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La Coctelera

Categoría: Artículos

11 Julio 2009

Artículos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

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8 Abril 2009

Aquí yace "Piltdown Man"

Cuando Richard Branson escuchó la maqueta de Tubular Bells que Mike Oldfield estaba grabando en su estudio, no podía creer que aquel chaval no hubiera incluido ninguna letra. Enfadado, le hizo ver que quería un sencillo comercial que publicar como presentación de su nueva discográfica. Las voces deberían inundar algún pasaje, preferentemente rítmico. Oldfield probó varias letras, garabateó algunas estrofas y se percató de que era un buen guitarrista, pero un nefasto letrista. Arrugó todas sus anotaciones y bajó al bar más cercano. Tras recargar el estómago con unas buenas pintas de Guines, regresó al estudio a darle a su jefe su merecido, exactamente lo que él quería: voces. Lo que no especificó Branson era qué tipo de voces quería. Así que Mike se destrozó literalmente las cuerdas vocales gritando y creando sonidos guturales sin sentido. Como si de un verdadero hombre de las cavernas se tratara, Oldfield terminó aquel pasaje al que se referiría desde entonces como "Piltdown Man Section". ¿Por qué...?

Una mandíbula, un trozo de cráneo y un diente. Eso es el hombre de Piltdown. Restos óseos del supuesto eslabón perdido descubiertos a principios del siglo XX . Una mezcla extraña entre huesos de un orangután y un humano. En realidad, se trata del fraude paleontólogo más sonado del siglo XX: cuarenta y cinco años de mentira que han sobrevivido a sus propios protagonistas. Fue en 1953 cuando la ciencia descubrió que, en verdad, todo se trataba de una broma, una tomadura de pelo. Ese mismo año nació alguien muy especial: Mike Oldfield. Veinte años después, Mike homenajearía al hombre de Piltdown en Tubular Bells.

Charles Dawson y Smith Woodward fueron quienes anunciaron al mundo, a través de la Sociedad Geológica de Londres, que entre sus manos reposaban los restos óseos del eslabón perdido (en la fotografía de arriba a la izquierda, las partes más oscuras). El revuelo mediático y científico fue evidentemente considerable. Charles era un aficionado a la arqueología, pero su teoría estaba apoyada nada más y nada menos que por Smith, un reconocido arqueólogo, por lo que las dudas no cabían dentro de esos fragmentados huesos corroídos por el tiempo. Su bautizado como Eoanthropus dawsonii sostuvo la teoría de un homínido cuadrúpedo de gran cerebro pero de rasgos de simio, que más tarde evolucionó hasta el hombre actual.

El descubrimiento original se inició en 1908. Dawnson encontró unos fragmentos óseos en la población de Piltdown, Inglaterra. En 1912, junto con Teilhard de Chardin, conoce a Smith, y juntos continuarían con éxito los trabajos de arqueología en el lugar. Tras un año de trabajo, se habían hecho con una mandíbula, un diente y un cráneo. En realidad, la mandíbula perteneció a un orangután de sólo 600 años de antigüedad, mientras que el diente probablemente era de un hombre del pleistoceno. El cráneo era de un hombre moderno de sólo unos 500 años. Ante las dudas de los científicos de la época, la aparición de un segundo cráneo alrededor de 1914 disipó muchas preguntas. Tras la muerte de Dawnson en 1915, pocos continuaron dudando de la autenticidad del hallazgo.
El primer varapalo que sufrió el Hombre de Piltdown fue en los años 30, cuando el dentista Matson pudo examinar las partes correspondientes a la dentadura, y descubrió que el hallazgo era la unión artificial de restos de primates diferentes. Además, determinó que la superficie de los huesos había sido alterada para asemejar las diferentes partes entre ellas, aplicando procesos químicos. Los análisis sobre la antigüedad de los restos también determinó que no se trataba de un hombre del Pleistoceno, e incluso había diferencias entre las piezas examinadas. La escasa cantidad de flúor hallado le hizo suponer a Matson que se trataba de huesos relativamente recientes. Tratando de esquivar las acusaciones, Arthur Keith y Woodward inauguraron en el lugar del "descubrimiento" un monumento simbólico levantado por aclamación popular (arriba, derecha).

Pero oficinalmente, no fue hasta 1953 cuando la comunidad científica dio por buenas las investigaciones de Weiner, Le Gros Clark y Oakley. Los tres descubrieron alteraciones químicas y físicas sobre los restos, como perforaciones, limaduras y demás modificaciones para ocultar pruebas y asemejar los restos al inexistente eslabón perdido. Ese año marcó la verdadera muerte del Hombre de Piltdown. Se destapó la verdad, y Piltdown pasó de estar en los libros de texto a los de los ingénuos creacionistas.
La verdad del móvil de esta farsa nunca se supo, aunque casi todos apuntan a Dawnson como principal culpable. La comunidad científica (al contrario que los creacionistas) entonaron el "mea culpa" y reconocieron su error: el eslabón perdido no era ese. El incidente significó cuarenta años de retraso en la investigación del antepasado del hombre, que ahora sabemos que tenía un cerebro pequeño y era bípedo.
Sirva esta historia para todos aquellos capaces de reconocer sus propios errores y también, por qué no, a aquellos capaces de dejarse llevar por su imaginación, de vez en cuando...

 

 

 I> Piltdown Section (Tubular Bells Part Two, 1973):

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30 Marzo 2009

Bienvenidos a Woodhenge

En 1925, una fotografía realizada por el líder de escuadrón Gilbert Stuart Martin Insall mostraba una inusitada formación sobre los verdes campos ingleses de Wiltshire. Entre 1926 y 1929, Maud Cunnington (un arqueólogo inglés) excavó en el lugar para desentrañar el misterio. Fue así como salió a la luz Woodhenge.

En 1979, Mike Oldfield publicó Platinum. El disco, un completo cambio en el sonido de Mike Oldfield hasta la fecha, incluia un pequeño tema ambiental de extraño título; no era Stonehenge , sino Wooddhenge. Pero ¿a qué se debía tal título? Muy probablemente, a esta formación prehistórica que hoy analizamos.

Cuando el equipo de Stuart Martin sobervoló Woodhenge, el lugar no era ni la sombra de lo que fue en la edad de bronce. En 1925, sólo unos oscuros y profundos agujeros parecían indicar un pasado muy lejano. Hoy, los expertos hablan de una impresionante construcción techada completamente realizada en madera, de varios metros de altura, circular, con seis anillos de postes, en cuyo interior se disponían gradas como si de un auditorio se tratara. Pero lejos de escuchar música u otros menesteres culturales, los arqueólogos creen que se pudo realizar sacrificios, debido a los restos humanos encontrados en su interior. Otros expertos tienen una visión distinta, y hablan de un lugar diferente, sin techo, simplemente con los enormes palos clavados en el suelo, que pudo servir de cementerio.

Sea como fuere, Woodhenge, muy cerca de Stonehenge, hoy no es más que una reconstrucción con postes modernos (infinitamente más cortos que los originales) que indican las posiciones originales de los enormes troncos que hace unos tres mil años se levantaron en el lugar. Un lugar, en cualquier caso, místico, histórico y evocador que, a buen seguro, Oldfield visitó para inspirarse a finales de los 70. Toda la verdad, una vez más, queda oculta por el transcurrir del tiempo.

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28 Marzo 2009

Las casas de Mike Oldfield

Antes las noticias de la venta de la casa de Mike en Mallorca, rescatamos este artículo sobre las propiedades de Mike Oldfield, publicado hace dos años. Es una buena muestra de la pasión y obsesión de Oldfield por las propiedades inmobiliarias.

Artículo original: Tony Barrell (The Sunday Times)
Traducción al español: Héctor Campos
Publicado originalmente en 2007


Mike Oldfield no habría llegado adonde hoy pensando a pequeña escala. Su más famoso trabajo, el disco Tubular Bells de 1973, fue el fruto de una laboriosa composición. Fue una obra épica instrumental en la que Oldfield, entonces sólo un adolescente, tocó más de 20 instrumentos musicales él mismo. El icono del rock británico no continuó sólo con una serie de otras obra épicas (incluidos Tubular Bells II y III), sino que, insatisfecho con la primitiva calidad del original opus, regrabó todo de nuevo para empezar de cero en 2003. En este lapso de tiempo, ha aprendido a volar aeroplanos y pilota yates, y tiene un asteroide con su propio nombre. Recientemente ha completado su primero disco completamente clásico (Music of the Spheres), para el que ha organizado cerca de 86 músicos en los estudios de grabación Abbey Road.

Así que, cuando puso sus ojos en Old Down House, en Tockinton, Gloucestershire, en 2005, Oldfield no era un tipo que se intimidara por la escala y la grandiosidad del lugar. La enorme propiedad (de 54 hectáreas), con sus terrenos en Cotswold Stone, su casa del entrenador, sus altas ventanas, establo, personal de apartamentos, jardín, piscina al aire libre, estanque de lirios, estanque de pesca y, por supuesto, increíbles vistas, inmediatamente le hizo sentir como en casa.

Hasta entonces, Oldfield (ahora de 54 años) y su esposa francesa, Fanny (de 30 años) vivían en Buckinghamshire, una villa de Chalfont St. Giles, en una gran propiedad ligeramente más pequeña llamada Roughwood Croft. «Queríamos más tierras para nuestros caballos,» me dice. «Un día, llovió durante seis meses, y el corral se convirtió en un barrizal. Parecía el momento de moverse. Yo estaba realmente buscando en el New Forest, pero no encontré nada allí, así que un día estaba mirando Internet. Buscaba en todo el país. Paré el cursor al norte de Bristol -‘¿qué pasa allí?'- y apareció esa casa, Old Down House. Una gran casa con muchos terrenos. Así que un día nos metimos al coche y nos fuimos allí.»

La propiedad, originalmente conocida como Fern Park, había acumulado diferentes fortunas. Construida como mansión señorial por el Victoriano pudiente Thomas Jonson-Ward, entre 1850 y 1860, sobrevivió casi un siglo antes de ser pasto del fuego en 1952. Fue ampliamente reconstruida en la década de los 70 del siglo XX, cuando gran parte del interior fue modernizado. Durante algún tiempo se convirtió en Old Down Country Park, una atracción comercial abierta al público. Usted puede escoger su propia fruta, visitar los animales de zoológico y echar carreras de tractores por las tierras. «Los viejos postes indicadores seguía allí cuando la compré, por la tienda de regalos y el salón de té y esas cosas,» asegura Oldfield.

Con parte del edificio destruido por el incendio de 1952, el ala este se separó de la casa principal por un tramo de tierra que se ha convertido en un aparcamiento. «La casa estaba en pedazos», dice, «pero cuando la vi, pensé: ah, uniré todo para hacer una casa grande y bonita». El trabajo de Oldfield se distingue por la habilidad para unir pasajes dispares para crear una gran pieza de música; parecía que simplemente estaba aplicando su método en la arquitectura. Inicialmente, explica, pensaba en cubrir la actual piscina al aire libre. Entonces, le llegó la inspiración, y decidió matar dos pájaros de un tiro y crear una nueva piscina interior construida en el aparcamiento, reconectando el ala este con la casa.

«Decidí que la nueva piscina debía ser una construcción de madera, porque ya hay demasiada piedra en la casa.» Más al sur, conectó la antigua casa de entrenador al edificio principal con otra estructura de madera: un conservatorio. Un viejo garaje en la casa del entrenador ha de tener una nueva vida como un espacio esencial en cualquier casa de Mike Oldfield (el estudio de grabación) y una habitación adyacentes más pequeña se convirtió en su lugar favorito para componer. Reflejando otras pasiones de Oldfield, la sala de té se convirtió en un garaje para la multitudinaria colección de motociclestas, y un área del suelo fue adaptada para saltos de caballos, perfecto para la señora Oldfield, que enseña a montar a caballo.

No es de extrañar que Mike Oldfield, un sensitivo músico pastoril, haya disfrutado las vistas desde Old Down Hose hasta el estuario de Severn y el canal de Bristol. «Me hace sentir como si el lugar estuviera justo al borde de Inglaterra», asegura, «porque Inglaterra termina en Severn, y entonces comienza Wales. Y estar al borde de algo es bastante agradable, creo.» El aislamiento del lugar también le hizo a Oldfield marcar con una equis el lugar.

La primera propiedad que compró, en la mitad de los 70, «fue un lugar llamado The Beacon, que era como una choza en lo alto de una colina muy ventosa, en Here-fordshire.» Costó 12.000 libras (unos 17.280 euros), -con su jefe por entonces, Richard Branson, deducidos de sus derechos de autor.

Pero había problemas cuando comenzó a grabar su tercer disco, Ommadawn. «Había vecinos por todos lados, y llegaron una tarde en masa, quejándose por el ruido. Fue un poco como en la película de Frankenstein, cuando van a por el monstruo. Puse a la venta la casa al día siguiente. Desde entonces, vivo donde no haya ningún vecino.»

Pero el sol que impacta en el rostro de 54 años de Oldfield con el que hablamos no es el frío sol de otoño de Inglaterra. Es "el sol" [escrito originalmente en español], el cálido sol de España. El caprichoso compositor ha decidido dejar su país, junto con Fanny y su hijo, Jake, y vivir en algún lugar de las Islas Baleares. «Estoy buscando una propiedad más pequeña ahora mismo,» dice. «He frenado -voy a siete pulgadas por segundo en vez de a treinta, en términos de estudio de grabación.»

Hoy ha estado conduciendo por una de las islas en una BMW todoterreno. Conoce las Baleares bien. «Llevo viniendo aquí desde la década de los 70, porque Richard Branson tiene contactos aquí. Solía ir y visitar a la familia de Richard en Minorca [Menorca] y hacía una parada en el camino en Mallorca.» Dos décadas después, vino a vivir a Ibiza, donde tuvo una casa construida después de ver un anuncio de una parcela publicado en este mismo periódico. Mientras estuvo allí, conoció a Fany, y comenzó a trabajar en Tubular Bells III, inspirado por la música dance que escuchaba en los famosos clubs nocturnos de la isla.

La nueva vida española de Oldfield significa que Old Down House requiere un nuevo propietario; ésta está en el mercado por 3,5 millones de libras. Oldfield admite que la casa es una cosa rara, un proyecto creativo que ha dejado sin terminar. «Todo el lugar necesita cirugía estética, realmente. Pasé meses agonizando por la escalera principal. La casa que hay ahora es muy de los años 70. Gasté mucho dinero terminando varios diseños, y se lo legaré a quien lo compre.» Tristemente, ninguno de estos diseños es tubular o desarrolla ningún motivo de campanas. «Iba a reamueblar la casa entera, pero con un niño de tres años, no hay mucho que reamueblar, porque pone todo perdido de chocolate por todos lados.»

La casa no está incluida en ninguna lista, con la excepción de algunas cercas de hierro con decoraciones de piedra fuera de los terrenos. «Así que, para alguien que compre la casa, es una fabulosa oportunidad para crear una casa hecha a medida,» dice Richard Brooks, un director de savills, que está llevando la venta. «Se puede incluso hacer un club de golf con ella, con todo el terreno que tiene», sugiera Oldfield, «o un Spa».

El tabloide Sunday aseguraba la pasada semana que el músico dejaba Gran Bretaña por la prohibición de fumar en lugares públicos, retratándole como un gruñón. «No, no es sólo por la prohibición de fumar,» dice. «Esa es sólo una de las razones. Hay demasiadas cámaras de televisión de circuito cerrado, y Gran Bretaña se ha convertido en un lugar violento: no se puede ir por la calle. Pero la principal razón es el tiempo. No creo que pueda volver a vivir en un clima frío otra vez. Simplemente, afecta a todo mi estado de ánimo. Puede haber días fríos ocasionales aquí, pero la lluvia no se asienta como sí que ocurre en Inglaterra por la corriente del golfo (Gulf Stream).» Sus pálidos ojos brillan como si rieran. «Estoy haciendo un poco de Reggie Perrin, supongo. Ya sabes: ¡estoy vendiendo todo! ¡Me voy!» La próxima generación Oldfield le dará las gracias por marcharse, piensa. «Tenemos otro hijo de camino para enero, que se llamará Eugene. Le hablamos como si ya estuviera aquí. Y es maravilloso pensar que Jake y Eugine crecerán con los rayos del sol y aprenderán a hablar Español.»

Quizá es demasiado esperar que personas altamente creativas sean 100% consecuentes, pero recuerdo mi entrevista con Oldfield hace justo cinco años. Por qué, le pregunté, de repente ha decidido dejar Ibiza y regresar a Inglaterra. «No era feliz», me contestó. «Echo de menos Inglaterra, la lluvia y las estaciones.»

No estoy convencido de que la lluviosa Inglaterra haya sido testigo de la última de Mike Oldfield y su familia.

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24 Marzo 2009

Aquellos conciertos sorpresa

[Publicado el 23 de marzo de 2009 en Diario de Mallorca.]

A lo largo de los últimos cincuenta años, Mallorca ha recibido a un sinfín de músicos que han protagonizado conciertos inolvidables, recitales seguidos en directo por miles de personas que permanecen en la memoria colectiva. Las visitas de esas estrellas del escenario no se limitaron siempre a una única actuación. Algunos de ellos, guiados por una insaciable sed de expresión artística, necesitaron compartir experiencias e improvisaron un repertorio de un modo informal, al margen del recital oficial, el anunciado en carteles. Se montaron lo que se llama una jam session. DIARIO de MALLORCA ha buceado en la historia musical de la isla para sacar a la luz algunas de estas reuniones sin guión que dejaron huella, con los intérpretes olvidando los gustos del público para sumergirse entre sus preferencias y tocar para sí mismos.
El origen de estas "sesiones de fraternidad creativa", como explica el que fue el primer director de la revista Rolling Stone en España, Andrés Rodríguez, está en los momentos posteriores a una actuación cuando, "sin espectadores en el local, mientras el dueño recogía antes de cerrar, los intérpretes aprovechaban para seguir tocando hasta la madrugada". El eje Esporles-Deià-Sóller fue sinónimo de jam session en la añorada década de los sesenta. De la mano de Daevid Allen, Robert Wyatt, Gilli Smyth, Kevin Ayers, Mike Oldfield y un buen número de músicos mallorquines como Joan Bibiloni, que se desplazaba casi a diario de Llucalcari a Deià, "guitarra al hombro, a pie por la carretera". Abundaban las fiestas particulares en las que, a la mínima, se montaban unos combos increíbles. Cuenta Tomàs Graves, hijo del poeta Robert Graves e integrante de la Pa Amb Oli Band, que "una noche estábamos tocando en el bar Las Palmeras Ramón Farran, Mike Oldfield, Kevin Ayers, Curtis Jones y yo. A la medianoche había que apagar la música. Mike Oldfield estaba a mitad de un solo cuando desde la cocina nos desconectaron el sonido. ¡Eran las doce! Mike no se lo podía creer. Pero aquí, en Deià, es igual: Aunque seas el mismísimo Mike Oldfield a la medianoche se cortaba la música".
Un habitual de la escena de la Tramuntana era Pere Colom. "Durante el verano, al llegar la noche se formaban unos combos fenomenales en los que lo de menos era la calidad del grupo. Lo que primaba era el desenfado, el descontrol, la buena comunicación con el público. Aquellas tocadas podían durar hasta cinco o seis horas", señala. Colom, que fue quien montó la Kevin Ayers Band, coincidió en más de una ocasión con Mike Oldfield en las jam sessions de Deià. Rebobinando, el bajista recuerda al autor de Tubular Bells como una persona "reservada, casi tímida en la multitud, pero no distante. Más bien intentaba pasar desapercibido, parco en palabras y con una mirada muy afable y transparente. Un buen tío. Le encantaba el Rioja tinto y los Ducados". Musicalmente, añade, podía presumir de "un estilo muy personal y fácilmente identificable. En la improvisación sus punteos eran muy rápidos y ágiles, pero al mismo tiempo muy melódicos. Tocaba con las uñas, sin púas, y recuerdo muchos fraseos suyos tipo flamenco". Colom, que puede presumir de haber salvado con una improvisación de 45 minutos el ´desconcierto´ por K.O. etílico que Kevin Ayers y John Cale dieron en Alcúdia en 1980, cuenta una anécdota que describe el carácter de Oldfield y que tiene a S´Altre Banda, un grupo de jóvenes de Deià que hacían sus pinitos en la música, como protagonistas: "Les pidió tocar una noche con ellos y claro, fliparon. Cuando acabaron de tocar, aparte de darles las gracias, les pagó por tocar con él, creo que 20.000 pesetas. Imagínate, cualquiera hubiera pagado por la experiencia de tocar con Mike".
Otro maestro que dejó su impronta en la Mallorca de los sesenta fue Jimi Hendrix. Al margen del concierto oficial que ofreció en la Sgt. Pepper´s, el guitarrista zurdo se marcó un concierto improvisado 48 horas después en el mismo local, a modo de brindis hacia el público femenino que tanto le adoraba. "Aquel día Jimi apareció por la sala abrazado por cuatro impresionantes suecas. Tuve que enviar al camarero al Hotel Victoria para que recogiera su guitarra. Cuando llegó, Jimi sonrió a las suecas y subió al escenario. La música paró y el público, sorprendido, se sentó en el suelo. Jimi se enfundó su guitarra y comenzó a tocar blues. Lo hizo durante hora y media, sin parar y sin extravagancias", relata Francisco Muñoz, codirector del Sgt. Pepper´s.
Lorenzo Santamaria, el rockero de los Z-66, grupo que había ejercido de telonero en el concierto de Hendrix programado dos días antes, define aquel episodio como "una flipada total". Se quedó impresionado con su Gibson Les Paul, "no la había visto nunca", y pudo cruzar algunas palabras con la estrella de Woodstock 69. "Era muy introvertido. No hablaba mucho, ni siquiera con sus músicos, Noel Redding y Mitch Mitchell, aunque se comportaba de un modo amable. Al verle actuar aprendí algo, aunque no sé exactamente qué. Su actitud en el escenario era totalmente diferente a lo que había visto hasta entonces. Al cantar miraba al público, les sacaba la lengua a las tías, provocaba al auditorio. Todo era distinto en él".
Retrocedemos unos años y nos trasladamos de la plaza Mediterráneo a Portopí, zona en la que se ubicaba la sala de fiestas Tagomago que gestionaron Els Valldemossa. ´El Tigre´ Tom Jones, Salvatore Adamo, Rita Pavone, Louis Armstrong y Maurice Chevalier fueron algunos de los artistas que se presentaron en aquel local. Hubo algunas jam sessions, pero fue la de Lionel Hampton la más sonada. El popularizador de When the saints go marching in actuó en Tagomago por primera vez en 1966. "Un millón de gracias por la amabilidad", dijo tras su concierto, que no fue suficiente para él. "Nos dijo que quería una copa y tocar algo más y lo llevamos al club de jazz que teníamos dentro de Tagomago. Allí montó una jam impresionante, con Jayme Marques, Manolo Marí y Cosme Adrover. Estuvieron tocando hasta las cuatro de la madrugada, cuando lo normal era cerrar a la una", relata Tomeu Estaràs.
El jazz está ligado a la improvisación y Miquel Jaume, propietario de Trui, es una enciclopedia abierta en cuanto a jazz se refiere. El empresario no olvida a su querido Tete Montoliú, que fue durante años su asesor en el desaparecido Festival de Jazz de Palma. "Tocaba Dixie Gillespie en un abarrotado Auditòrium y de repente se dirigió a alguien del público. Era a Tete, a quien invitó a tocar con él. El público se puso como loco con quien ha sido el mejor jazzman blanco de todos los tiempos. Lo mejor es que el episodio volvió a repetirse al día siguiente, esta vez de la mano de Dexter Gordon. Tete era tan respetado por los músicos..."
La historia más reciente también nos deja sorpresas de altura. El 20 de agosto de 2005 iban a tocar en Manacor los componentes del grupo mexicano Molotov, que se hicieron famosos en todo el mundo con temas como Gimme the power o Puto. Pero el concierto fue finalmente suspendido por la lluvia. Miles de fans se quedaron con las ganas, aunque algunos, cerca de un centenar, encontraron en el bar sa Pua de Portocristo una oportunidad que no desaprovecharon. "Nos los llevamos a cenar -explica Toni Muntaner, de la organización- cerca de Es Carreró y entre bocado y bocado nos dijeron que se apuntaban a tocar un par de temas en algún bar de la zona. Enseguida fuimos a buscar cuatro amplificadores y los montamos en sa Pua. Al final no tocaron dos temas, dieron todo un concierto. Y suerte que pararon, porque si no el local se hubiera caído. Si no los llegamos a echar aún estarían por Es Carreró de fiesta".
El Bluesville, que esta semana cumple quince años, no es ajeno a la lista de recitales inesperados. Los Sopa de Cabra de Gerard Quintana, a quien les encantaba el piano del bar; Pau Donés y Jordi Mena de Jarabe de Palo, que se dejaban caer por la calle Ma des Moro siempre que venían a Mallorca para actuar; o Carlos Segarra, el fundador de Los Rebeldes, sorprendieron con su presencia a los clientes habituales de este local que vivió un episodio tan increíble como cierto: "Una noche vinieron los Héroes del Silencio. No habían podido tocar en s´Arenal, por lluvia. Y querían hacerlo en el Bluesville. Pero los camareros no les dejaron porque era demasiado tarde", cuenta Ignacio, el propietario. El desaparecido Clandestino de Can Cavalleria cierra el reportaje. A aquella caverna llegaron los BMX Bandits, uno de los grandes grupos del pop británico. Venían del Bluesville, tras actuar en Ses Voltes, y al poco de entrar agarraron la guitarra hecha trizas que colgaba de una pared. Daba lo mismo. Hipnotizaron a su reducido auditorio.

G. Rodas (Diario de Mallorca)

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19 Marzo 2009

Jerry Uelsmann

Jerry Uelsmann, fotografiando la irrealidad

Philip-Lorca DiCorcia, fotógrafo norteamericano, dijo una vez que la Fotografía es un idioma extranjero que todo el mundo cree saber dominar. Pero pocos, realmente, han estudiado y practicado lo suficiente como para emocionar al espectador. No basta tener una cámara y dispararla cual pistola sin objetivo concreto.
Desde que los primeros experimentos fotográficos tuvieran lugar con el daguerrotipo, este arte se ha convertido en una forma de expresión, de comunicación y de fantasía. En algunas ocasiones, como la que nos ocupa, la Fotografía ha servido para completar el trabajo artístico de otros creadores. Jerry Uelsmann es un buen ejemplo: su obra es de por sí lo suficientemente cautivadora como para dejarse atrapar por ella, pero es precisamente esa sugestión de imágenes la que le ha llevado a ilustrar libros, discos y portadas de otros artistas. Mike Oldfiled no podía ser menos.
En este pequeño reportaje vamos a hablar de uno de los fotógrafos más misteriosos y fantasiosos de cuantos hayan existido: un norteamericano que prestó una de sus obras para ilustrar la contraportada de la versión también norteamericana de Islands. ¿Quién mejor que él para mostrar la intrínseca relación entre los elementos naturales que confluyen en una isla?


Hace poco, en una feria de discos antiguos, tuve la oportunidad de hacerme (por sólo diez euros) con una edición promocional sin abrir de Islands en vinilo, versión americana, que aún conserva en perfectas condiciones el precinto original sobre el que está pegada la etiqueta promocional que reza: «Features the single Magic Touch with vocal performance by Max Bacon. Also includes Flying Star and North Point.» Aquella portada en blanco y negro con dos cubos mostrando agua y cielo dejaba entrever algo más que música: arte visual.

Al dar la vuelta a esta edición de Islands, nos encontramos con una sugerente imagen de dos manos partiendo por la mitad una piedra de la que sale una estela que se funde con una destellante agua turbulenta. No se trata de un fotomontaje cualquiera: para quienes, además de la buena música, nos apasiona la fotografía, esta imagen no sólo va asociada a Mike Oldfield, sino también a uno de los fotógrafos actuales más importantes del mundo: Jerry Uelsmann, un reconocido y afamado fotógrafo norteamericano (ya anciano) cuya obra ha ilustrado las creaciones de otros grandes de la música, como Dream Theater (Train of Thought, Warner Music, 2003). De hecho, en el cuadernillo interior de este disco de los magos del metal progresivo (que acaban de celebrar su vigésimo aniversario en plena forma) nos encontramos exactamente con la misma imagen que ilustrara la contraportada del Islands americano. Además, todo el cuerdillo de Train of Thought (recomendable desde la primera hasta la última canción) es un compendio de las obras de Jerry, a cual más sugerente e impactante, por lo que si adquirimos su disco tendremos además una pequeña colección de grandes joyas fotográficas.

Pero centrémonos en Oldfield. La fotografía de la contraportada de Islands que nos ocupa guarda más secretos de los que a simple vista se perciben: para realizarla, Jerry hizo hasta cinco tomas distintas: las manos con la piedra, el cielo, el agua calmada, el agua revuelta y una última que, para descubrirla, tendremos que girar la composición completa: la estela luminosa que desprenden las manos forman una silueta antropomorfa que se funde con el agua. Esta última imagen puede no ser una fotografía en sí misma, sino una sobreexposición controlada del agua realizada en el laboratorio. Jerry no hace sus imágenes premeditadamente: fotografía motivos que se va encontrando, los guarda en su archivo y los usa más tarde para unirlos en su estudio según cree conveniente. De esta manera puede jugar con la exposición y las luces a su antojo, ensamblando la piezas como si fuera un rompecabezas o un puzzle. Por decirlo de una manera, hace lo mismo que Mike Oldfield en el estudio de música: modifica, corta, pega, adapta y transforma una creación hasta hacerla completamente nueva. Ambos demuestran una exquisita profesionalidad que deja acabados tan perfectos como los que ilustran este artículo.
En la imagen que nos ocupa, además, si miramos cuidadosamente, el borde por donde se parte la piedra forma la silueta de una mujer, tal y como nos ha indicado nuestro amigo Wayfarer. Todo esto completa una imagen impactante que ayuda a entender que hay cosas que es mejor contemplar con detenimiento y sosiego, y que en algo aparentemente simple se esconde la complejidad de una cuidada elaboración.

Jerry Uelsmann nació en Detroit en 1934 y, a diferencia de lo que pueda pensarse, desprecia el uso de ordenadores y la comodidad y popularidad del programa de retoque fotográfico Photoshop. Jerry sigue trabajando a la vieja usanza, siempre e irrevocablemente en blanco y negro, de manera analógica, pasando horas y horas en el cuarto oscuro de su laboratorio. Resulta, así, especialmente admirable la perfección de sus montajes, que llegan a confundir al espectador, al no poder distinguir la realidad de la ficción y la interacción entre ambas. Algo tan mágico que, probablemente, muchos recordéis su obra usada en la cabecera de la serie televisiva de ciencia ficción Más allá del límite, en la que se puede ver una vieja construcción cuyas columnas se convierten en raíces que se pierden en el suelo. Precisamente en esa cabecera también podemos contemplar la misma imagen que hemos estudiado aquí, y que ilustra la contraportada de Islands. Podéis comprobarlo en este vídeo

La fotografía de Jerry es onírica, lejos del viejo patrón del fotógrafo como mero espectador: él crea su propio mundo mezclando secuencias diferentes de una misma realidad. Los símiles y la ironía tampoco faltan en muchos de sus artesanales trabajos. Gracias a ellos, ha logrado numerosos premios, como el Guggenheim Fellowship (1967) y el National Endowment for the Arts Fellowship (1972). Sus obras se pueden contemplar en exposiciones permanentes de ciudades y países de todo el mundo, como Nueva York, Londres, Canadá, Escocia, París, Washington, Estocolmo, Boston, Tokio...

Jerry es miembro fundador de la American Society for Photographic Education y de la Royal Photographic Society of Great Britain. Para disfrutar de su obra, es imprescindible pasarse por su página oficial y dejarse atrapar por su maravilloso surrealismo. Ojalá Mike hubiera contado con él para ilustrar más obras suyas, especialmente para hacer algo decente con la portada de Music of the Spheres... www.uelsmann.net

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18 Marzo 2009

Cochise, jefe indio

En 1999, un tema potente y muy guitarrero hacía las veces de presentación del disco de Mike Oldfield Guitars. Su nombre, Cochise. Pero ¿quién era Cochise en realidad? La historia nos ayuda a conocer algo más sobre la inspiración de Mike Oldfield para una de sus composiciones, esta vez, sobre un tema poco o nada profundizado. Cochise fue un jefe indio, un estratega, un defensor de su pueblo... Un símbolo del enfrentamiento entre los nativos indios y los intrusos hombres blancos. Esta es su historia.


¿Guerrero o asesino? ¿Libertario o secuestrador? ¿Héroe o villano? Todo depende del cristal con que se mire o, en este caso, desde el bando defendido. Nadie sabe cuándo nació exactamente este indio Chiricahua. Sólo se conoce su muerte: 1874. Detrás de sí, dejó un liderazgo y una lucha permanente para con su pueblo, sus gentes, sus hermanos.
En 1856, su tribu (harta de las consantes masacres del hombre blanco norte-americano para ex-terminarlos) le eligió líder para defender los intereses indios. En un principio, Cochise adoptó una actitud pacifista que mantuvo hasta que, en 1861, le acusaron del rapto de un niño en un rancho cercano. Cochise y su gente se acercaron hasta el pueblo para demostrar su inocencia. Pero en vez de dejarles prestar declaración, el teniente del lugar les apresó sin ninguna clase de pruebas. Cochise logró escapar y su paz se tornó violencia: secuestró, torturó, chantajeó y mató a cuantos mexicanos pudo, para usarlos como moneda de cambio para que soltaran a su gente. Los oficiales respondieron de igual manera, y mostraron los cuerpos sin vida de los miembros de la tribu de Cochise, entre los que se encontraba su propio hermano. La ira de Cochise le llevó a usar su inteligencia para idear auténticas tácticas de guerrilla que mancharon de sangre las tierras de Nuevo México hasta 1962. Las continuas muestras de superioridad imaginativa y estratégica de Cochise eran repelidas por un simple número mayor de colonos. Cochise comprendió así que no podría aguantar eternamente en armas contra los blancos debido a su inferioridad de hombres y medios. De esta manera, mientras algunas fuentes dicen que se entregó en 1871, otros apuntan a que fue apresado y desterrado a la reserva de la Cañada Almosa. Cochise no aceptó que les arrebataran las tierras que desde hacía siglos les pertenecían, y volvió a matar causando el terror en ranchos cercanos. Sólo un acuerdo definitivo en 1872 (gracias a su amigo colono Tom Jeffords) le disuadió de seguir tiñendo de rojo las tierras. Cochise recibió a cambio las tierras de los montes Chiricahua y el valle de Sulphur Spring, muy cerca de las Dragon Mountains. Poco pudo disfruar de la paz y las tierras, pues falleció en 1874. Su hijo, Taza, siguió su legado.

Cochise fue el primer sencillo de Guitars, editado en mayo de 1999.

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10 Marzo 2009

David Bailey

David Bailey, fotografiando Ommadawn (y demás celebridades)

Lluvia cayendo lentamente sobre el cristal. Una iluminación pálida, quizá una pátina de melancolía. Algo en el horizonte, lejano, como una tormenta descargando notas musicales sobre un universo cambiante... ¿Quién no se ha detenido a mirar la portada de Ommadawn con detenimiento? Lejos de artificios y efectos especiales, el aclamado fotógrafo David Bailey supo extraer la esencia del tercer disco de Mike Oldfield y hacerlo imagen. Una portada que puede pasar desapercibida entre la extensa discografía de Mike Oldfield, pero llena de dramatismo y sensibilidad. Este es su autor.     David Bailey nació el 2 de enero de 1938 en Leytonstone, Londres. En la actualidad, sigue trabajando.    


"Es irónico, pero las imágenes que se capturan siempre son las que no se vieron, porque el diafragma se cerró." Esta frase resume perfectamente la admiración de David por el gran maestro de la Fotografía, Henry Cartier-Bresson, el inventor del "momento decisivo" que, en fotografía, hace referencia a la importancia de capturar justo la décima de segundo que vale. Una imagen tomada justo antes o después no sería la misma. A lo largo de los años, exprimiría esa técnica e inventaría una propia: la fotografía con modelos en exteriores.
Los inicios de David Bailey se parecen a los de Mike Oldfield: con problemas en la escuela (era disléxico), la abandonó a los 15 años para trabajar en el Yorkshire Post. Apasionado por la historia, fue concretando su afición por la fotografía poco a poco, hasta comprarse su propia Canon. Sus logros escolares (por llamarlos de alguna manera) no le sirvieron para estudiar en el London College Printing, así que se hizo ayudante de otros fotógrafos, como John French. Cuando se percató de que John se dedicaba a fotografiar a bellas modelos, no lo dudó: él quería hacer lo mismo. Poco tiempo más tarde, la revista de moda Vogue le contrató como fotógrafo.
En los 60, junto con Terence Donovan, creó la moda de fotografiar a artistas, músicos, actores, modelos y todas las personalidades que fueran sinónimo de glamour. Desde entonces, infinidad de personalidades han posado para él: Naomi Campbell, Brian Eno, The Rolling Stones, Oasis...  Una de sus fotografías al guitarrista de los Rolling, Brian Jones, es una de las más conocidas, aunque su modestia le hace desprenderse de todo orgullo: "Nada es original. Hay fotografía desde el Renacimiento. Simplemente es que con el tiempo cambiaron las técnicas. Los romanos fueron los primeros retratistas, porque los rostros que esculpían tenían ya una expresión. Los griegos sólo copiaban preocupados por la belleza."
Otra de sus obras más conocidas es la fotografía a los gángster londinenses. Antes, regalaba sus fotografías sin cuidado. Este mismo año [publicado en 2008], han pagado 900 mil dólares por una sola imagen. No sabemos cuánto le cobró a Virgin, pero quizá la portada de Ommadawn debería de estar más valorada...
En Ommadawn, David optó por una imagen simple, calmada y directa, fiel a su propia filosofía: "Siempre he tratado de hacer fotografías intemporales. Siempre busco la sencillez." Ommadawn fue el tercer disco de Mike Oldfield y la primera vez que le veíamos en portada. También era la primera imagen sin trucos, pues las portadas de Tubular Bells y Hergest Ridge eran sendas composiciones de Trevor Key. Muchos ven en esta imagen un intento de caracterizar a Mike Oldfield con la apariencia estereotipada de Jesús. Pero eso es algo que dejaremos a la imaginación e interpretación de cada uno...     

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