las melodías interpretadas por The London Sesion Orchestra. Las voces (The Grant Gospel Choir) van diciendo nombres de los Doge (tres que Mike esogió al azar: Francesco Donato, Prieto Polani y Enrico Dandolo). Los Doge eran magistrados de Venecia entre los años 697 y 1797. De esta manera, Mike quería simbolizar el esplendor veneciano y del palacio de los Doge. Un tema arriesgado, pero flojo.
Lake Constance es la belleza hecha música. Todos los instrumentos empleados pertenecen a la London Seesion Orchestra. Un total de sesenta instrumentos más dos flautas. Inspirado en el Romanticismo y sus poetas, ofrece melodías delicadas y majestuosas. Mágico, estremecedor, romántico, emocionante... Perfecto. Junto con "Sunlight Shining Trough Cloud", de lo mejor del disco. Muchos la consideran la continuación de la tan amada Mont. St Michel (Voyager, 1996). Sin duda, su belleza llega a igualar aquella preciosa composición de más de once minutos. Desgraciadamente, esta vez Lake Constance apenas llega a los cinco y medio. Por cierto: Mike a la guitarra española entre la poderosa orquesta está genial.
Y después de la belleza de Lake Constance... La basura de Mastermind, de lejos, la peor canción de Mike Oldfield en mucho tiempo, quizá de toda su carrera, más todavía en directo. Salvando la percusión de Gota Yashiky, sólo es de admirar la tremenda originalidad de Mike Oldfield en la producción. Una melodía interesante, pero repetitiva hasta la saciedad. Fea, sin calidad pero con arreglos y detalles buenos (está llena de efecto de sonido de fondo, voces "extrañas" y palabras sueltas). Inspirada en los Ganster de los años 20. Guitarras a lo "James Bond" y ambiente siniesto. Mejor pasamos...
Broad Sunlight Uplands. Unos disparos detienen la música de golpe y crean un silencio inquietante. Un delicado piano se atreve a hacer aparición. Suena triste... de repente los disparos vuelve a hacer aparición callando al piano, que vuelve a intentar interpretar una melodía preciosa y delicada, esta vez acompañado de más instrumentos de fondo. El tema va ganando fuerza a medida que transcurre y los violines se unen al estribillo instrumental. Una solitaria armónica final nos estremece llegando incluso a emocionarnos. Broad Sunlight Uplands lleva el título de uno de los discursos de Churchill. Mike Oldfield viajó hasta el que fuera despacho de Churchill en la guerra (Blenheim Palace), para sentir la experiencia de estar en el lugar en el que trabajó el personaje en el que se inspiraría para componer este corte. Muy bello y conseguido.
Liberation es difícil considerarlo un tema en sí. Está lleno de ruidos, voces perdidas y otros sonidos extraños... Empieza con la misma percusión que Mike utilizó para Amarok, su gran obra, y unas voces a modo de coro. Instantes que apenas duran unos segundos, porque todo se detiene ante las palabras de Greta Oldfield, la hija de 15 años de Mike, que lee unas frases que escribió Anne Frank cuando tenía su misma edad. Tras unas voces idénticas a las utilizadas por Enya en sus composiciones, las percusiones de Amarok vuelven a sonar. Unas geniales guitarras eléctricas (de las pocas que podemos encontrar en el disco), nos introducen en un caos de ruidos, sonidos de radios, televisiones, interferencias... Con esto, Mike quiso simbolizar el comienzo de la era moderna, la era de las comunicaciones. Entre estos ruidos, podemos escuchar comentarios de la final del Mundial de Fútbol, unas palabras del Papa, grabaciones sacadas de televisión, radio y un parte del tiempo. Originalidad nunca le ha faltado a Mike Oldfield. Curioso como experimento e interesante en algunos instantes, pero pobre en contenido musical.
Amber Light es la última gran composición del disco. Por el contrario, es la primera que no trata sobre el pasado; no, porque Amber Light habla de la esperanza de un futuro mejor. Es un canto al nuevo milenio, a la Humanidad. Interpretado por el coro Gospel, crea un ambiente colosal, que hace que tiemble el suelo cuando los coristas cantan "hermoso amanecer" en dialecto sudafricano. Una composición tremendamente bella, en donde podemos volver a escuachar las guitarras de Mike con claridad. Percusiones e instrumentos africanos (coros incluídos), y un final apoteósico. Sin duda hubiera sido perfecto para finalizar el disco...pero no fue así...
The Millennium Bell acaba de la peor forma posible... Sí, porque el tema que da nombre al disco no es más que una penosa remezcla de casi siete minutos de todas los cortes anteriores pasados por un ritmo "Tecno" penoso. Este fue, sin duda, el gran error de Mike Oldfield a la hora de finalizar este disco. El nombre de DJ Pippi en los créditos no hace más que machacar un disco que no hubera sido tan malo sin su presencia. Pero en fin, así es Mike Oldfield: le gusta probar de todo, tocar todos los estilos. Además, resulta contradictorio que sea en este corte en donde podemos deleitarnos más y mejor con las impresionante guitarras eléctricas de Oldfield. Lo que no podemos más que admirar es el final: una explosión de sonido y de guitarras eléctricas con percusiones estremecedoras. Sin duda, lo mejor del tema The Millennium Bell es cuando termina. Con este tema, Mike quería volver a mirar al futuro, y justifica la presencia de sonidos "tecno" argumentando que el disco recoge música de toda la Historia de la Humanidad, por lo que también debería de tener cabida la creciente música tecno y dance de estos últimos años. Como curiosidad y para terminar, cabe mencionar la anécdota de un comentarista de Cadena 100 que le preguntó a Oldfield sobre las cuatro campanas que se observan en las esquinas de la portada del disco. También recalcó un fotomontaje del libro interior del CD (ver la imagen de la izquierda), en el que se ve el despiece de una campana girada, que se parece a un 4. El comentarista le preguntó si se trataba de un Tubular Bells IV encubierto, a lo que Mike dijo que no, que no quería hacer un Tubular Bells 4. Lo que demuestra que la campanita, por sí sóla, vende.
Fecha de lanzamiento: 24 mayo de 1999 Discográfica: Warner Music Uk. Compuesto por Mike Oldfield Grabado en Roughwood Studio Producido por Mike Oldfield Portada: Bill Smith Studio
Temas: Muse Cochise Embers Summit Day Out of sight B. Blues Four winds Enigmatism Out of mind From the ashes
Después del boom de Tubular Bells III, nadie podía pensar que sólo ocho meses más tarde de su publicación iba a aparecer un disco completamente nuevo de Mike Oldfield. Y no sólo fue así, si no que fue una gran obra. Guitars, uno de los mejores trabajos del músico inglés en la década de los 90, se componía de diez temas y un sólo instrumento: la guitarra, cómo no, el instrumento que mejor domina Mike Oldfield. Un solo instrumento, con nombre propio de guitarra, pero con todos sus apellidos: clásica, española, eléctrica, bajo... Y es que hasta las percusiones fueron generadas por sonidos guitarreros, aunque se utilizó samples y midis para ello (usó un sintetizador Roland VG8 para tratar los sonidos midis). Así pues, nos encontramos con el primer y, hasta el momento, único disco compuesto, producido e interpretado íntegramente por Mike Oldfield.
Mike Oldfield toca: Todo: Guitarras eléctricas, acústicas, clásicas, flamenco, bajos y guitarras sintetizadas.
En el interior de Guitars nos aguardan diez temas trepidantes, melódicos, suaves, desgarradores, rápidos, lentos, rock, jazz, blues... Todo un cóctel casi perfecto de música casi perfecta. La belleza, esa belleza Oldfield, está más patente que nunca. Escuchar este gran trabajo es escuchar lo más puro de Mike Oldfield: ese virtuosismo con las guitarras, esa magia de sus cuerdas, esas melodías más que bellas, preciosas; esa producción perfecta, ese sentimiento inigualable, esa anticomercialidad exquisita, esa originalidad extrema... Después de Tubular Bells III, los fans más nostálgicos respiraban aliviados...
Desde la delicada y corta Muse, que cautiva a casi todo el mundo, con esa delicada (casi frágil) melodía a guitarra clásica, hasta el rock de Out of Mind,Guitars estremece sobremanera poniendo los pelos de punta. Cochise fue el primer sencillo, segunda canción del disco; este tema usa la melodía de Jewel in the Crown, de Tubular Bells III, y también está basada en la canción "Whole lot of Love", uno de los temas de Led Zeppelin predilectos de Mike. El final es un estruendo de guitarras "gritando" como en los mejores tiempos...
Embers fue el primer tema que Mike grabó para este disco, muy calmado y relajante, con una segunda versión a modo de reprise en la parte al final del disco. Summit Day, por su parte, es uno de los platos fuertes del disco, probablemente el mejor tema de Guitars. Basado en la novela "Into this Air" de John Krakauer sobre el Everest, que Mike leyó y le apasionó, Summit Day desarrolla una preciosa melodía haciéndola más potente hasta su apoteósico final in crecento. Un diez.
Out of Sight, por su parte, radica su mérito en la gran utilización y mezclas de los sonidos de guitarras en un tema más o menos rápido, pero sin ninguna pretensión. No como B. Blues, que pretende ser un homenaje a B. B. King (de ahí la "B."). Su sonido azul es relajante y conseguido y, aunque no sea uno de los mejores temas del disco, tiene sus partes álgidas en los solos como el del minuto 1:06 en adelante.
Four Winds es el tema más largo (casi diez minutos). Aunque, en realidad, se compone de cuatro partes bien diferenciadas, como indica el título: viento del norte, viento del sur, viento del este y viento del oeste. El oyente se anima con la melodía rock que inicia los primeros segundos (que se convierten finalmente en 1,36 minutos), hasta que el cálido viento del sur lo apacigua todo. El sonido se transforma después en hindú para sumergirnos en el viento del este, con un diálogo de guitarras muy interesante que comienza en el minuto 4:37, con las características notas interminables de Mike, estiradas casi hasta el infinito en una técnica única marca de la casa. Four Winds concluye con el viento del oeste que, como no podía ser de otra manera, nos recuerda las pelis del westerm, destacando también unos logrados fondos.
La recta final del disco se inicia con Enigmatism, que nos embelesó cuando Cadena 100 nos dejó escuchar un extracto antes de ponerse a la venta el disco. Tema muy calmado, muy bello, muy melódico pero, quizá, poco desarrollado. Un tema huidizo, casi asustadizo, pero que merece la pena destacar.
Out of Mind es todo lo contrario. Aunque una delicada guitarra española abre el tema dulcemente engañándonos... pronto se desata la terrible tormenta eléctrica de rock. Esta es, sin duda, la composición más potente y cañera del disco. El resultado no dejará indiferente a nadie.
Y, por último, From the Ashes, que bien podría haberse llamado "Embers reprise", pues no es más que una versión del tercer tema del disco, probablemente mejorado. Los últimos segundos de este tema y disco es una despedida de casi todas las guitarras explotando a la vez en un cierre muy logrado.
La polémica ante un Mike Oldfield tan prolífico no tardó en desatarse: ¿había recuperado piezas descartadas de Tubular Bells III para hacer un disco deprisa y corriendo? Muchos así lo creyeron, sobre todo al escuchar la melodía de Jewel in the Crown en el tema Cochise, y lo usaron para desprestigiar a Guitars. Sin embargo, Mike ha reconocido que, aunque compuso una gran cantidad de temas para Tubular Bells III, no los rescató para Guitars, sino que los guardó en un cajón del que no salieron. Eso sí, reconoce también que Guitars era una parte indispensable para iniciar "Then And Now", su última gira hasta la fecha, que le llevó por media Europa durante todo 1999.
Las guitarras que se aprecian en el diseño interior del bello cuadernillo y del CD son las siguientes (siguiendo el sentido de las agujas del relog):
(José Ramirez) Guitarra clásica (1962) Fender Stratocaster, color salmón Martin O-45 Parlour Guitar. PRS (Paul Reed Smith) Custom 24 con Roland (1962) Fender Stratocaster (1989) PRS Custom 24 (José Ramirez) guitarra flamenca Wal 4 string bass guitar PRS McCarty Thinline
En resumen, un disco redondo, precioso, que rescata la esencia más pura de Mike Oldfield: sus guitarras. Una pequeña botella de vino tinto gran reserva sin fecha de caducidad.
Para seleccionar cómodamente cada análisis de cada disco, hemos creado este post fijo accesible desde la sección "discografía" del menú de la derecha. Pinchando en cada portada se accede a cada entrada de cada disco directamente. Esta sección se renovará con los nuevos discos según su publicación, y se completará en breve con los análisis restantes. También estamos preparando una sección de recopilatorios, sencillos, rarezas y demás discografía de Mike Oldfield. Disfrutadlo.
Fecha de lanzamiento: 31 de agosto de 1998 Discográfica: WEA Uk. Compuesto por Mike Oldfield Grabado en Ibiza durante diciembre de 1996 y marzo de 1998. Arreglos en Londres, entre abril y junio de 1998. Producido Mike Oldfield, asistido por Silvia Müller.
Para algunos, el anuncio de la salida a la venta del Tubular Bell III, justo en el 25 aniversario del original, le sonó a exceso de campanas. Parte de sus propios seguidores se opusieron totalmente a la salida a la venta de la que sería la segunda secuela de la obra maestra de 1973. Tubular Bells III fue, quizá, el disco más odiado por sus seguidores nada más salir al mercado. ¿Las razones? Muy simples: los verdaderos oldfildianos pensaban que Mike se repetía, que no era capaz de crear cosas nuevas, y un tubular bells nuevo era darle una vuelta de rosca más al asunto. Además, Tubular Bells III traiciona todo concepto de sus antecesores: incluye una canción pop, temas separados y, en general, un desorden infernal. Además... ¡Sus sonidos se acercaban al tecno! Imperdonable... Claro, que no para todos.
Mike Oldfield toca: Sintetizadores, guitarras eléctricas, españolas y acústicas, Bajo, piano de cola y campanas tubulares (sintetizadas).
En el disco también intervinieron: Cara Dillon (del grupo Polar Star) - Voes en 'Man in the Rain' Heather Burnett - Coros en 'Man in the Rain' Rosa Cedrón (del grupo español Luar Na Lubre) - Voces en 'The Inner Child' Amar - Voces en 'The Source of Secrets', 'Jewel in the Crown' y 'Secrets' Clodagh Simmonds - Voces 'Far Above the Clouds' Francesca Robertson - estrofa leía de 'Far Above the Clouds'
Sean o no discutibles las opiniones sobre Tubular Bells III, lo cierto es que en su interior nos encontramos temas realmente bellos, efectistas y que, si hubieran estado en otro disco, hubieran sido amados por todo el mundo. Tal es el caso de The Inner Child, Far Above the Clouds u Outcast. Pero Tubular Bells III no le tiene ningún respeto a sus antecesores: está desordenado (la estructura básica de un "Tubular Bells" se había manteido inalterada hasta la fecha: piano introductorio, guitarras rápidas, la parte de The Bell, una seguna parte con comienzo lento, gaitas, el hombre de las cavernas, una parte de guitarras eléctricas calmadas y el tema rápido final cercan al folk) y sus sonidos serían impensables en un músico que se ha manifestado abiertamente en contra de los sonidos tecnos. Pero Mike es Mike, y siempre hace lo que le da la gana, incluso contradiciéndose a sí mismo; y así, el último día de agosto de 1998 se presentó al mercado este nuevo enjendro, mitad obra maestra, mitad engendro. Lo que más llama la atención son esos sonidos pseudo tecnos ("Si no hubiera encontrado ese sonido tecno al que adaptar el sonido del piano, no hubiera hecho Tubular Bells III. Fue, digamos, una accidente afortunado", aseguró Mike). Este fue el aspecto que más detractores se ganó Tubular Bells III. Por otro lado, no podemos dejar de admirar la capacidad de Mike Oldfield para hacer sonar nuevo, fresco y diferente unas melodías con más de dos décadas de antiguedad. Sin duda, ahí reside parte del encanto de Tubular Bells III: la adaptación del clásico de 1973 a los sonidos modernos, sin olvidarse de la belleza de la música y las melodìas del inglés.
Pero si hay algo que no han perdonado muchos puristas es la inclusión de Man in The Rain, una canción pop cláramente calcada de Moonlight Shadow ("Utilicé un sample de las percusiones de Moonlight Shadow. Pensé que si todo el mundo me copiaba, porqué no iba a poder hacerlo yo."). Quizá fue el mayor error del disco: un Tubular Bells jamás tendría que contener una canción cantada: en 1973 Mike se burló de su jefe aullando en un tema ante sus insistencias de que hiciera canciones comerciales y cantadas en Tubular Bells. Ahora, sin embargo, el pop ni siquiera está enmascarado: en mitad del disco, como un naúfrago desorientado, perdido, sin rumbo, fuera de lugar.
Así pues, si Tubular Bells II (1992) era el Tubular Bells original de 1973 mejorado, revisado pasaje a pasaje, melodía a melodía, Tubular Bells III rompía todo esquema Tubular. The Caverman estaba donde no corresponde, The Bell suena al final del disco, la sintonía típica del piano se repite en dos temas... Tubular Bells III es el caos hecho disco. ¿O quizá un caos coherente? Pero entre el caos destaca la belleza infinita de The Inner Child, un precioso tema intimista cantado por una española, Rosa Cedrón, vocalista del grupo gallego Luar Na Lubre. Es, sin duda, una de las mejores composiciones del disco, y del Mike Oldfield de los 90. Una nana aderezada con las guitarras eléctricas de Mike y un fondo de niños jugando, recordándonos la niñez perdida, para la que Rosa en principio tocó el violonchelo, aunque Mike lo suprimió en la postproducción, al creer que la voz de la española en solitario transmitía perfectamente la emoción requerida. The Top of the Morning, la guitarrera Outcast o el magnífico e impresionante cierre Far Above the Clouds son otros de los mejores temas del disco. No nos podemos olvidar tampoco de Serpent Dream, en donde Mike demuestra su magnífica habilidad para tocar la guitarra española, al compás de palmas sampleadas ("Es muy difícil tocar las palmas sampleadas típicas de los españoles, pero con los ordenadores es más fácil", aseguró Mike.) Este tema guarda relación con los aspectos negativos de la estancia de Mike en Ibiza, donde tuvo bastantes problemas con el alcohol, las drogas y las mujeres. La producción del disco es, sencillamente, perfecta. En esto no hay duda: Mike Oldfield es uno de los mejores productores del mundo (además de guitarrista). La presentación del disco fue un inolvidable 4 de septiembre de 1998. Televisión, radio, periódicos y demás medios de comunicación se reunieron para presenciar el primer concierto de Oldfield desde su gira de presentación de Tubular Bells II. Precisamente habían pasado seis años exactos desde la presentación de Tubular Bells II en Edimburgo cuando Mike salió al escenario para representar la segunda secuela tubular. El concierto constó de:
1-TUBULAR BELLS PART ONE 2- TUBULAR BELLS III (ENTERO) 3- (BIS) MOONLIGHT SHADOW 4- (BIS 2) FAMILY MAN 5- (BIS 3) SECRET / FAR AVOBE THE CLOUDS
Cadena 100 Radio (España) retransmitió todo el concierto, con un previo de media hora y un post de un cuarto de hora. Además, inesperadamente, "La 2" de "Televisión Española" retransmitió todo el concierto entero y en directo. A muchos les pilló desprevenido, ya que prácticamente no se avisó. Para los que no pudieron verlo en directo, "La 2" repitió el evento meses después. Bajo una persistente lluvia, toda la banda, con Mike Oldfield al frente, interpretó todas las piezas sin muchas dificultades, aunque en mitad de Man in the Rain todas las luces del escenario se apagaron inesperadamente... Fue un generador que falló, aunque la música pudo seguir sin problemas hasta que las luces volvieron a lucir. Además, la lluvia obligó a suspender efectos visuales especialas que se habían anunciado. Aún así, el concierto fue un éxito, y las imágenes salieron días después en programas musicales, periódicos, revistas... Muchos adolescentes empezaron a seguir a Mike Oldfield gracias a este concierto y a Tubular Bells III. Todo ello llevó a Tubular Bells III al primer puesto entre los disco más vendidos en España. 25 años después de Tubular Bells, Mike Oldfield volvía a triunfar con la segunda secuela de su mito. Desgraciadamente, el VHS y DVD editados más adelante no incluyeron Tubular Bells, Moonlight Shadow ni Shadow on the Wall, por temas de derechos de autor, pues son de Virgin. Además, el audio del concierto está editado y mezclado (con la ayuda del propio Mike, que también cambió algunas tomas de la realización nimias) por lo que podríamos considerarlo una especie de "timo" en parte, pues corrige algunos fallos y desatinos del directo.
CURIOSIDADES:
Campanas de pega. El sonido de campanas tubulares empleadas en el disco no era real, sino que corresponde a samples de campanas reales, procesados por ordenador. Tubular Bells III español. Tubular Bells III fue creado durante la etapa personal en Ibiza más intensa de Mike Oldfield. El músico inglés descubrió que la isla mediterránea no sólo era un remanso de paz en invierno, sino que en verano era la capital del baile de Europa. Así, Mike salía a divertirse todas las noches, bebiendo alcohol en exceso e incluso recuperando su fatídica afición por las drogas. Un accidente con su Mercedes le hizo reconsiderar la oferta que le ofrecía Ibiza, y decidió marcharse de allí cuando antes, unos tres años después de haber llegado y construído una casa por él mismo (Atlantis, diseñada por Mike con programas informáticos en tres dimensiones) cerca de Es Verdrá, casa que venidó al cantante del grupo Oasis. Las referencias españolas en el disco van desde la canción Serpent Dream, que refleja lo negativo de su estancia en Ibiza, hasta los sonidos tecno de las discotecas ibicencas, o la canción The Inner Child (una búsqueda del niño interior que todos tenemos), que está cantada por Rosa Cedrón, vocalista del grupo gellego Luar Na Lubre. Enchufe. En la última composición del disco se escucha la voz de una niña recitar unas frases. La idea fue del productor ejecutivo de WEA Rob Dickins, quien propuso a su propia ahijada para ese papel, Francesca Robertson, que es la voz que se puede escuchar en el disco. Durante el concierto en Londres, sin embargo, se ve la cara de Greta Oldfield, hija de Mike, en las pantallas gigantes mientras hace un playback de esta parte con la voz de Francesca. Cobayas humanas... y dicotequeras. Antes de emprender la aventura de grabar Tubular Bells III, Oldfield visitó varios pubs de Ibiza para que los pinchadiscos pusieran una maqueta de la melodía principal de Tubular Bells con ritmos "hause" para ver la reacción del público. Cuando comprobó que la gente no dejaba de bailar, decidió que su proyecto tendría futuro, y empezó a trabajar en él. Después comprobó que la música tecno era demasiado aburrida como para dedicarla un disco entero, así que incluyó fragmentos calmados que contrastan con los rápidos. Además, se inspiró completamente en su estancia en Ibiza para crear melodías que le recordaran lo mejor y lo peor de esa etapa de su vida, como las primeras notas del disco, realizadas a partir de los sonidos del viento que escuchaba en la isla de Es Vedrá. El resumen del disco y de su vida en Ibiza fueron tres palabras que encontramos en el cuadernillo del disco compacto: "loco, maravilloso, perfecto." Reminiscencias oldfieldianas. Man in The Rain es una composición original de los 80 que habla sobre la ruptura con su novia de entonces, y que usa las percusiones de Moonlight Shadow (del disco Crises de 1983). De igual manera, las percusiones de Outcast corresponden a la canción Shadow on the Wall, del mismo disco, y Far Above the Clouds usa las percusiones africanas de Ommadawn (1975).
MundoMikeOldfield
I> Man in the Rain:
I> Secrets y Far Above the Clouds (directo Londres 98):